EE.UU. busca quitar ciudadanía a Manuel Rocha, exembajador condenado por espionaje a favor de Cuba
El caso forma parte de una ofensiva del Departamento de Justicia para revocar la ciudadanía a personas acusadas de espionaje, terrorismo y otros delitos graves
Manuel Rocha acusado de espiar para Cuba. Crédito: AP
El gobierno de Estados Unidos inició el proceso para retirarle la ciudadanía a Víctor Manuel Rocha, el exembajador, condenado de espiar para Cuba durante décadas mientras ocupaba cargos de alto nivel en el gobierno estadounidense.
La demanda civil fue presentada en un tribunal de Miami por fiscales federales, quienes sostienen que Rocha obtuvo su naturalización mediante declaraciones falsas y ocultando vínculos con el Partido Comunista de Cuba.
Qué argumenta la Fiscalía contra el exdiplomático
Según la querella, Rocha negó haber participado en actividades delictivas y juró lealtad a Estados Unidos durante su proceso migratorio entre 1977 y 1989, pese a que ya mantenía presuntos nexos con el gobierno cubano.
Los fiscales aseguran que el exdiplomático comenzó a colaborar con servicios de inteligencia de Cuba en 1973, cinco años antes de completar su ciudadanía estadounidense.

“Víctor Manuel Rocha no fue un operador de bajo nivel”, afirmó el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones, quien calificó al exembajador como “uno de los espías cubanos más prolíficos descubiertos en Estados Unidos”.
De universitario a funcionario del Departamento de Estado
Rocha nació en Colombia y se mudó a Nueva York cuando tenía 10 años junto a su madre y hermanos.
La investigación sostiene que tuvo contacto con operativos cubanos mientras participaba en un programa estudiantil en Chile durante el gobierno de Salvador Allende. Posteriormente cursó estudios en administración pública en la Universidad de Harvard y realizó posgrados en relaciones internacionales en Georgetown.
Según el documento judicial, Rocha habría seguido instrucciones de La Habana para ingresar al servicio exterior estadounidense y avanzar actividades a favor de Cuba.
Ocupó cargos diplomáticos y de seguridad nacional
Tras naturalizarse en 1981, comenzó a trabajar en el Departamento de Estado como oficial diplomático enfocado en Honduras y más tarde fue asignado a República Dominicana.
Con el paso de los años ocupó cargos de alto nivel, incluyendo funciones en el Consejo Nacional de Seguridad entre 1994 y 1995 y el puesto de embajador de Estados Unidos en Bolivia entre 2000 y 2002.
También desempeñó funciones diplomáticas en Argentina y México.
Cómo se descubrió el caso de espionaje
El caso penal salió a la luz en 2023 luego de una investigación del FBI que incluyó un agente encubierto haciéndose pasar por representante de la inteligencia cubana.
Durante esas conversaciones grabadas, Rocha habría hablado de su trabajo para Cuba durante “más de 40 años” y se refería a Fidel Castro como “comandante”.
En 2024 se declaró culpable de conspirar para actuar como agente de un gobierno extranjero y de defraudar a Estados Unidos, lo que derivó en una condena de 15 años de prisión.
Actualmente cumple sentencia en la prisión federal FCI Coleman, en Florida.
Trump busca retirarle todos los documentos de ciudadanía
La administración de Donald Trump sostiene ahora que Rocha nunca debió ser elegible para convertirse en ciudadano estadounidense debido a sus presuntas afiliaciones con el régimen cubano.
La querella busca que un tribunal apruebe la desnaturalización del exembajador y ordene la entrega de pasaportes y documentos vinculados con su ciudadanía.
EE.UU. aumenta procesos para retirar ciudadanía
El Departamento de Justicia incrementó en los últimos años los casos de revocación de ciudadanía relacionados con terrorismo, espionaje y amenazas a la seguridad nacional.
Esta misma semana, la administración Trump inició procedimientos similares contra otras 11 personas acusadas de delitos como abuso sexual infantil y apoyo material a grupos terroristas.
Persisten dudas sobre el alcance del espionaje
Aunque Rocha ya fue condenado, las autoridades estadounidenses continúan investigando qué tipo de información pudo haber entregado a Cuba durante décadas dentro del aparato diplomático y de seguridad de Estados Unidos.
Reportes citados en la investigación indican que desde 1987 existían sospechas de que Fidel Castro tenía un “supertopo” infiltrado en el gobierno estadounidense, y algunos funcionarios creían que podría tratarse de Rocha.
Durante los primeros meses de encarcelamiento, el exdiplomático fue interrogado por autoridades federales, aunque no se ha informado públicamente qué datos adicionales habría proporcionado.
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