La inflación baja, pero los precios de los alimentos subieron 19% desde 2022
Aunque la inflación se desacelera, los precios de los alimentos han subido 19% desde 2022 y siguen afectando el presupuesto de los hogares
Los precios de los alimentos han subido 19% desde 2022 y solo en el último año han estado por encima de la inflación general. Crédito: Shutterstock
Aunque los indicadores económicos muestran señales de alivio y la inflación general ha perdido fuerza, el carrito del supermercado sigue contando una historia distinta. Para millones de familias en Estados Unidos, la reducción del ritmo inflacionario no se ha traducido en precios más bajos en los alimentos, que continúan presionando el presupuesto diario desde hace más de dos años.
Los datos más recientes del Índice de Precios al Consumidor (CPI, por sus siglas en inglés) confirman esta percepción. En diciembre, los precios de los alimentos aumentaron a una tasa anual de 3.1%. Esta cifra supera claramente la inflación general, que se ubicó en 2.7% para todos los bienes. A nivel mensual, los alimentos subieron 0.7%, el incremento más fuerte desde septiembre de 2022.
“El informe del IPC de diciembre refuerza que la presión sobre los precios está aumentando en las categorías clave de productos de consumo que más importan a los consumidores”, comentó Rob Holston, líder de productos de consumo de EY Global y América, en un informe.
Aunque el CPI mide la evolución de los precios con el tiempo, la experiencia del consumidor suele ser distinta. David Ortega, profesor y economista especializado en alimentos en la Universidad Estatal de Michigan, explica que la percepción del alto costo de la comida está ligada a la frecuencia de compra.
“Tenemos mucho más contacto con los precios de los alimentos que con otros precios de la economía”, dijo Ortega a CBS News. Las visitas constantes al supermercado hacen que cualquier aumento sea más evidente.

El alza reciente está impulsada por productos específicos que han alcanzado niveles récord. Entre ellos destacan la carne de res y el café. De acuerdo con el rastreador de precios de CBS News, el costo total de los alimentos ha aumentado cerca de 19% desde enero de 2022, un golpe acumulado difícil de ignorar.
Este encarecimiento también se refleja en el gasto anual. Un informe de los miembros demócratas del Comité Económico Conjunto reveló que los hogares estadounidenses gastaron $310 dólares más en comestibles en 2025 que en 2024. Artículos básicos muestran aumentos claros. El café molido subió de $6.78 a $9.05 dólares por libra. El filete de sirloin sin hueso pasó de $11.67 a $14.03 dólares por libra. La lechuga romana, el jugo de naranja concentrado y los plátanos también registraron incrementos notables.
Las razones detrás de estos aumentos son variadas. Incluyen una oferta limitada de carne de res, aranceles comerciales y condiciones climáticas adversas que afectaron cultivos como el café. Aunque el presidente Donald Trump redujo algunos aranceles a ciertos alimentos en noviembre, los especialistas advierten que cualquier alivio en los precios tardará en reflejarse en los anaqueles.
No todo son malas noticias para los consumidores. El precio de los huevos, que se disparó por el brote de gripe aviar, ha mostrado una caída significativa. En diciembre, el costo de una docena bajó casi 21% a nivel anual. El precio promedio fue de $2.71 dólares, lejos del máximo de $6.23 dólares registrado en marzo del año pasado.

El impacto no se limita a las compras del hogar. Comer fuera también es más caro. El índice de “alimentos fuera del hogar” subió 4.1% en diciembre, muy por encima de la inflación general.
“Los operadores no están subiendo los precios de los menús por un único aumento, sino porque varios costos se mantienen altos al mismo tiempo, lo que reduce los márgenes, que ya eran estrechos”, declaró Joe Hannon, gerente general de inventarios y compras en Restaurant365, en un correo electrónico.
Ortega coincide y agrega que la mayor demanda en restaurantes tras la pandemia también influye. “Cuando se combinan costos más altos con una fuerte demanda del consumidor, el resultado natural es un aumento de precios”, afirmó.
Toma en cuenta que aun cuando la inflación esté bajando, el golpe al bolsillo de cada año está dado y es acumulativo. Que baje la inflación no significa que bajen los precios, solo que ya no aumentan tan de golpe. Por eso es que los precios de los alimentos, que son de los bienes que a diario consumimos, son los que más terminan por afectar a los hogares.
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