Bugatti restaura un Veyron de aluminio que parece un espejo
El superdeportivo combina metal pulido, cuero rojo carmín y un motor W16 de 1,184 hp en una restauración que preserva su historia
Bugatti Veyron Super Sport. Crédito: Bugatti. Crédito: Cortesía
El Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse llega para impactar con una carrocería de aluminio pulido que refleja el entorno como si fuera un espejo.
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El ejemplar, identificado con el chasis 8.100, regresó a las instalaciones de Bugatti en Molsheim, Francia, para una restauración a cargo de La Maison Pur Sang, el programa de la marca dedicado a preservar y certificar sus modelos históricos.
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El acabado exterior es el gran protagonista. En lugar de recurrir a la pintura tradicional, la carrocería deja el aluminio a la vista, una elección que exigió un trabajo minucioso para conseguir superficies uniformes y reflejos limpios.
El proyecto también permitió retirar elementos de personalización incorporados después de su configuración original. Así, los especialistas recuperaron la apariencia prevista por la marca y documentaron el proceso para respaldar la procedencia del vehículo.
Cuero rojo y fibra de carbono en el interior
La cabina apuesta por un contraste marcado con el exterior. El cuero rojo carmín aporta color, mientras que la fibra de carbono expuesta y los detalles de aluminio mantienen la conexión con el diseño exterior.
La combinación de materiales refuerza el carácter exclusivo de este Veyron sin alterar la identidad del modelo.
Cada acabado acompaña una restauración en la que la conservación de los detalles originales resulta tan importante como la apariencia final.
El motor W16 conserva sus 1,184 hp
Más allá de su imagen, el auto mantiene la mecánica que convirtió al Grand Sport Vitesse en uno de los descapotables más potentes de su época. Su motor W16 de 8,0 litros, equipado con cuatro turbocompresores, desarrolla 1,184 hp y 1,500 Nm de torque, con tracción en las cuatro ruedas.
Bugatti no reveló cuánto costó el trabajo ni quién es el propietario. Sí confirmó que el vehículo se encuentra actualmente en la Riviera francesa y que recibió la certificación de La Maison Pur Sang.
El resultado es una pieza que conserva su esencia mecánica y recupera una configuración muy particular. En este caso, el valor del Bugatti no está solo en sus prestaciones, sino también en el cuidado artesanal que permite mantener viva una creación fuera de lo común.
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