Hondureña deportada afirma que prefería permanecer en ICE por temor a la violencia en su país
Alba Oneida Andrade Reyes fue deportada a Honduras tras cinco meses en un centro de detención de ICE, en su país teme por su vida
La hondureña pasó cinco meses en centro de detención de ICE. Crédito: Shutterstock
Tras pasar cinco meses en un centro de detención de ICE en Georgia, Alba Oneida Andrade Reyes, de 68 años, fue deportada a Honduras luego de ser arrestada durante una cita en una corte de inmigración en Estados Unidos.
La mujer relató que teme por su seguridad en su país natal y que incluso prefiere estar detenida que estar en Honduras.
“Yo prefería estar detenida, por eso duré mucho tiempo ahí, porque yo prefería estar detenida ahí que venir aquí a Honduras”, dijo Alba en entrevista con Univision.
Arresto y deportación rápida
Andrade Reyes dijo que fue detenida sin abogado y su solicitud de asilo fue rechazada en dos audiencias, el 17 de noviembre y el 2 de diciembre de 2025. Según relató, ICE la presionó para firmar documentos que aceleraron su deportación.
“Me engañaron… todo fue en cuestión de horas para que me deportaran rápido. Llegando a Louisiana, me obligaron a firmar”, denunció,
Salud deteriorada durante la detención
Durante su tiempo en el centro de detención, la salud de Alba sufrió un grave deterioro. Según denuncias de su Iglesia en Georgia, perdió audición en un oído, se desmayó y padeció meningitis. La mujer confesó que la experiencia la afectó emocionalmente.
“Estoy tan aturdida que a veces amanezco con malas ideas… casi no hablo la mayoría del tiempo”, reveló.
Ante la falta de atención médica adecuada, Alba ha recurrido a remedios caseros para mantenerse.
“He estado tratando de tomar medicinas caseras para poder seguir adelante”, explicó.

Riesgos en Honduras y vida extrañada en EE. UU.
Alba regresó a un país donde ha sido víctima de violencia y pérdidas familiares, incluyendo el asesinato de su hermana y su sobrino. También ha sufrido robos y amenazas.
“Me han quitado todo. Me han robado todo lo que he tenido”, precisó la mujer.
En contraste, durante su estancia en Estados Unidos, tenía dos empleos y una vida organizada, además de asistir a su iglesia los fines de semana, con ingresos de aproximadamente 400 dólares semanales.
“Extraño todo lo que yo hacía”, relató Andrade Reyes.
A sus 68 años, Andrade Reyes lucha por recuperar su salud y tranquilidad, mientras enfrenta la incertidumbre y el riesgo de vivir en Honduras, reforzando que incluso las duras condiciones de detención eran más seguras que su entorno actual.
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