Las lluvias de este invierno no reducen el riesgo de incendios en California

El estado dorado sigue siendo vulnerable a los incendios por las precarias condiciones ambientales

El estudio asegura que a pesar de la gran cantidad de lluvia y las bajas temperaturas del invierno actual en la región, el Estado Dorado sigue vulnerable a los incendios por las precarias condiciones ambientales.

El estudio asegura que a pesar de la gran cantidad de lluvia y las bajas temperaturas del invierno actual en la región, el Estado Dorado sigue vulnerable a los incendios por las precarias condiciones ambientales. Crédito: David McNew | Getty Images

Los inviernos lluviosos ya no significan una disminución en el riesgo de los peligrosos incendios forestales que en los últimos años han asolado California, según una investigación dada a conocer hoy.

El estudio, realizado por varias universidades incluida la Universidad Estatal de Arizona, asegura que a pesar de la gran cantidad de lluvia y las bajas temperaturas del invierno actual en la región, el Estado Dorado sigue vulnerable a los incendios por las precarias condiciones ambientales.

Los investigadores analizaron la corriente de aire (“jet stream”) del Pacífico Norte, que regula la cantidad de lluvia en el invierno y que desde 1600 hasta 1903 tuvo un efecto atenuante en los incendios forestales del Estado Dorado.

Con base en datos y estadísticas existentes, los investigadores reconstruyeron la historia tanto de las corrientes de aire como de los incendios en California.

Los analistas notaron que la relación inversa entre lluvia e incendios comenzó a debilitarse a partir de 1904 y prácticamente desapareció en 1977.

Igualmente, “los materiales inflamables resultados de décadas de supresión de incendios forestales en el siglo XX, más el aumento de las temperaturas”, conllevan fuegos sin importar qué tan húmedo haya sido el invierno anterior, anota el reporte.

“La disponibilidad de humedad en California todavía sigue fuertemente ligada a la posición de la corriente de aire, pero el fuego ya no lo está”, afirmó Valerie Trouet, profesora de dendrocronología -el estudio de la edad de los árboles con base en sus anillos de crecimiento- de la Universidad de Arizona y coautora del informe.

Trouet señaló que el invierno 2016-2017, que fue bastante lluvioso, es un buen ejemplo de que la relación entre lluvia abundante y menos incendios ya no funciona.

Este invierno lluvioso fue seguido por grandes incendios en 2017, incluidos el denominado Tubbs en octubre y el llamado Thomas en diciembre.

En estos dos incendios murieron 24 personas y fueron consumidas por las llamas cerca de 1.700 estructuras, según el Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California.

El pasado año fue el más mortífero y destructivo en la historia reciente del estado, con más de 8.500 incendios en California, que arrasaron con más de 750.000 hectáreas y acabaron con la vida de más de un centenar de personas.

No es solamente el cambio climático o el manejo histórico de los incendios: es realmente una combinación de los dos lo que crea la ‘tormenta perfecta’ para los catastróficos incendios de California“, concluyó Trouet.

La investigación recomendó que los esfuerzos para la prevención y el control de los incendios en California se centren en los elementos combustibles, que los hacen voraces y muy difíciles de contener.


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