Proyecciones de sismos en 2026: qué anticipan los geógrafos y sismólogos
Qué anticipan geógrafos y sismólogos sobre la actividad sísmica en 2026, qué zonas tienen mayor riesgo y por qué los terremotos no se pueden predecir.
La ciencia no puede predecir terremotos con fecha exacta, pero sí identificar zonas de mayor riesgo sísmico a partir de datos geográficos. Crédito: Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial | Impremedia
El 2026 arrancó con el ruido de fondo de siempre (la Tierra en movimiento) y con una pregunta que reaparece cada vez que tiembla en alguna parte del mundo: “¿Se puede saber dónde será el próximo gran sismo?”. La respuesta científica sigue siendo incómoda para quien busca certezas rápidas: no se pueden predecir terremotos con fecha y lugar exactos. Lo que sí existe (y es clave) son mapas de peligro, modelos de probabilidad y lecturas geográficas que señalan dónde se acumula más riesgo.
En otras palabras: los geógrafos y sismólogos no “adivinan” el próximo temblor, pero sí pueden explicar por qué ciertas regiones viven con la amenaza latente, cómo se mide esa tensión en las fallas, y qué significa (en la práctica) que un área esté dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico o sobre una falla activa.

Para quienes viven en zonas con mayor riesgo, especialmente en la Costa Oeste y en territorios del Caribe, estas proyecciones tienen una utilidad concreta: ayudan a entender qué zonas tienen mayor exposición, por qué los sismos fuertes no son una rareza histórica, y qué decisiones cotidianas pueden reducir el impacto (desde normas de construcción hasta preparación familiar).
¿Dónde hay mayor riesgo de sismos en 2026 según los geógrafos?
La idea de predecir terremotos con precisión (fecha, lugar y magnitud) sigue siendo un desafío científico sin solución: no existe una técnica probada que permita anticipar con certeza cuándo ocurrirá un sismo importante.
Los principales institutos geológicos, como el U.S. Geological Survey (USGS), insisten en que los terremotos no pueden predicirse de forma exacta, y que lo que sí se puede hacer es calcular probabilidades a partir de datos geológicos y mapas de riesgo sísmico.
No se pueden predecir sismos con precisión
Científicos coinciden en que ningún centro sismológico del mundo puede señalar con precisión cuándo y dónde ocurrirá un terremoto. Los modelos actuales permiten estimar zonas con mayor riesgo en períodos largos (décadas), pero no anticipan con certeza eventos individuales.
Esto significa que pronósticos concretos tipo “terremoto en tal fecha” no tienen respaldo científico robusto; incluso cuando circulan en redes sociales o medios sensacionalistas, carecen de fundamento.

Zonas de riesgo y probabilidades para 2026
Lo que los geógrafos y sismólogos sí pueden evaluar son patrones de acumulación de tensión tectónica y zonas con peligro elevado:
- Chile y la zona del Cinturón de Fuego del Pacífico: científicos han señalado que la región norte del país, donde las placas tectónicas Nazca y Sudamericana interactúan, tiene una alta probabilidad de grandes sismos en los próximos años, aunque no se puede precisar el momento exacto.
- Puerto Rico y las Islas Vírgenes, donde los modelos probabilísticos de peligro sísmico se actualizan (por ejemplo en el National Seismic Hazard Model), ayudan a planificar infraestructuras y medidas de mitigación a mediano plazo.
- Fallas históricas como la de San Andrés en California: siguen siendo evaluadas por su potencial a mediano plazo, pero no existe un pronóstico científico que fije un evento para 2026 específicamente. De todos modos, algunos estudios sugieren que el sur de la falla de San Andrés, que no ha experimentado un gran terremoto desde 1857, podría estar acumulando suficiente tensión para provocar un sismo importante en los próximos años.
La falla de San Andrés es una fractura de la corteza terrestre que se extiende por más de 1.300 kilómetros a lo largo de la costa occidental de California, en los Estados Unidos. Esta falla ha jugado un papel clave en la geología de la región, ya que forma el límite entre dos importantes placas tectónicas: la placa del Pacífico, que se encuentra al oeste, y la placa de América del Norte, que se encuentra al este.
Interpretar las “predicciones” con cautela
Algunos divulgadores a veces citan proyecciones generales o modelos probabilísticos para sugerir que un sismo grande “podría ocurrir” en un año determinado. Estos estudios se basan en patrones de actividad sísmica histórica, tasas de deformación de placas y modelos estadísticos. Sin embargo, ninguno ofrece una predicción fechada ni puede afirmar que un terremoto ocurrirá en 2026 con certeza absoluta.

Qué sí hacen los geógrafos y sismólogos
En lugar de predicción, los estudios se enfocan en:
- Mapas de riesgo sísmico basados en datos históricos y geológicos.
- Modelos probabilísticos que estiman la posibilidad de terremotos dentro de décadas.
- Monitoreo de fallas y placas tectónicas utilizando GPS, redes sismográficas y drones.
- Evaluaciones de vulnerabilidad e impacto para infraestructura crítica y comunidades.
Estos enfoques son esenciales para planificación urbana, códigos de construcción y preparación ante emergencias, no para adivinar fechas específicas.
Para 2026, la comunidad científica espera que continúe la actividad sísmica habitual en zonas tectónicamente activas, pero ninguna entidad ha emitido predicciones concretas o confirmadas de terremotos específicos para ese año. La vigilancia constante, la mejora de los sistemas de alerta temprana y la educación pública siguen siendo las herramientas más efectivas para reducir los riesgos asociados a los sismos.
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