Estacionar parece fácil hasta que se daña la suspensión
Un gesto automático al estacionar puede parecer inofensivo, pero con el tiempo termina pasando factura. La suspensión puede terminar sufriendo
Interior de la Hyundai Santa Cruz. Crédito: Hyundai. Crédito: Cortesía
Basta observar cualquier calle residencial para notar un detalle que pasa desapercibido para la mayoría de los conductores: autos detenidos con las ruedas apuntando hacia un costado, incluso en superficies completamente planas.
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Es una escena cotidiana que rara vez genera preocupación, pero que esconde un problema mecánico que se manifiesta con el paso del tiempo.
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Aunque no produce una avería inmediata, estacionar de forma repetida con las ruedas giradas altera el equilibrio natural del sistema de suspensión y dirección. Ese desequilibrio, acumulado día tras día, termina reflejándose en un desgaste irregular de componentes que están diseñados para trabajar de manera simétrica cuando el vehículo está detenido.
Qué sucede realmente cuando dejas las ruedas torcidas
Los sistemas de suspensión y dirección están pensados para soportar cargas distribuidas de forma uniforme. Cuando el auto queda estacionado con las ruedas rectas, el peso del vehículo se reparte de manera pareja entre ambos lados del eje. Sin embargo, al dejar las llantas giradas, esa distribución cambia.
Componentes como rótulas, terminales de dirección, bujes y brazos de suspensión quedan sometidos a una tensión constante en una sola dirección. Aunque el auto esté apagado y no se mueva, esas piezas permanecen bajo esfuerzo durante horas, e incluso días, si el vehículo no se utiliza con frecuencia.
Los especialistas coinciden en que hacerlo de manera ocasional no representa un problema serio. El desgaste aparece cuando este gesto se convierte en una costumbre diaria. Con el tiempo, esa carga asimétrica puede provocar holguras prematuras, ruidos al girar el volante, vibraciones a baja velocidad y una sensación de dirección imprecisa.

Pendientes y rampas: el escenario más crítico
El riesgo se incrementa cuando el vehículo queda estacionado en una pendiente, ya sea en subida o en bajada. En estas situaciones, el peso del auto no solo se apoya de forma desigual por tener las ruedas giradas, sino que además se suma la fuerza de la gravedad empujando el conjunto hacia un punto específico.
En una cuesta abajo, por ejemplo, parte de la masa del vehículo se “descansa” sobre los elementos de la suspensión y la dirección que están del lado hacia el que apuntan las ruedas. Esa presión constante acelera el desgaste y puede reducir significativamente la vida útil de las piezas.
Este fenómeno no se percibe de inmediato. El conductor sigue usando el auto con normalidad hasta que aparecen síntomas como golpes secos al pasar baches, crujidos al maniobrar o un volante que ya no regresa con suavidad al centro. Para entonces, el daño ya está hecho.

Hábitos simples para proteger la suspensión
Evitar este error no requiere conocimientos técnicos ni cambios drásticos en la forma de conducir. Se trata, más bien, de incorporar pequeños hábitos cada vez que se estaciona el vehículo.
Siempre que las condiciones lo permitan, lo ideal es dejar las ruedas lo más rectas posible cuando el auto queda definitivamente detenido. Esto ayuda a que el peso se distribuya de forma uniforme y reduce la tensión innecesaria en los componentes. Además, los expertos recomiendan prestar atención a otros detalles clave:
- Priorizar superficies planas y bien niveladas al estacionar, especialmente si el vehículo permanecerá detenido por varias horas.
- Accionar siempre el freno de parqueo y, en autos con transmisión manual, dejar una marcha engranada.
- En pendientes, orientar las ruedas únicamente como medida de seguridad mientras se asegura el vehículo, evitando dejarlas giradas más tiempo del necesario.
- Verificar que el auto esté completamente detenido antes de soltar el pedal del freno, sobre todo en rampas de garaje.
Son acciones sencillas que no demandan esfuerzo adicional, pero que pueden marcar una diferencia importante en la durabilidad del sistema de suspensión.

Seguridad y cuidado mecánico deben ir de la mano
Es importante aclarar que el cuidado de la suspensión nunca debe estar por encima de la seguridad. En situaciones donde girar las ruedas hacia el andén o el bordillo reduce el riesgo de que el vehículo se desplace, esa maniobra debe priorizarse sin dudarlo.
La clave está en combinar ambas cosas. Usar correctamente el freno de parqueo, asegurar el auto antes de soltarlo y, una vez garantizada la seguridad, evitar dejar las ruedas giradas de forma innecesaria durante largos periodos.
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