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Así es el Singer Sorcerer, el Porsche 911 más fino

Singer desafía los límites del Porsche 911 con una creación biturbo de 710 hp que es ingeniería moderna, diseño clásico y una pieza de colección

Singer Sorcerer y Porsche 911

Singer Sorcerer y Porsche 911. Crédito: Singer Vehicle Design. Crédito: Cortesía

Hay automóviles que se conducen, otros que se admiran y unos pocos que parecen haber sido creados para ambas cosas al mismo tiempo. El Singer Sorcerer pertenece a esta última categoría.

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Se trata de una reinterpretación extrema del Porsche 911 que busca demostrar hasta dónde puede llegar el concepto de lujo cuando se combina con obsesión técnica y sensibilidad artesanal.

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Detrás de esta creación se encuentra Singer Vehicle Design, la firma californiana que desde hace más de una década se ha especializado en reconstruir el 911 de la generación 964 bajo estándares que rozan lo quirúrgico. Con el Sorcerer, la compañía presenta su proyecto más ambicioso hasta la fecha dentro del programa DLS Turbo, el más avanzado y radical de su catálogo.

El resultado es un automóvil concebido desde una hoja casi en blanco, tomando como punto de partida un chasis clásico, pero transformándolo en una máquina capaz de convivir con superdeportivos contemporáneos sin renunciar a la esencia analógica que define a los Porsche más venerados.

Una carrocería inspirada en la competición

El impacto visual del Sorcerer es inmediato. Singer desarrolló una carrocería completamente nueva en fibra de carbono ultraligera, tomando como referencia directa al mítico Porsche 934.5 de resistencia de finales de los años setenta.

Cada superficie fue modelada mediante simulaciones de dinámica de fluidos computacional para optimizar el flujo de aire, mejorar la refrigeración mecánica y aumentar la carga aerodinámica.

El tono Fantasia Blue con efecto degradado, que se oscurece hacia la zaga, refuerza su carácter casi hipnótico. A esto se suma un paquete aerodinámico pensado para uso intensivo en circuito, con un splitter delantero profundo y un gran alerón trasero elevado que no solo cumple una función técnica, sino que define la silueta del vehículo.

Las ruedas de magnesio forjado de siete radios, con sistema de bloqueo central y acabado champán, aportan un contraste elegante frente a la agresividad general del conjunto. Todo en el Sorcerer comunica intención: cada línea existe por una razón mecánica o aerodinámica.

Un habitáculo donde manda lo artesanal

Si el exterior impone respeto, el interior confirma que Singer juega en una liga propia. El Sorcerer fue configurado al milímetro por su propietario, bajo la filosofía de personalización absoluta que caracteriza a la marca.

Los asientos combinan cuero gris guijarro con centros en alcántara gris perla, rematados por costuras y ribetes color champán. La parte superior del habitáculo luce un acabado brillante en el mismo tono, mientras que las zonas inferiores están revestidas en fibra de carbono satinada, logrando un equilibrio preciso entre lujo clásico y tecnología moderna.

El panel de instrumentos mantiene la clásica disposición de cinco relojes del 911, pero reinterpretada con indicadores flotantes fabricados a mano, biseles metálicos y una precisión visual que recuerda a la relojería suiza. La tecnología actual está presente —navegación integrada y compatibilidad con Apple CarPlay—, aunque cuidadosamente disimulada para no romper la atmósfera purista.

Aquí no hay pantallas gigantes ni superficies táctiles dominantes. Todo gira en torno al conductor y al acto de manejar.

710 hp para una experiencia sin filtros

La pieza central del Singer Sorcerer es su motor. Basado en el clásico seis cilindros bóxer del Porsche 911 Tipo 964, Singer desarrolló un propulsor de 3.8 litros con doble turbocompresor y cuatro válvulas por cilindro, capaz de entregar 710 caballos de fuerza (SAE Net) y 750 Nm de par.

Interior del Singer Sorcerer y Porsche 911
Interior del Singer Sorcerer y Porsche 911. Crédito: Singer Vehicle Design.
Crédito: Cortesía

Uno de los datos más llamativos es su régimen de giro: supera las 9,000 rpm, una cifra excepcional para un motor turboalimentado. Esto se logra gracias a una arquitectura híbrida de refrigeración, con culatas enfriadas por agua, cilindros refrigerados por aire y un ventilador eléctrico horizontal diseñado específicamente para este proyecto.

Los turbocompresores de geometría variable garantizan una respuesta inmediata al acelerador, mientras que el sistema de escape, construido en una aleación de inconel y titanio, aporta una firma sonora tan agresiva como refinada.

Toda la potencia se envía al eje trasero mediante una caja manual de seis velocidades, con varillaje visible y una palanca elevada que convierte cada cambio en una experiencia mecánica tangible. En tiempos dominados por transmisiones automáticas y asistentes digitales, esta decisión es casi una declaración ideológica.

Tecnología moderna al servicio del conductor

Aunque el Sorcerer rinde culto a la conducción pura, no prescinde de los avances contemporáneos en seguridad y control. Integra sistemas de ABS, control de tracción y control electrónico de estabilidad desarrollados en conjunto con Bosch.

El Singer Sorcerer y Porsche 911
El Singer Sorcerer y Porsche 911. Crédito: Singer Vehicle Design.
Crédito: Cortesía

El conductor puede seleccionar entre cinco modos de manejo: Road, Sport, Track, Off y Weather, que ajustan la intervención electrónica según las condiciones del entorno o el estilo de conducción deseado.

El chasis original Tipo 964 fue reforzado estructuralmente para aumentar su rigidez torsional. La suspensión delantera de doble horquilla y los brazos traseros aligerados trabajan junto a frenos carbocerámicos CCM-R y neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2, montados en llantas de 19 pulgadas adelante y 20 pulgadas atrás.

El proceso de creación de cada unidad es tan exclusivo como el resultado final. El cliente envía su propio 911 a Singer, donde el vehículo se desmonta por completo hasta el monocasco. A partir de allí, cada componente es restaurado, rediseñado o fabricado nuevamente bajo estándares que superan incluso los de muchos fabricantes tradicionales.

Las versiones DLS Turbo se ensamblan en las instalaciones de Singer en el Reino Unido y se someten a pruebas en circuitos como Nürburgring, Nardò, IDIADA y Millbrook, con certificación TÜV incluida.

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