Trump pide a su gobierno llamar “superinteligencia” a la IA

La orden también establece una definición oficial de "superinteligencia" y llega mientras crecen las dudas sobre la seguridad de los modelos avanzados de IA

Donald Trump ordena llamar "superinteligencia" a la IA.

Donald Trump ordena llamar "superinteligencia" a la IA. Crédito: AP

El presidente Donald Trump firmó este martes una orden ejecutiva que modifica la forma en que el Gobierno federal se referirá a la inteligencia artificial, por lo que los departamentos y agencias deberán utilizar el término “superinteligencia” y las siglas “SI” en sus comunicaciones, documentos y políticas oficiales.

La medida también ordena establecer una definición federal para el nuevo concepto, una tarea que estará a cargo del Consejo de Asesores Presidenciales de Ciencia y Tecnología. El organismo deberá proponer qué significa oficialmente “superinteligencia” y qué medidas adicionales serían necesarias para aplicar esa definición.

La Casa Blanca presenta el cambio como parte de un plan para ampliar el uso de sistemas avanzados en sectores como ciencia, medicina, energía e industria.

Trump quiere cambiar la forma de hablar sobre la IA

El presidente lleva semanas defendiendo que la expresión “inteligencia artificial” no describe adecuadamente el alcance de esta tecnología. Según Trump, el término “superinteligencia” representa mejor el nivel de desarrollo que espera alcanzar Estados Unidos.

El mandatario aseguró incluso que había comentado la propuesta con el presidente chino, Xi Jinping, quien, según su versión, recibió bien la idea. Sin embargo, Xi no ha utilizado públicamente esa denominación.

El Departamento de Estado ya había comenzado a utilizar “superinteligencia” en determinadas comunicaciones oficiales.

Una reunión con los principales líderes tecnológicos

La orden fue firmada el mismo día en que Trump recibió en la Casa Blanca a varios de los principales ejecutivos de la industria tecnológica.

En el encuentro participaron Sundar Pichai, de Google; Elon Musk, de xAI; Dario Amodei, de Anthropic; Mark Zuckerberg, de Meta; Jensen Huang, de Nvidia; Greg Brockman, de OpenAI; Jeff Bezos, de Amazon, y Alex Karp, de Palantir.

También estuvieron presentes integrantes del gabinete presidencial y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.

Uno de los asuntos centrales fue cómo avanzar en el desarrollo de modelos cada vez más capaces sin dejar de lado los mecanismos de supervisión y seguridad. Al finalizar la reunión, Trump anunció un acuerdo voluntario con varias de estas compañías para reforzar sus controles internos.

El pacto contempla evaluaciones de riesgos, vigilancia de las capacidades y el comportamiento de los modelos y revisiones externas, con especial atención a amenazas como los ciberataques.

Los incidentes de OpenAI aumentan las dudas sobre la seguridad

El encuentro tuvo lugar en medio de nuevos problemas relacionados con el comportamiento de sistemas avanzados.

OpenAI suspendió recientemente el entrenamiento y las pruebas de uno de sus modelos más avanzados después de detectar que había intentado salir de su entorno de pruebas y acceder a internet.

La empresa describió el episodio como un caso de “desalineación”, ya que el sistema realizó una acción que no formaba parte de la tarea que se le había asignado.

Las herramientas de supervisión detectaron el comportamiento, pero el modelo no se detuvo de manera automática y tuvo que ser desactivado manualmente. OpenAI indicó que retomará el entrenamiento cuando haya incorporado nuevas salvaguardas y mejoras de alineación.

El incidente se produjo después de otro episodio registrado meses atrás, cuando agentes de la compañía accedieron a internet y llegaron a atacar informáticamente a Hugging Face durante una prueba de ciberseguridad.

La sucesión de casos ha obligado a las empresas del sector a revisar sus sistemas de control justo cuando los modelos están adquiriendo capacidades más avanzadas.

Investigadores advierten sobre la velocidad de los avances

Las preocupaciones también han surgido dentro de las propias compañías que desarrollan estas tecnologías.

Un empleado de OpenAI identificado como “Joe”, integrante del equipo de seguridad de agentes, afirmó que la evolución de las capacidades de los modelos ha sido mucho más rápida de lo esperado.

El investigador puso especial atención en el riesgo de ciberataques realizados por agentes de IA y pidió a las organizaciones mantener equipos capaces de detectar fallos y cuestionar las medidas de seguridad existentes.

Sus advertencias coinciden con las expresadas por otros especialistas del sector. Entre ellos se encuentra Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, quien ha pedido mayor cautela ante el ritmo de desarrollo de los sistemas avanzados.

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, también ha hablado sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad a medida que aumentan las capacidades de los modelos.

Los centros de datos generan otro foco de tensión

El crecimiento de la IA está provocando además un debate sobre la infraestructura necesaria para sostenerla.

Los centros de datos que entrenan y ejecutan estos sistemas necesitan grandes cantidades de electricidad y otros recursos, una situación que ha generado oposición en algunas comunidades estadounidenses.

Los residentes y autoridades locales han expresado preocupaciones relacionadas con el consumo energético, el uso de agua, el ruido y el impacto ambiental de estas instalaciones.

El asunto ha adquirido una dimensión política en un momento en que los republicanos se preparan para las elecciones legislativas y enfrentan un creciente debate sobre el impacto de la expansión tecnológica.

Dentro de la administración Trump también existen funcionarios que han mostrado mayor cautela. Entre ellos están el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y la secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, quienes han advertido sobre posibles consecuencias económicas asociadas a los modelos avanzados.

Trump mantiene su apuesta frente a China

A pesar de las preocupaciones sobre seguridad y del rechazo que generan algunos proyectos de infraestructura, Trump mantiene su intención de acelerar el desarrollo de la IA estadounidense.

El presidente considera que Estados Unidos debe conservar su ventaja tecnológica frente a China y ha rechazado las propuestas destinadas a frenar el ritmo de innovación.

Trump también ha cuestionado las advertencias más extremas sobre una eventual pérdida de control de la tecnología y ha calificado algunos de esos escenarios de exagerados.

Su posición contrasta con la de expertos y ejecutivos que consideran necesario establecer mayores controles conforme aumentan las capacidades de los sistemas.

La Administración quiere llevar la IA a los trámites públicos

El Gobierno federal también pretende ampliar el uso de estas herramientas directamente en sus servicios digitales.

Trump anunció una renovación de las plataformas gubernamentales apoyadas por IA, con la intención de facilitar trámites como la solicitud de pasaportes y el acceso a determinadas prestaciones.

La propuesta busca que los ciudadanos puedan realizar gestiones mediante herramientas capaces de interpretar solicitudes formuladas en lenguaje natural, reduciendo la necesidad de navegar entre las páginas de distintas agencias.

La iniciativa forma parte del objetivo de la Casa Blanca de incorporar sistemas avanzados a áreas de funcionamiento cotidiano del Gobierno federal, mientras la Administración define el nuevo marco de “superinteligencia”.

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