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El secretario del Ejército descarta renunciar en medio de una crisis en el Pentágono

Pese a los enfrentamientos que ha tenido con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, Dan Driscoll no tiene planes de dejar su puesto

Dan Driscoll cuenta con el respaldo de la Casa Blanca.

Dan Driscoll cuenta con el respaldo de la Casa Blanca. Crédito: Karl B DeBlaker | AP

El secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, dejó claro que no tiene intención de renunciar, pese a la creciente tensión interna en el Pentágono. Su postura, revelada en un reporte de The Washington Post, llega en un momento crítico marcado por despidos de alto nivel y disputas con el secretario de Defensa, Pete Hegseth.

“Servir bajo el mandato del presidente Trump ha sido el honor de mi vida… No tengo planes de dejar el cargo ni de dimitir”, afirmó Driscoll en un comunicado citado por el diario. La declaración busca frenar las especulaciones sobre su salida en medio de una crisis que ya ha provocado la destitución de varios mandos militares.

El episodio más reciente fue la remoción del general Randy George, hasta hace poco el oficial de mayor rango en el Ejército. Su salida, junto con la de otros altos mandos como David Hodne y William Green Jr., ha sido interpretada por analistas como parte de un intento por consolidar el control político sobre las Fuerzas Armadas.

Parnell estaría buscando el puesto de Driscoll

Fuentes citadas por el medio antes citado aseguran que la relación entre Driscoll y Hegseth lleva meses deteriorándose. Las diferencias incluyen decisiones sobre ascensos militares y la gestión interna del Ejército. Aunque públicamente el Pentágono ha intentado minimizar el conflicto, desde dentro se describe una dinámica marcada por la fricción constante.

Un portavoz de Hegseth, Sean Parnell, negó que exista tensión. “El secretario mantiene excelentes relaciones laborales con los líderes de todas las ramas”, aseguró. Sin embargo, otros funcionarios consultados por el diario calificaron esa versión como inexacta.

La disputa también tiene implicaciones políticas. Según el reporte, Parnell ha manifestado en privado su interés en ocupar el puesto de Driscoll si este quedara vacante, lo que alimenta aún más las versiones de una posible reconfiguración en la cúpula militar.

A pesar de ello, la Casa Blanca ha salido en respaldo de Driscoll. “El presidente Trump ha restablecido el enfoque en la preparación y capacidad operativa de nuestras fuerzas armadas con líderes como el secretario Driscoll”, declaró Anna Kelly, portavoz oficial. El respaldo se da en el contexto de la operación militar contra Irán, utilizada por la administración como ejemplo de eficacia.

La tensión no es nueva

Desde el año pasado, Driscoll había sido considerado como posible reemplazo de Hegseth en medio de controversias que afectaron al secretario de Defensa. Aunque esa posibilidad no se concretó, dejó una huella en la relación entre ambos.

Uno de los puntos más delicados ha sido la intervención de Hegseth en decisiones clave del Ejército, incluyendo el bloqueo de ascensos de oficiales y la destitución de líderes con experiencia en administraciones anteriores. Estas acciones han generado críticas por su posible sesgo político.

El caso del general Randy George es emblemático. Nombrado durante la administración Biden, era visto como un defensor de la modernización del Ejército y de políticas de diversidad. Su salida, según fuentes, fue impulsada directamente por Hegseth, pese a la oposición de Driscoll.

“Ha habido varias ocasiones en las que Hegseth intentó destituirlo, pero Driscoll lo defendió”, señaló un funcionario bajo condición de anonimato. Para el secretario del Ejército, el criterio debía basarse en el mérito profesional, no en afinidades políticas.

La situación refleja un momento de alta polarización dentro del aparato de defensa estadounidense. Mientras algunos funcionarios respaldan los cambios como necesarios para alinear al Ejército con la agenda presidencial, otros advierten sobre el riesgo de politizar una institución tradicionalmente no partidista.

Por ahora, Driscoll se mantiene firme en su cargo. Sin embargo, las tensiones internas y los recientes despidos sugieren que la estabilidad en el Pentágono está lejos de resolverse.

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