Cerca de 1,000 niños fueron víctimas de abuso por parte de clérigos en Massachusetts, revela investigación
La investigación de la Fiscalía señala fallas en la respuesta de las diócesis ante las denuncias y revela que varios casos no fueron reportados a la policía
Miles de niños habrían sido abusados por clérigos en Massachusetts. Crédito: Shutterstock
La Fiscalía General de Massachusetts informó que, durante décadas, las denuncias de abuso sexual contra miembros del clero católico fueron atendidas dentro de las propias estructuras de la Iglesia y que, en varios casos, los sacerdotes señalados no fueron reportados a la policía. La investigación revisó lo ocurrido en las diócesis de Fall River, Springfield y Worcester.
El informe, presentado el miércoles, identificó a más de 270 clérigos acusados de abusar de cerca de 1,000 niños a lo largo de aproximadamente un siglo. La investigación también puso bajo la lupa lo que hicieron los responsables de las diócesis cuando recibieron denuncias o encontraron señales de que un sacerdote podía representar un riesgo para menores.
Los investigadores encontraron que, en distintos momentos, hubo sacerdotes que fueron trasladados a otras parroquias sin explicar las razones, mientras que otros recibieron tratamiento y posteriormente regresaron a sus funciones sin una supervisión que la Fiscalía consideró suficiente.
Una revisión de 7 años
Para reconstruir lo ocurrido, la Fiscalía inició su investigación en 2019 y revisó más de 300,000 páginas de documentos. El equipo también entrevistó a más de 100 personas, entre ellas supervivientes de abuso, abogados, defensores, sacerdotes, empleados de las diócesis y especialistas en derecho canónico y abuso infantil.
Los investigadores revisaron qué sucedía después de que una persona denunciaba un posible abuso, cómo respondían los responsables religiosos y si las diócesis cumplían con sus propios protocolos. También analizaron si los menores recibían una protección adecuada después de que surgieran las acusaciones.
El resultado fue un informe de 191 páginas que, según la Fiscalía, representa el primer análisis público de este tipo que reúne lo ocurrido en las tres diócesis. “Lo que descubrimos fue profundamente inquietante”, señala el documento.
El poder de los sacerdotes
Una parte importante de los hechos investigados ocurrió durante las décadas de 1960 y 1970, cuando los sacerdotes tenían una enorme influencia dentro de muchas comunidades católicas.
La Fiscalía señala que las familias confiaban ampliamente en los miembros del clero, una situación que les permitía tener un acceso cercano a niños y adolescentes. Esa relación de confianza también podía dificultar que las víctimas fueran escuchadas o que los adultos a su alrededor cuestionaran el comportamiento de un sacerdote.
El informe analiza precisamente ese contexto para explicar cómo los abusos pudieron extenderse durante largos periodos y por qué algunas denuncias no generaron una respuesta inmediata de las autoridades religiosas.
Sacerdotes trasladados
Uno de los puntos más relevantes de la investigación está relacionado con lo que ocurrió después de que surgieran acusaciones.
Según los investigadores, algunos sacerdotes señalados fueron movidos de una parroquia a otra sin que se explicara claramente el motivo. En otros casos, los religiosos fueron enviados a recibir tratamiento y después regresaron a sus labores sin contar con controles o supervisión suficientes.
La Fiscalía también encontró casos en los que los líderes de las diócesis no avisaron a la policía pese a las denuncias o a las señales de alerta que habían recibido.
El informe cuestiona de esta manera no solo las acciones de los sacerdotes acusados, sino también la forma en que las instituciones religiosas respondieron cuando tuvieron conocimiento de los posibles abusos.
¿Por qué no hubo cargos?
Aunque la investigación documentó cientos de acusaciones, la Fiscalía no presentó cargos penales derivados de los hechos incluidos en el informe. Esto se debe principalmente a que muchos de los casos ocurrieron hace décadas y ya habían vencido los plazos legales para procesarlos.
Además, una gran parte de los abusos investigados ocurrió antes de los cambios legales aprobados en Massachusetts en 2002. Esas reformas modificaron las reglas relacionadas con la protección de menores y establecieron nuevas obligaciones para sacerdotes y otros integrantes del clero, incluida la obligación de reportar casos de abuso infantil.
Por esta razón, el trabajo de la Fiscalía se concentró en reconstruir lo ocurrido y revisar la respuesta de las instituciones, aunque en muchos de los casos analizados ya no existiera la posibilidad de presentar cargos.
Las diócesis hicieron cambios
La investigación también reconoce que después de 2002 hubo cambios importantes en las tres diócesis. De acuerdo con el informe, las reformas permitieron mejorar de manera considerable la respuesta ante las denuncias y los mecanismos utilizados para reportar posibles abusos. Pero la Fiscalía advierte que eso no significa que todos los problemas hayan desaparecido.
Los investigadores encontraron que todavía existen deficiencias relacionadas con la forma en que se supervisan los procedimientos internos utilizados para responder a las acusaciones.
Uno de los principales problemas señalados es la falta de una supervisión independiente sobre los protocolos de las diócesis. El informe también cuestiona la independencia y la autoridad de las juntas encargadas de revisar las denuncias.
Fallas que todavía existen
La investigación detectó problemas, en diferentes niveles, en las tres diócesis. Las áreas señaladas incluyen la capacitación, las investigaciones de denuncias, los registros y las auditorías.
Para la Fiscalía, estos elementos son fundamentales porque permiten determinar si una institución está tomando medidas adecuadas cuando aparece una denuncia y si existen mecanismos suficientes para evitar que una persona señalada pueda volver a tener contacto con menores sin los controles necesarios.
El informe plantea que las reformas adoptadas desde 2002 representan un cambio importante, pero también sostiene que todavía hay espacio para mejorar la independencia y la supervisión de los mecanismos utilizados por las diócesis.
La respuesta de Andrea Campbell
La fiscal general Andrea Campbell presentó los resultados y rechazó que la investigación tuviera como objetivo atacar a la Iglesia católica o a quienes practican esa religión.
“Esta investigación no buscaba demonizar una fe ni una iglesia. Más bien, se trataba de buscar justicia, un valor y una promesa que nuestra fe y el Dios al que sirvo reflejan profundamente”, dijo Campbell durante la presentación del informe, según The Boston Globe.
Campbell también contó que es superviviente de abuso infantil, un dato que compartió al hablar sobre la importancia de investigar estos hechos y escuchar a quienes fueron víctimas.
Dos casos recientes
La fiscal general también señaló que las denuncias relacionadas con miembros del clero no son únicamente parte de la historia pasada.
Campbell puso como ejemplo el caso de dos sacerdotes de una iglesia en Springfield, quienes fueron suspendidos a principios de este mes después de recibir denuncias separadas por presunta conducta inapropiada.
Estos casos fueron mencionados por la fiscal general para señalar que, pese a las reformas implementadas desde 2002, todavía aparecen nuevas denuncias que deben ser investigadas.
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