Visa H-1B cambia las reglas y eleva la presión sobre empleadores y profesionales
El proceso de selección para visas H-1B ha sufrido algunos cambios. En esta nota te explicamos cuáles son esos cambios y cómo pueden afectar una solicitud
La solicitud de visas H1B es un proceso complejo que implica una gran inversión y que depende, en gran medida, del azar. Crédito: Evgenia Parajanian | Shutterstock
Durante años, la visa H-1B ha sido sinónimo de confusión. Empresas y profesionales sabían que, aun cumpliendo todos los requisitos, el resultado final dependía de una lotería aleatoria. Ese esquema empieza a quedar un poco atrás. Para el próximo ciclo fiscal, se introducen ajustes que modifican de manera sustancial cómo se seleccionan las solicitudes, con implicaciones directas para el mercado laboral y la migración calificada.
El periodo de registro se mantiene breve y estrictamente digital, como en años anteriores, pero el contexto es distinto. La alta demanda —que supera ampliamente los cupos disponibles— ahora se cruza con un nuevo criterio que busca priorizar ciertos perfiles sobre otros.
El salario entra al centro de la ecuación
El cambio más relevante es la incorporación de un sistema de selección que ya no trata todas las solicitudes por igual. A partir de este ciclo, el nivel salarial ofrecido al trabajador tendrá un peso determinante en las probabilidades de ser seleccionado.
En términos prácticos, esto significa que las peticiones asociadas a salarios más altos tendrán más oportunidades dentro del proceso de selección, mientras que las ofertas con compensaciones más bajas competirán con desventaja. No se trata de una exclusión automática, pero sí de un reordenamiento de prioridades que rompe con la lógica tradicional de la lotería pura.
La intención oficial es clara: favorecer la contratación de talento altamente especializado, desalentar prácticas de subcontratación a bajo costo y reforzar la protección del mercado laboral estadounidense.

Qué no cambia: cupos limitados y alta competencia
A pesar de la modificación en el sistema, el número de visas disponibles sigue siendo el mismo: 65,000. El programa mantiene su límite anual, con un cupo general y una reserva específica para quienes cuentan con estudios de posgrado obtenidos en Estados Unidos de 20,000.
Esto implica que la competencia continuará siendo intensa. Miles de registros quedarán fuera incluso antes de que se revise una sola solicitud completa. Para muchos profesionales extranjeros, especialmente en áreas como tecnología, ingeniería y ciencia, la H-1B sigue siendo una de las pocas vías viables para trabajar legalmente en el país.
Costos, plazos y errores que pueden salir caros
El registro inicial tiene un costo obligatorio por cada candidato (una tarifa no reembolsable de $215, sin incluir honorarios legales, consulares y tarifas de procesamiento) y debe completarse dentro de una ventana de tiempo muy específica. Un error en los datos, un salario mal clasificado o una descripción imprecisa del puesto pueden afectar directamente las posibilidades de selección.
Además, solo quienes resulten seleccionados podrán presentar la petición formal, un proceso más largo y costoso que incluye revisiones detalladas por parte de las autoridades migratorias. No hay margen para improvisar.
El periodo de inscripción en línea comenzó este miércoles 4 de marzo a las 12:00 p.m., hora del este, y finalizará el jueves 19 de marzo a las 12:00 p.m., hora del este.

¿Cómo se están preparando las empresas?
Ante este nuevo escenario, muchas compañías están ajustando su estrategia. Ya no basta con “probar suerte”. Ahora es clave revisar desde el inicio la estructura salarial, la clasificación del puesto y la coherencia entre las funciones del empleo y el nivel de remuneración ofrecido.
Para pequeñas y medianas empresas, el cambio representa un desafío adicional. Competir por talento extranjero en un sistema que favorece salarios más altos puede obligar a replantear presupuestos o buscar alternativas migratorias.
Un giro que redefine expectativas
La transformación del proceso H-1B no elimina la incertidumbre, pero sí cambia su naturaleza. La suerte sigue jugando un papel, aunque ahora comparte espacio con decisiones estratégicas que pueden inclinar la balanza.
Para profesionales y empleadores, el mensaje es claro: el programa entra en una nueva etapa donde la planificación, la precisión y el valor económico del puesto pesan más que nunca. El margen de error se reduce y las reglas del juego ya no son las mismas.
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