El miedo al ICE deja a miles de niños sin atención médica y retrasa tratamientos básicos
Cuatro de cada diez pediatras reportan que familias inmigrantes evitan hospitales por temor a consecuencias migratorias
La Academia Estadounidense de Pediatría advirtió que las cifras podrían ser inferiores a la magnitud real del problema. Crédito: Michael Conroy | AP
El temor a las consecuencias migratorias está llevando a familias inmigrantes a retrasar o evitar la atención médica de sus hijos. Una encuesta realizada a más de 1,600 pediatras revela que cuatro de cada diez médicos han identificado este problema entre los pacientes que atienden, una situación que puede agravar enfermedades y retrasar tratamientos importantes.
La información fue reportada por Stateline, medio especializado en asuntos de política pública, a partir de una encuesta de la Academia Estadounidense de Pediatría. Los resultados muestran cómo las preocupaciones relacionadas con el estatus migratorio y una detención de ICE están afectando la salud infantil, incluso cuando los menores son ciudadanos estadounidenses.

Familias inmigrantes evitan hospitales
Entre abril y junio, investigadores de la academia consultaron a más de 1,600 pediatras sobre el impacto que tuvieron los temores migratorios en sus pacientes durante el último año.
Los médicos respondieron si habían observado que las familias evitaban llevar a sus hijos a consulta por miedo a problemas relacionados con el estatus migratorio de algún integrante del hogar. También se les preguntó si esas preocupaciones influían en la escolarización de los menores o en la solicitud de programas de asistencia pública.
En promedio, los pediatras señalaron que cerca de una cuarta parte de sus pacientes pertenecía a familias inmigrantes. El 40% indicó que algunas de esas familias habían evitado buscar atención médica para sus hijos por temor a las consecuencias migratorias.
Además, el 31% de los médicos reportó que las familias habían evitado solicitar programas gubernamentales, mientras que poco más de una quinta parte observó que algunos padres dejaron de enviar a sus hijos a la escuela por preocupaciones similares.

La Academia Estadounidense de Pediatría advirtió que las cifras podrían ser inferiores a la magnitud real del problema.
Tratamientos retrasados y enfermedades más graves
Los efectos de este temor también se reflejan en hospitales y clínicas. Según Stateline, médicos de distintas regiones han observado un aumento de consultas perdidas, atención preventiva retrasada y enfermedades que llegan a etapas más avanzadas.
En Minnesota, por ejemplo, un niño en edad escolar no había podido someterse a una cirugía para tratar una infección cervical poco común y potencialmente mortal. En el mismo estado, otros menores enfrentaron retrasos en tratamientos relacionados con la audición, incluida una cirugía de implante coclear.
La otorrinolaringóloga pediátrica Asitha Jayawardena, cirujana de cabeza y cuello en Children’s Minnesota, explicó que algunas familias inmigrantes han tenido miedo de acudir al hospital después de los operativos migratorios registrados en sus comunidades.

“Sin duda, oscila entre lo exasperante y lo absolutamente desalentador”, declaró la especialista al referirse al impacto que este temor tiene en la atención de los menores.
En Minneapolis, un estudio publicado en agosto por investigadores vinculados con la Academia Estadounidense de Pediatría analizó las consultas pediátricas durante y después de la Operación Metro Surge. El equipo encontró que las citas perdidas entre niños hispanos o latinos aumentaron más de 50% en comparación con el mismo periodo de los dos años anteriores.
El incremento fue todavía mayor entre las familias hispanohablantes, con un aumento del 80% en las citas no atendidas.
El impacto también alcanza la salud mental
Los profesionales consultados señalaron que las consecuencias no se limitan a enfermedades físicas. También han observado más ansiedad, depresión y síntomas relacionados con experiencias traumáticas entre los menores.

Amy Liebman, directora de programas de Migrant Clinicians Network, explicó que la separación familiar puede afectar profundamente a los niños.
“El trauma que se está infligiendo a toda la comunidad está teniendo un impacto muy importante en las familias y, en particular, en los niños”, afirmó.
La preocupación también alcanza a menores ciudadanos estadounidenses cuyos padres tienen un estatus migratorio vulnerable. De acuerdo con las cifras citadas por Stateline, millones de niños viven en hogares donde al menos uno de sus padres es un inmigrante irregular, lo que incrementa la incertidumbre ante posibles detenciones.
Los médicos advierten que, mientras persista el miedo a acudir a hospitales, muchos niños podrían continuar sin recibir vacunas, revisiones, medicamentos o tratamientos que necesitan para su desarrollo.
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