La Máquina Celeste evita la enésima cruzazuleada con gol in extremis del Toro Fernández ante el Toluca 3-3

La Máquina ganaba cómodo con doblete de su ofensiva pero los Diablos Rojos encendieron el infierno y el Toro Fernández rescató el barco en la agonía

Ciudad de México, 26 de septiembre de 2026. Gabriel Fernández "Toro" en festejo de gol, durante el partido correspondiente a la jornada 10 del torneo Apertura 2026 de la Liga BBVA MX, entre la Máquina Celeste del Cruz Azul y los Diablos Rojos del Toluca, realizado en el estadio Banorte. Foto: Imago7/ Alexis Chávez

Gabriel Fernández festeja con todas sus ganas el gol que salvó al Cruz Azul del ridículo con Toluca. Crédito: Alexis Chávez | Imago7

La Máquina Celeste de Joel Huiqui pasó de la gloria al puro drama en un abrir y cerrar de ojos. Tenían la fiesta armada con un 2-0 a favor contra Toluca. Pero como el azul no vive sin el susto, los Diablos los alcanzaron en diez minutos y casi les clavan otra cruzazuleada de colección en el marcador.

Cuando ya se sentía la tragedia en la tribuna, el “Toro” Fernández se vistió de héroe de última hora y rescató un salomónico 3-3. Parece que a este Cruz Azul le fascina jugarle al vivo y coquetear con el ridículo antes de sacar el orgullo y la casta.


Lo rescatable fue que la dupla ofensiva funcionó de lujo; Fernández y Nicolás Ibáñez se despacharon con los tres pepinos celestes del juego. A Huiqui le tocó armar el rompecabezas por las bajas, mandando al “Chino” Mozo por la banda y dejando la media a Charly, Palavecino y Paradela.

El planteamiento fue bravo, metiendo a dos postes arriba para demostrar que La Máquina no le tiene miedo a los fantasmas. Del otro lado, el “Turco” Mohamed también sufrió por las ausencias, pero armó un cuadro de respeto que no se achicó en patio ajeno.


El primer tiempo fue un poema celeste; Cruz Azul metió el acelerador a fondo, mordiendo en cada rincón de la cancha como perro de presa. Apenas al minuto 6, Paradela le madrugó la cartera a Luan y habilitó a Ibáñez, quien fusiló con rencor para abrir la cuenta.


La zaga aguantó metralla cuando el Toluca quiso responder, demostrando que había orden y muchas ganas de sacarse la espina. El segundo golpe llegó gracias a un desborde de Nico Ibáñez, quien la puso en el área para que el “Toro” metiera un frentazo picado implacable.

Todo era risa y diversión; el experimento de los dos delanteros centros estaba resultando una auténtica joya para la afición. Pero en el complemento se les cruzó el cable; Willian Ditta pecó de inocente y regaló un penal tras andar jaloneando a Luan.


Helinho cobró con toda la calma del mundo, engañó a Gudiño y le regresó el alma al cuerpo a los escarlatas. Ahí empezó la debacle; la zaga se durmió en los laureles y Alexis Vega puso el empate tras un centro venenoso que nadie pudo cortar.


El partido se volvió un auténtico choque de cantina, de esos donde el que pega primero y acomoda bien, se lleva el botín a casa. Y la maldad la hizo el Toluca tras un osote de Charly en la salida, permitiendo que Vega metiera un zurdazo desviado por Ditta.


Los Diablos saboreaban la gloria tras una remontada espectacular, pero la última palabra no estaba dicha en el encuentro. Cruz Azul empujó con puro riñón y en la agonía, un testarazo milagroso de Chiquete puso las cosas parejas en el tablero.


Un punto que sabe a gloria y a nada a la vez, pero que demuestra que este Cruz Azul tiene tantas dudas como pantalones para responder.

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