“No a la reubicación”, ruegan residentes de Bell

La alcaldesa de Bell y dos concejales votan a favor de reubicar a familias del Bell Mobile Home Park; hay un comprador potencial que quiere ayudar a la ciudad 

Residentes del Parque de Casas Móviles de Bell piden no ser desalojados.

Residentes del Parque de Casas Móviles de Bell piden no ser desalojados. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

La alcaldesa Ana María Quintana y las concejalas Mónica Arroyo y Francis Flores votaron a favor del Plan de Reubicación e Informe de Impacto para todos los residentes del Parque de Casas Móviles Bell, compuesto por familias de escasos recursos y personas mayores, quienes siguen bajo la amenaza de un cierre o posible venta en el futuro. 

En medio de una acalorada sesión, la noche del miércoles, en el Centro Comunitario de Bell, Quintana, las integrantes latinas del Consejo fueron calificadas de “Malinchistas” por “haber traicionado” a su propia gente. El concejal Pablo Sifuentes se opuso a la aprobación del informe y su homólogo, Ali Saleh, no se presentó. 

“Todos sabemos el interés que tienen Ali Saleh y los libaneses en hacerse dueños del terreno”, dijo Alfredo Meza. “Las concejales latinas nos han dicho que ellos sí tienen dinero y nosotros no”. Ningún residente sabe ni cuándo ni adónde será reubicado. 

La alcaldesa de Bell, Ana María Quintana, y otras dos concejalas latinas son vistas por los residentes del parque de casas móviles de esa ciudad como “malinchistas”.

Con pancartas como “No nos tiren a la basura” y “No a la reubicación”, decenas de residentes manifestaron su oposición al cierre del parque y a la probable venta futura del lugar donde se asientan sus viviendas. El terreno, ubicado en 4874 E Gage Ave, Bell, CA 90201, cuenta con aproximadamente 115 a 169 unidades o lotes residenciales. Es administrado por la Autoridad de Vivienda Comunitaria de Bell (BCHA), que es la misma que la del gobierno municipal. 

Les llaman “malinchistas” 

“Malinchistas”, “Ustedes también tienen madre y lo van a pagar muy caro”, fueron las expresiones airadas de Lidia Hernández, una mujer que vive sola en Bell City Mobile Park Home. 

La Malinche fue una mujer indígena nahua, considerada la mujer más despreciada de la historia de México. La idea del malinchismo tiene como figura a Malintzin, quien pasó de ser heredera de un padre poderoso a esclava y, finalmente, traductora, consejera y amante del conquistador español Hernán Cortés. 

La comunidad está indignada.

“Me siento conmocionada. Me siento triste. Me siento destrozada. Siempre he sido una persona muy tímida y reservada, pero ahora mismo me siento totalmente destrozada”, gritó una joven latina de 26 años, madre de un niño autista, que pidió no ser identificada. “Quieren reubicar a toda la gente del parque, incluyendo a mis padres, con quienes vivo. Yo esperaba que alguien del concilio tuviera algo de sentido moral y vote en contra de la idea de esta reubicación”. 

“Simplemente nos encontramos en una situación en la que no sabemos a dónde ir. Nos están echando. ¿Y ahora van a destruir esta comunidad? ¿Para qué? ¿Cuál es el beneficio? ¿Van a construir un centro comercial? ¿Un complejo de tiendas? ¿Y qué pasará con esta gente? ¡Ni siquiera podrán comprar allí!”, añadió. 

“Construirán apartamentos nuevos, pero… ¿apartamentos que ni siquiera podríamos permitirnos pagar? ¿Cuál es el sentido de todo esto? No lo entiendo; es algo vergonzoso.  Es una vergüenza ver que la ciudad de Bell actúa en contra de sus propios residentes; ¿Qué clase de ciudad hace algo así? Es… simplemente algo terrible”. 

A través de panfletos, los residentes del Parque de Casa Móviles de Bell ya habían sido informados de que la ciudad ya no puede costear el parque. Supuestamente gasta $1.5 millones al año en subsidios de agua y electricidad. 

“El Consejo debe aprobar un informe de reubicación que detalle la cantidad de dinero que recibirán los residentes. Según la ley, cuando se cierran o venden parques de casas móviles, los residentes deben recibir una indemnización”, añade la información de la ciudad de Bell. 

Autoridades municipales de Bell, una ciudad con historial de corrupción, fueron abucheadas por residentes que podrían ser desalojados de sus viviendas en un futuro.

¿Una carta ignorada? 

La misma noche del voto de la alcaldesa Quintana, Arroyo y Flores, personal de la oficina de la senadora estatal Lena A. González, les envió una carta donde mostró su preocupación por el futuro del parque de casas móviles. Y la instó a priorizar la preservación de las casas de los residentes y proteger la estabilidad de la vivienda y “prevenir desplazamientos innecesarios” mediante el proceso de aprobación del Reporte de Impacto de Reubicación. 

“Insto encarecidamente al Consejo y a la Autoridad de Vivienda Comunitaria de Bell a agotar todas las alternativas razonables para el cierre [del parque] antes de que tomen una decisión final sobre el Reporte de Impacto de Reubicación”. 

En la misiva, la senadora estatal reconoció los retos financieros y operativos que enfrenta la ciudad, pero “el cierre no debería tratarse como algo inevitable”. Al parecer, la carta fue ignorada. 

Por sí solo, el Reporte de Impacto de Reubicación estima costos de adquisición y reubicación de aproximadamente $40 millones para el Bell Mobile Home Park. 

Residentes de Bell piden no ser desalojados

La legisladora demócrata, que representa el distrito 33 —que incluye a la ciudad de Bell—, indicó que una operación de preservación representa una alternativa viable frente a la titularidad municipal continua y a los gastos considerables asociados a la adquisición, el reasentamiento y el desplazamiento. 

“Al facilitar una operación de este tipo, el municipio podría dejar de ser propietario del inmueble, ayudando al mismo tiempo a resolver las obligaciones financieras pendientes de BCHA, a preservar el parque como un recurso de vivienda asequible y a evitar el desplazamiento de los residentes”, escribió González. 

Con respecto al voto de la alcaldesa Quintana y las concejalas Arroyo y Flores, la senadora dijo a La Opinión: “Cualquier medida que derive en el desplazamiento de cientos de residentes que consideran al Bell Mobile Home Park su hogar no es una opción aceptable. Estas familias merecen algo mejor que la incertidumbre sobre su futuro; merecen la oportunidad de permanecer en sus hogares y en la comunidad que han construido, en muchos casos, a lo largo de generaciones. Si bien aún no es seguro que una venta conlleve el cierre del parque, me comprometo a trabajar con los residentes, el Ayuntamiento y otras partes interesadas para abogar firmemente por una solución que permita a estas familias conservar sus hogares». 

Enfatizó que una organización sin fines de lucro [Neighborhood Partnership Housing Services (NPHS)] ha presentado una carta formal de interés ante el municipio, con el objetivo de adquirir y preservar el parque de casas móviles. 

“La existencia de un posible socio identificado convierte a la preservación en una opción concreta que el municipio puede evaluar desde este momento”, señaló. 

Probable comprador sin información 

En efecto, Jesse Ibarra, director comercial de Neighborhood Partnership Housing Services (NPHS), se dirigió la noche del miércoles a las autoridades de Bell respecto a una posible adquisición del parque de casas móviles. 

“Enviamos una carta de intención el 1 de octubre, expresando nuestro interés en adquirir el parque”, dijo Ibarra, a La Opinión. “La oferta consistía en explorar la adquisición del parque a la ciudad; nuestro objetivo era obtener los datos financieros más recientes para poder realizar un análisis adecuado y llegar a un acuerdo sobre el precio de compra”. 

“Alto al desalojo”, dicen los residentes.

Ibarra manifestó que desconoce el costo de venta del parque. 

“No lo sabemos. Ese es precisamente el problema: toda la información que se ha hecho pública contiene discrepancias”, declaró. “No parece existir un documento oficial único; no sé bien por qué. Los registros públicos que hemos podido encontrar difieren de lo que nos indican los residentes”. 

Ibarra dio a conocer que se ha reunido con las autoridades, quienes han planteado cuestiones sobre las deficiencias de cada parque, el monto de los alquileres y quién cubre los servicios públicos. 

“Todo esto es distinto a lo que los residentes me muestran y a lo que ellos realmente pagan. Por lo tanto, para determinar el valor real, necesitamos saber qué gastos requiere realmente el parque, qué mejoras de infraestructura son necesarias, cuánto pagan los residentes de alquiler, quién asume los costos de los servicios públicos, cuánto se paga realmente por la administración, etcétera. En este momento, es muy difícil establecer un precio real sin contar con esa información. Además, no puedo obtener financiamiento si no dispongo de esos datos”, expresó. 

¿Solicitó esa información a la ciudad? ¿Se la han proporcionado? 

“Todavía no. No, no lo han hecho. Aún no. Por eso he venido [a la sesión del cabildo]”, refirió. “Si queremos presentar una oferta necesitamos esta información para poder estructurar la financiación y hacerles una propuesta de compra. Al fin y al cabo, queremos ayudar a la ciudad; no creo que les guste hacer de propietarios. Queremos ayudar a la ciudad a salir de la situación en la que se encuentra y, en última instancia, ayudar a los residentes, ya que, como se puede ver, ninguna de las partes lo está pasando bien”. 

Ni cierre ni venta, respuesta de la ciudad 

“El Concejo Municipal de Bell ha aprobado el Plan de Reubicación e Informe de Impacto (RIR, por sus siglas en inglés) para el parque de casas móviles de Bell (Bell Mobile Home Park)”, dijo la ciudad en un comunicado. 

“La aprobación de este informe no significa que el Concejo haya autorizado la venta o el cierre del parque. La Autoridad de Vivienda Comunitaria de Bell (BCHA, por sus siglas en inglés) no puede gestionar financieramente el parque de casas móviles sin incurrir en déficits anuales considerables; por lo tanto, debe evaluar otras alternativas, ya que seguir financiando el parque pone en riesgo la sostenibilidad fiscal del Fondo General de la Ciudad”, dijo Julie Stephens, portavoz de la ciudad. 

Agregó que el parque de casas móviles de Bell sigue abierto y, por el momento, no se les está solicitando a los residentes que se muden. 

“La BCHA continúa evaluando los desafíos financieros y de infraestructura del parque, guiada por su responsabilidad hacia los residentes y la comunidad de Bell en general”, escribió. 

“Somos conscientes del impacto significativo que esta decisión tendrá en los residentes y sus familias, y comprendemos la incertidumbre que enfrentan. Seguiremos manteniendo la transparencia durante este proceso para garantizar que todos los residentes reciban el apoyo necesario. Mantenemos nuestro compromiso de asegurar que los residentes obtengan los máximos beneficios económicos exigidos por la ley del estado de California, en caso de que se tome la decisión de cerrar o vender el parque”. 

La BCHA seguirá colaborando con los funcionarios electos del condado y del estado, y coordinándose con otras entidades —como el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles—, para garantizar que nuestros residentes tengan acceso a todos los recursos necesarios durante este proceso. 

Conforme al Plan de Reubicación e Informe de Impacto (RIR), los residentes podrían recibir hasta $250,000 en asistencia financiera y para la reubicación; esta cantidad cubriría el valor tasado de su vivienda, los costos de mudanza y 3 años y medio de ayuda para el pago de alquiler. 

“Además, el RIR establece que a cada residente se le asignará un especialista profesional en reubicación para ayudarle a encontrar una nueva vivienda. Las personas mayores y los residentes con discapacidades recibirán apoyo y servicios adicionales, a fin de garantizar que cuenten con opciones de vivienda que satisfagan sus necesidades específicas”, estableció el comunicado. 

“No existe una venta ni un cierre inmediato del parque de casas móviles de Bell. En caso de que la BCHA decida vender o cerrar el parque, se notificará a los residentes con seis (6) meses de antelación. La BCHA seguirá proporcionando actualizaciones sobre el proceso y los próximos pasos, además de informar a los residentes acerca de cualquier tipo de asistencia disponible”. 

Ignoran responder preguntas

Ni la alcaldesa, ni los concejales, ni la firma de relaciones públicas de la ciudad respondieron a las siguientes preguntas de La Opinión: 

¿Decidieron anoche seguir adelante con la venta del parque de casas móviles de Bell (Bell Mobile Home Park)? 

De no ser así, ¿cuándo tomarán una decisión oficial? ¿De qué depende seguir adelante —o no— con este proceso? 

¿Cuál es el valor del terreno? ¿Tienen posibles compradores? ¿Quiénes son? 

¿Adónde planean reubicar a las familias si la venta del parque se concreta? 

¿Cuál es la mejor oferta que han presentado a las familias para su reubicación? ¿De dónde obtendrá la Ciudad de Bell los fondos para reubicarlas? 

¿Qué respuesta tienen a la carta que la senadora Lena A. González les envió anoche? 

¿Cómo responderán a Neighborhood Partnership Housing Services (NPHS), el posible comprador, sobre la razón por la que la Ciudad de Bell no ha proporcionado la información solicitada? 

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