¡Cuidado con lo que te recetan! Un antibiótico común está en revisión por posible relación con riesgo de mortalidad

Entre los efectos adversos graves del antibiótico cefepima figuran la confusión, la disminución del nivel de conciencia y las convulsiones, señala Clínica Mayo

¡Cuidado con lo que te recetan! Un antibiótico común está en revisión por posible relación con riesgo de mortalidad

Antibiótico aplicado en inyección. Crédito: Raz FM | Shutterstock

Un estudio internacional publicado en JAMA Network Open analizó 110 ensayos clínicos con más de 22,000 pacientes tratados con cefepima u otros antibióticos betalactámicos. Los investigadores detectaron una posible asociación entre el uso del fármaco y un mayor riesgo de muerte por cualquier causa durante los 30 días posteriores al tratamiento.

Entre los pacientes que recibieron cefepima, murieron 778 de 11,726, el 6.6%. En el grupo tratado con otros antibióticos, la mortalidad fue del 6.2%. El análisis estadístico estimó una probabilidad del 94.4% de que el riesgo fuera mayor con cefepima. Al considerar únicamente los 73 estudios publicados y revisados por pares, la probabilidad subió al 98.6%.

La asociación fue más marcada en adultos y en pacientes con neutropenia febril, una afección grave caracterizada por fiebre y un nivel muy bajo de glóbulos blancos.

Un antibiótico eficaz con riesgos conocidos

La cefepima se administra principalmente por inyección en entornos clínicos. Se utiliza para tratar infecciones bacterianas graves, como neumonía, infecciones urinarias, infecciones cutáneas, meningitis y cuadros asociados con neutropenia febril.

Entre sus efectos adversos graves figuran la confusión, la disminución del nivel de conciencia y las convulsiones, reseña Clínica Mayo. Estos problemas pueden presentarse con mayor frecuencia en adultos mayores y pacientes con insuficiencia renal.

Dosis como factor determinante

Los investigadores señalaron que tanto una dosis insuficiente como una excesiva podrían contribuir a resultados desfavorables. Una dosis baja puede no controlar adecuadamente la infección, mientras que una dosis elevada puede aumentar el riesgo de neurotoxicidad.

El ajuste resulta especialmente complejo en personas con problemas renales, ya que el organismo puede tardar más en eliminar el medicamento.

Recomiendan no retirarlo; sí revisarlo

Los autores aclaran que los resultados muestran una asociación, no una prueba de que la cefepima cause directamente más muertes. Los ensayos analizados utilizaron diferentes dosis, poblaciones, antibióticos de comparación y diseños. Algunos estudios también fueron realizados hace varias décadas.

Este reciente estudio demuestra la importancia de revisar y analizar nuevamente estudios antiguos, afirmó a Fox News Digital el doctor Marc Siegel, analista médico sénior de ese medio.

Se acota que la propia neutropenia febril puede provocar una elevada mortalidad, lo que dificulta separar los efectos de la enfermedad de los del tratamiento.

“En este caso, se señaló correctamente que la neutropenia febril es en sí misma una causa importante de muerte en esta población, lo que a menudo dificulta determinar si el tratamiento (cefepima) disminuye o posiblemente aumenta este riesgo”, dijo Siegel.

El estudio no plantea suspender el uso de cefepima, sino establecer mejores criterios para su administración y continuar investigando su seguridad. La selección de la dosis adecuada y la vigilancia de los pacientes podrían ser claves para reducir los riesgos asociados al medicamento.

Alternativas a la cefepima

La mejor alternativa a la cefepima depende del sitio de infección, del riesgo de Pseudomonas o bacterias con AmpC/ESBL, y de factores del paciente como neutropenia, función renal y alergias. En muchos escenarios, las sustituciones más usadas son piperacilina/tazobactam, meropenem o imipenem/cilastatina, pero en otros casos pueden preferirse ceftazidima-avibactam, ceftolozano/tazobactam, aminoglucósidos o fluoroquinolonas según susceptibilidad local.

Según el tipo de infección:

  • Neutropenia febril o infección grave con riesgo de Pseudomonas: piperacilina/tazobactam, meropenem o imipenem/cilastatina son sustitutos habituales de cefepima; en algunos protocolos también se usan aminoglucósidos o una fluoroquinolona antipseudomónica como complemento o alternativa según el caso.
  • Neumonía hospitalaria o infección respiratoria grave: piperacilina/tazobactam o ceftazidima suelen ser opciones de reemplazo, y en bacterias multirresistentes pueden considerarse ceftolozano/tazobactam o ceftazidima/avibactam.
  • Pielonefritis o ITU complicada: si el patógeno es sensible, TMP-SMX o fluoroquinolonas pueden ser opciones; si hay ESBL o AmpC, los carbapenémicos suelen ser preferidos, y aminoglucósidos pueden ser alternativas seleccionadas.
  • Infecciones por AmpC: cefepima suele ser una opción útil, pero si no puede usarse, meropenem es una alternativa fuerte; en algunos escenarios también se usan fluoroquinolonas o TMP-SMX si la sensibilidad lo permite.

Según el perfil del paciente:

  • Paciente crítico, inestable o con mal control del foco infeccioso: suele preferirse un carbapenémico como meropenem o imipenem/cilastatina, y en ciertos patógenos resistentes se consideran ceftolozano/tazobactam o ceftazidima/avibactam.
  • Alergia a beta-lactámicos: la elección depende del tipo de reacción; en alergias verdaderas severas pueden considerarse fluoroquinolonas, aminoglucósidos o TMP-SMX si el germen es sensible, aunque esto debe individualizarse.
  • Insuficiencia renal: varias alternativas requieren ajuste renal, y en algunos protocolos se favorecen opciones que faciliten la dosificación segura, como piperacilina/tazobactam o carbapenémicos con ajuste estricto.
  • Sospecha de bacterias multirresistentes o fracaso previo con cefepima: meropenem, imipenem/cilastatina, ceftazidima/avibactam o ceftolozano/tazobactam suelen ser opciones más sólidas según el antibiograma.

Resumen práctico:

  • Cobertura antipseudomónica general: piperacilina/tazobactam o meropenem.
  • Alta sospecha de ESBL o infección grave: meropenem o imipenem/cilastatina.
  • AmpC susceptible, pero no cefepima: meropenem; en casos seleccionados, fluoroquinolona o TMP-SMX si hay sensibilidad.
  • Patógenos muy resistentes: ceftazidima/avibactam o ceftolozano/tazobactam.

La decisión correcta debe hacerse con el foco clínico, hemocultivos/urocultivo, antibiograma y la situación renal o alérgica del paciente.

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