Trump busca suspender el impuesto federal a la gasolina, pero expertos aseguran que eso no solucionará el problema
Desde 1993 se ha mantenido un impuesto fijo 18,4 centavos por galón para la gasolina y el gasohol y de 24,3 centavos por galón para el diésel
Analistas consideran que la mejor solución es recuperar la confianza en el petróleo. Crédito: Shutterstock
En los últimos meses, la gasolina en Estados Unidos se ha disparado hasta alcanzar los más de $4.50 por galón, y en un intento por generar un alivio a los bolsillos de los consumidores, este lunes en entrevista a CBS el presidente Donald Trump expresó que su próximo objetivo será suspender por un tiempo el impuesto federal a la gasolina, pero ¿será esto una solución al problema del aumento del combustible?
El impuesto federal a la gasolina ha estado vigente en Estados Unidos desde 1993, con un gravamen fijo desde entonces de 18,4 centavos por galón para la gasolina y el gasohol y de 24,3 centavos por galón para el diésel, y con la recaudación se financia el Fondo Fiduciario de Carreteras, que se destina a infraestructura vial y otros proyectos de transporte público.
Y aunque desde el Ejecutivo se busca suspender el impuesto tras una orden, su interrupción por un tiempo requiere de una aprobación por parte del Congreso; además, esta suspensión podría costarle al gobierno federal cientos de millones de dólares.

Ante la propuesta de Trump, algunos analistas y expertos consideran que no será la solución al problema del aumento de la gasolina. Para Kyle Pomerleau, investigador principal del American Enterprise Institute, una organización de tendencia conservadora, el impuesto federal a la gasolina no se ha incrementado en años, por lo que suspenderlo en este momento solo agravará los déficits existentes y persistentes.
Incluso especialistas como Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo en GasBuddy, han comentado que en las próximas semanas muchos estados podrían experimentar una fuerte ronda de aumentos en los precios de la gasolina.
Al respecto, Kenneth Kim, economista sénior de KPMG LLP, considera que el alto costo del combustible “es otro aspecto negativo para el consumidor en lo que respecta a la inflación acumulada con la que ha tenido que lidiar. El año pasado fueron los aranceles y este año son los altos costos de la energía. El consumidor está bajo presión, y los consumidores de bajos ingresos están sufriendo las consecuencias”, dijo a USA Today.

Por su parte, Rob Thummel, gestor sénior de cartera de Tortoise Capital, plantea una vía más lógica y eficaz para mejorar el problema de la asequibilidad y eso incluye llegar a un acuerdo con Irán y abrir el estrecho de Ormuz.
“Si los mercados petroleros mundiales recuperan la confianza en que el petróleo y los productos refinados pueden circular libremente, los precios del crudo podrían bajar, lo que probablemente reduciría los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos en una cantidad significativamente mayor que el impuesto federal de 18,4 centavos a la gasolina”, aseguró.
Finalmente, un análisis desarrollado por el Bipartisan Policy Center a mediados de abril indicó que la suspensión de este impuesto por al menos cinco meses generaría una pérdida de ingresos de $17 mil millones de dólares y aumentaría el déficit federal a $12 mil millones de dólares.
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