Piezas chinas de airbags generan alerta tras 11 muertes en EE.UU.

Un inflador de airbag de origen chino ya está relacionado con 11 muertes en EE.UU. y vuelve a poner bajo la lupa las piezas de posventa

Interior del Porsche 911 GT3 Bergsport

Interior del Porsche 911 GT3 Bergsport. Crédito: Porsche. Crédito: Cortesía

Comprar un auto usado puede esconder problemas que no aparecen durante una revisión rápida. La carrocería puede estar impecable, el motor funcionar correctamente y ninguna alerta estar encendida, pero detrás del volante podría existir una pieza de seguridad que nunca debió instalarse.

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Ese es el riesgo que vuelve a preocupar en Estados Unidos después de la muerte de un conductor en el área de Dallas. La víctima viajaba en una Chevrolet Equinox 2018 cuando sufrió una colisión y el inflador del airbag se rompió al momento de activarse.

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El componente lanzó fragmentos metálicos hacia el interior de la cabina y convirtió un choque que podía haber sido sobrevivible en un accidente fatal. Las autoridades relacionaron el inflador con Jilin Province Detiannuo Automobile Safety System Company, conocida como DTN, fabricante chino señalado por producir piezas que no cumplirían con los estándares requeridos para estos sistemas.

El detalle más importante está en que el inflador no correspondía al equipo original de Chevrolet. Era una pieza de posventa instalada después de una reparación.

Interior de la Toyota Sequoia 2027
Interior de la Toyota Sequoia 2027. Crédito: Toyota.
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El historial de DTN ya suma 11 víctimas

El caso de Dallas representa el primer fallecimiento reportado desde que Estados Unidos prohibió en abril la importación y comercialización de estos infladores. Sin embargo, las autoridades ya habían relacionado 11 muertes con unidades fabricadas por DTN.

El problema aparece cuando el sistema recibe la orden de desplegar el airbag. En lugar de liberar el gas de manera controlada, el inflador puede romperse y expulsar piezas metálicas a gran velocidad.

Las lesiones pueden afectar zonas especialmente vulnerables como el pecho, el cuello y el rostro. Lo que debería funcionar como una barrera de protección termina convirtiéndose en una fuente de proyectiles dentro del habitáculo.

El caso inevitablemente recuerda el escándalo de Takata, cuyos infladores defectuosos provocaron campañas de reparación que alcanzaron a decenas de millones de vehículos en diferentes mercados. En aquella situación, el deterioro del propulsor podía provocar una ruptura violenta cuando se activaba la bolsa.

El peligro puede esconderse en un auto usado

Para quien compra un vehículo de segunda mano, identificar este tipo de problema no siempre resulta sencillo. Que no exista una luz de advertencia encendida no significa que todos los componentes del sistema de airbags sean originales o hayan sido instalados correctamente.

El riesgo aumenta cuando el vehículo tuvo un accidente, sufrió un robo de airbags o pasó por una reparación en la que se buscó reducir costos. Por eso, revisar el historial del automóvil antes de comprarlo puede ser tan importante como comprobar su estado mecánico.

Interior del Hyundai IONIQ 3
Interior del Hyundai IONIQ 3. Crédito: Hyundai.
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También conviene solicitar una inspección profesional cuando existan antecedentes de un choque. Un taller calificado puede encontrar cubiertas del volante o del tablero con acabados irregulares, conectores modificados, códigos almacenados en la computadora o componentes que no muestran una identificación clara del fabricante.

Los decomisos también muestran el tamaño del problema

El mercado de piezas falsificadas tampoco parece ser un fenómeno aislado. Durante 2024, las autoridades aduaneras de Estados Unidos decomisaron al menos 490 infladores de airbag falsificados, una cantidad diez veces mayor que la registrada durante 2023.

Estos componentes pueden terminar en talleres informales, vehículos reconstruidos o reparaciones realizadas sin respaldo. El problema es que un airbag no funciona como cualquier repuesto. Su activación depende de una coordinación extremadamente precisa entre sensores, módulos electrónicos, conexiones y el inflador.

Una pieza de bajo costo puede parecer una buena forma de ahorrar dinero durante una reparación, pero las consecuencias pueden ser completamente distintas cuando llega el momento en que el sistema debe responder.

Interior del Range Rover GT
Interior del Range Rover GT. Crédito: Land Rover.
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Revisar el origen puede marcar la diferencia

Los propietarios que tengan un vehículo con antecedentes de accidente o sustitución de airbags deberían comprobar qué componentes fueron instalados y de dónde proceden. También resulta recomendable verificar si existen campañas de seguridad pendientes para el automóvil.

La situación vuelve a demostrar que reparar un vehículo no significa simplemente devolverle su apariencia original. Los sistemas de seguridad necesitan componentes adecuados y correctamente instalados, especialmente cuando su función consiste en proteger a los ocupantes en apenas unas fracciones de segundo.

El caso de la Chevrolet Equinox 2018 es como una nueva advertencia para quienes compran vehículos usados. Un auto puede parecer perfectamente reparado por fuera y, aun así, esconder un problema que solo se revela cuando más falta hace que todo funcione correctamente.

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