Trump lamenta muertes de Good y Pretti, pero asegura que “no eran ángeles”
El presidente admitió que las acciones de Renee Good y Alex Pretti no justificaban su muerte a manos de los agentes federales de inmigración
A pesar de ser partidario de la libertad de expresión, Donald Trump está molesto ante los cuestionamientos de la prensa. Crédito: Julia Demaree Nikhinson | AP
El presidente Donald Trump se pronunció sobre los tiroteos fatales en los que murieron Renee Good y Alex Pretti durante operativos de inmigración en Minneapolis, Minnesota, y aseguró que, aunque las víctimas “no eran ángeles”, sus acciones no justificaban que perdieran la vida.
Las declaraciones llegaron horas después de que Luke y Brent Ganger, hermanos de Good, ofrecieran testimonios públicos sobre el caso de la mujer de 37 años que fue abatida por un agente federal de inmigración.
En entrevista con NBC Nightly News, Trump reconoció que los hechos fueron trágicos y evitables.
“No estoy contento con los dos incidentes”, afirmó el mandatario. “Él no era un ángel, ni ella era un ángel, pero aun así no estoy contento con lo que pasó”.
El presidente subrayó que, a su juicio, los tiroteos no debieron ocurrir. Al ser cuestionado directamente sobre si las muertes estaban justificadas, respondió de forma tajante: “No. No debería haber ocurrido. Fue un incidente muy triste, dos incidentes”.
Respaldo a ICE y a las fuerzas del orden
Trump señaló que incluso dentro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hubo malestar por lo sucedido. Sin embargo, reiteró su respaldo a las fuerzas del orden.
“Siempre estaré con nuestros excelentes agentes del orden. Tenemos que apoyarlos. Si no los apoyamos, no tenemos país”, sostuvo.
Los dos tiroteos ocurrieron en incidentes separados en enero, en un contexto de creciente tensión en Minneapolis por las redadas y deportaciones de inmigrantes. Estos casos han alimentado críticas hacia la política migratoria de la administración Trump.
Ante la controversia, el presidente reconoció recientemente que su gobierno podría aplicar “un toque más suave” en materia de inmigración, aunque dejó claro que no planea reducir la vigilancia fronteriza ni las acciones contra personas con antecedentes criminales.
Los hechos reavivaron el debate nacional sobre el uso de la fuerza en operativos migratorios y el equilibrio entre seguridad y derechos civiles, un tema que sigue marcando la agenda política en Estados Unidos.
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