‘Vuelvo a ser yo’: pacientes con cáncer reciben emotivos cambios de imagen
Latinas luchan contra la enfermedad con el apoyo de City of Hope en el condado de Orange
Rocío, una paciente del Centro Oncológico Lennar Foundation de City of Hope en el condado de Orange, recibe servicio de peinado y maquillaje como parte del evento “Beauty in Hope”. Crédito: Janette Villafana | Impremedia
La cara de Rocío, una residente de Long Beach, se transformaba con cada detalle que la maquillista agregaba a su rostro. Y luego vino la peluca, un momento que ella esperaba con emoción. Al colocársela, el brillo regresó a los ojos de esta mujer de 38 años, quien actualmente está luchando contra un cáncer mamario.
“A lo mejor suene cursi, pero me siento como un águila calva”, dijo Rocío, aludiendo a un mito según el cual las águilas renacen a los 40 años o se quitan las plumas y vuelven a crecerles. “Estoy en mi proceso de renovación: quitándome el pico, quitándome mis plumas, un proceso en el que vuelvo a renacer, en el que vuelvo a ser yo, gracias a esta maravillosa gente”.
Ella es una de las participantes del evento anual del Centro Oncológico Lennar Foundation de City of Hope, en el condado de Orange, titulado “Beauty in Hope”, en el que diez pacientes con cáncer disfrutaron de una sesión de maquillaje, la aplicación de pelucas y un corte de pelo, con el objetivo de ayudarlas a recuperar la confianza y la dignidad durante sus tratamientos contra el cáncer.
“Entendemos que hay un antes y un después tras escuchar esas palabras: ‘tienes cáncer’; el proceso de la enfermedad es un reto y no se trata solo de un aspecto físico, sino también de uno mental y emocional”, dijo Annette Walker, la presidenta de City of Hope en el condado de Orange. “Por eso, haremos todo lo que esté en nuestra mano para que nuestros pacientes estén mejor preparados para afrontar esa batalla”.
City of Hope es una institución líder a nivel internacional en investigación del cáncer y atención especializada, destacada por impulsar avances en terapias, por contar con una red nacional de cientos de ensayos clínicos, por ofrecer programas únicos de cuidados de apoyo y de seguimiento para supervivientes, y por disponer de expertos de renombre en todas las subespecialidades oncológicas.
Rocío, a quien prefiero no compartir su apellido, es originaria de Ensenada, Baja California, y dice que fue diagnosticada con un cáncer agresivo en su seno izquierdo en noviembre del año pasado. Como muchas personas de su edad, ella siempre ha sido muy activa y dice que cuando le empezó a doler el pecho, no pensó mucho en ello.
“Yo pensé que era solo una inflamación por mi regla y porque me había puesto un anticonceptivo, así que lo dejé pasar hasta que fui al doctor”, dijo Rocío mientras le cortaban la peluca a su gusto. “Nunca en mi vida pensé que me pasara esto. Mi vida cambió de la noche a la mañana”.


Rocío compartió que no es la única de su familia diagnosticada con cáncer de seno. Dijo que su abuela, que ahora tiene más de 80 años, también tuvo que lidiar con el cáncer en dos ocasiones.
“Le quitaron el seno y luego a los 10 años, le volvió el cáncer y le quitaron el otro seno, y aquí sigue con nosotros”, reflexiona Rocío. “Yo tengo un ejemplo de vida muy fuerte; entonces digo: si ella pudo, yo también puedo”.

De acuerdo con un estudio realizado por el hospital, una de cada tres personas será diagnosticada con cáncer a lo largo de su vida, y la tasa de incidencia del cáncer en Estados Unidos sigue aumentando en muchos tipos de cáncer comunes, especialmente entre las mujeres.
Según la Sociedad Americana contra el Cáncer, los tipos de cáncer más comunes entre la población hispana son el de próstata y el colorrectal en los hombres, y el de mama y el de cuerpo uterino en las mujeres. Aproximadamente 1 de cada 8 mujeres (el 13 %) en Estados Unidos desarrollará un cáncer de mama invasivo en algún momento de su vida.
Y aunque los avances en las pruebas de detección y en el tratamiento han reducido el riesgo general de muerte, el número de personas diagnosticadas con cáncer de mama sigue aumentando. Pero para muchos como Rocío, hospitales como este les han dado la esperanza de que ella también lo sobrevivirá gracias a lo bien que la han tratado.
“Yo le digo a mis seres queridos y a Dios: yo, aunque sea arrastrándome a gatas, como sea, pero yo voy a ir a mis tratamientos”, dijo Rocío con fuerza en la voz. “La fe y las ganas de vivir son lo principal para sobrevivir a esto”.
Rocío cuenta que el apoyo que ha recibido en el nuevo hospital de City of Hope ha ido más allá de sus tratamientos. Dice que ese día del evento le devolvieron algo que extrañaba: volver a verse con su cabello y no sentir que había una extraña en su reflejo.



Con la nueva adición al hospital de City of Hope, donde se realizó el evento, se completa la oferta de atención oncológica avanzada de la que ahora disponen los residentes del condado de Orange, quienes ya no tendrán que desplazarse fuera de la región para recibir atención que les salve la vida. Como Maura Quiroz, de 52 años, residente de Anaheim, quien se encontraba en Marybelle’s Boutique, que ofrece servicios gratuitos a mujeres con cáncer, como pelucas, maquillaje y más, dentro del hospital. De acuerdo con Walker, el evento y los servicios han sido posibles gracias a una donación anónima que reciben cada año.
Un acto especial, ya que los gastos por pelucas para pacientes pueden ser elevados sin este servicio. Una rápida búsqueda en Internet muestra que las pelucas varían entre 100 y más de 2,000 dólares, ya que las pelucas médicas, como estas, suelen ser diferentes de las normales. Están diseñadas específicamente para cueros cabelludos sensibles y cuentan con forros suaves, transpirables e hipoalergénicos.
Ese día Quiroz escogió una peluca que se parecía lo más posible a su pelo natural, dijo ella. Escogiendo un corte corto pero muy elegante.
“Sí, hace la diferencia, ¿verdad?”, sonríe Quiroz al verse con la peluca. “Después de verme pelona por tanto tiempo, ahora, al poder verme con un nuevo look , me hace sentir contenta, ayuda a elevar nuestro optimismo y autoestima, y me dan ganas de echarle todas las ganas”.
Quiroz fue diagnosticada con cáncer cervicouterino el año pasado y, a diferencia de Rocío, ha tenido que pasar por sus tratamientos sola, ya que sus hijos no viven cerca; uno vive en Idaho y dos en México. Los últimos meses, dice que no solo ha estado tomando su tratamiento de quimioterapia, sino que también ha seguido trabajando como empacadora.
Cuenta que acaba de terminar su quimioterapia y está en proceso de iniciar su radiación.

“Esta enfermedad es muy difícil de sobrellevar. A veces, cuando está uno sola, nos ponemos tristes, pero tenemos que seguir dándole adelante”, dijo Quiroz. “Pero desde que me trasladaron aquí, a este hospital, caí en muy buenas manos; estoy muy agradecida con ellos; me hacen sentir como en familia y no me siento sola”.
Cuando terminaron de maquilarla y ella caminaba por los pasillos del hospital hasta llegar a la recepción, donde disfrutaron de un refrigerio y un té, las enfermeras que la suelen atender se sorprendieron al verla completamente renovada.
“¡Te ves increíble!”, le dijo una de ellas a Quiroz.
La lucha contra el cáncer de Rocío y Quiroz está lejos de haber terminado, pero afirmaron que este evento les permitió no solo sentirse normales y guapas, sino les dio la fuerza para no darse por vencidas.
Rocío añadió, que, aunque le costó aceptar su diagnóstico, compartir su historia le permite informar a otras personas sobre el cáncer de mama.
“Todo está en la cabeza; yo le digo a Dios: si está en él, que se salve mi seno; bien, si él dice que no para poder vivir, lo aceptaré”, dijo Rocío. “Mi vida está cambiando, pero hoy me siento bien, y es un recordatorio de que todavía hay vida por vivir”.