Importa dónde vives: el impacto del entorno en el envejecimiento cerebral
Exposiciones físicas combinadas (contaminación, temperaturas extremas o escasez de zonas verdes) se asocian con el envejecimiento estructural del cerebro.
Vivir en zonas verdes directamente retarda el envejecimiento cerebral. Crédito: Jeppe Boje Nielsen | EFE
El nuevo concepto de “exposoma” se presenta como el conjunto de factores ambientales y sociales que afectan el envejecimiento del cerebro. Investigadores han analizado 73 indicadores que, al combinarse, multiplican su efecto sobre la salud cerebral.
Un estudio, publicado en la revista Nature Medicine, revela que la edad biológica del cerebro puede acelerarse o retrasarse en función de factores de riesgo y de protectores ambientales, y los resultados ponen de relieve que los efectos más significativos se producen a partir de la interacción entre condiciones ambientales, sociales y políticas.
La investigación, coordinada a nivel internacional por Agustín Ibáñez, investigador del Global Brain Health Institute (GBHI) en el Trinity College de Dublín, aborda cómo influyen conjuntamente los entornos en los que viven las personas (incluyendo factores físicos y sociales) en el ritmo al que envejece el cerebro humano, y para ello el equipo analizó datos de 18,701 personas de 34 países.
El concepto de “exposoma”
En el estudio se introduce el concepto de “exposoma”, entendido como el conjunto acumulativo de exposiciones ambientales, sociales y contextuales a lo largo de la vida, resaltó la Universidad Complutense de Madrid, institución que participó en el trabajo.
Los resultados mostraron que este “exposoma” actúa de forma conjunta, mediante la interacción de múltiples factores que se potencian entre sí, de manera similar a lo que ocurre con enfermedades que coexisten y que se agravan mutuamente, recoge EFE Salud.
Y ese conjunto de influencias determina el envejecimiento cerebral tanto en personas sanas como en aquellas con enfermedades neurodegenerativas, recalcan.
Para la investigación, se analizaron 73 indicadores del “exposoma” en España, incluyendo variables como la contaminación atmosférica, la variabilidad climática, la disponibilidad de espacios verdes, la calidad del agua, la desigualdad socioeconómica y distintos aspectos de los contextos políticos y democráticos.
Es concluyente que, al modelar estos factores de forma conjunta, comprobaron que se explica hasta quince veces más variación en el envejecimiento cerebral que cualquier factor individual.
Sin zonas verdes, envejecimiento más rápido
La Universidad Complutense informó que las exposiciones físicas combinadas (como la contaminación, las temperaturas extremas o la escasez de zonas verdes) se asociaron principalmente con el envejecimiento estructural del cerebro.
Estas alteraciones afectan a regiones clave implicadas en la memoria, la regulación emocional y las funciones autonómicas, y se relacionan con mecanismos como la neuroinflamación, el estrés oxidativo, la disfunción vascular o la reducción del soporte neurotrófico, agrega.
Afirman finalmente que el exposoma social combinado (que incluye factores como la desigualdad, la pobreza, la baja participación cívica, la debilidad institucional o el acceso limitado a recursos sociales) mostró una mayor asociación con el envejecimiento funcional del cerebro, y en este caso afecta al control ejecutivo, la cognición social y la regulación emocional.

Envejecimiento cerebral según región geográfica
Existen diferencias medibles en el envejecimiento cerebral según las regiones geográficas, y estas se relacionan de forma estrecha con el exposoma, es decir, la suma de todas las exposiciones ambientales, sociales y políticas que una persona acumula a lo largo de la vida.
Estudios recientes muestran que el entorno físico y social de un país o región puede acelerar o ralentizar el envejecimiento del cerebro hasta un grado comparable o incluso mayor que factores individuales como la genética o el diagnóstico de una enfermedad neurodegenerativa.
Qué se ha observado por región
- Europa muestra, en promedio, un patrón de envejecimiento cerebral más saludable, mientras que África (por ejemplo, Egipto y Sudáfrica) registra mayor aceleración del envejecimiento cerebral.
- Asia y América Latina se ubican en un punto intermedio, con diferencias internas importantes: en América Latina, las regiones con mayor desigualdad económica estructural y menor acceso a bienestar básico presentan una mayor “edad cerebral” respecto a la edad cronológica.
- Dentro de Europa, el envejecimiento cerebral acelerado es más marcado en países del este y del sur, donde suelen combinarse peores indicadores de exposoma social (pobreza, desigualdad, acceso limitado a servicios, menor participación cívica).
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