¿Hay nacionalidades latinoamericanas más controladas por las autoridades migratorias?
Si bien las autoridades migratorias de EE. UU. no controlan por nacionalidad, algunas comunidades latinas aparecen más en operativos. Las razones.
Los controles migratorios en Estados Unidos se basan en estatus y contexto, no en la nacionalidad. Crédito: Imagen creada con AI. | Impremedia
En medio de operativos migratorios más visibles y un clima político cada vez más tenso en torno a la inmigración, una pregunta se repite entre comunidades latinas en Estados Unidos: ¿hay nacionalidades latinoamericanas más controladas que otras por las autoridades? La respuesta, según datos oficiales y expertos en migración, es más compleja de lo que parece.
Desde el punto de vista legal, Estados Unidos no aplica controles migratorios basados en la nacionalidad, sino en el estatus migratorio y en criterios administrativos. Sin embargo, las estadísticas muestran que ciertas nacionalidades aparecen con mayor frecuencia en detenciones, controles o procesos migratorios, lo que alimenta la percepción de un mayor control.
Qué dice la ley y cómo actúan las autoridades
Las principales agencias federales involucradas en inmigración —el Department of Homeland Security, la U.S. Customs and Border Protection (CBP) y la Immigration and Customs Enforcement (ICE)— sostienen en su normativa que la nacionalidad no es un criterio para detener o controlar a una persona.
Los factores que sí influyen son:
- Estatus migratorio (regular o irregular).
- Tipo y vigencia de visa.
- Antecedentes administrativos o judiciales.
- Lugar y contexto del control (frontera, aeropuerto, controles internos).
Este enfoque está respaldado por documentos oficiales del DHS y reportes del Government Accountability Office (GAO), que audita las prácticas de control migratorio en EE. UU.

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Por qué algunas nacionalidades aparecen más en los controles
Aunque no exista una política basada en el pasaporte, los datos muestran concentraciones por país de origen en determinados momentos. Esto ocurre por razones operativas y coyunturales.
Según estadísticas de CBP, en los últimos años aumentaron de forma significativa los encuentros fronterizos con personas provenientes de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Haití y Honduras. Cuando una nacionalidad migra más en un período determinado, inevitablemente aumenta su presencia en controles, procesos de asilo y detenciones, lo que genera mayor visibilidad mediática.
A esto se suma el uso de programas temporales, como el parole humanitario o el Temporary Protected Status (TPS). Cuando estos mecanismos se modifican, se suspenden o expiran, miles de personas pasan a revisión administrativa, lo que eleva la sensación de “mayor control”, aun cuando se trata de trámites legales.
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El rol de las visas vencidas
Otra fuente clave de controles no está en la frontera, sino dentro del país. De acuerdo con informes del DHS, una parte significativa de los inmigrantes en situación irregular ingresó legalmente y luego excedió el tiempo de su visa.
En estos casos, los controles suelen darse:
- En verificaciones laborales.
- En controles de tránsito que derivan en chequeo migratorio.
- Durante trámites ante agencias federales.
Este tipo de situaciones afecta a distintas nacionalidades latinoamericanas, pero no de forma uniforme, ya que depende del patrón de viajes y del tipo de visa utilizado.
Geografía y política: dos factores clave
El nivel de control también varía según el lugar. Estados como Texas, Florida, Nueva York y California concentran mayor actividad migratoria y, por lo tanto, más operativos y presencia de agencias federales.
Además, organizaciones como el Migration Policy Institute y el Pew Research Center coinciden en que los cambios de gobierno y de prioridades políticas influyen directamente en la intensidad de los controles, aunque no modifiquen la ley de fondo.
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Lo que dicen los expertos
Especialistas en derecho migratorio consultados por medios como The New York Times y Reuters coinciden en que la percepción de control por nacionalidad suele estar ligada al contexto, no a una política explícita.
“El sistema migratorio estadounidense actúa por estatus y procesos, no por origen nacional. Pero cuando ciertos grupos son más numerosos en la frontera o en programas temporales, se vuelven más visibles”, explicó el Migration Policy Institute en un informe reciente.

En conclusión, no existe una nacionalidad latinoamericana “más controlada” por definición en Estados Unidos. Lo que sí existe es una mayor exposición de ciertas nacionalidades en momentos específicos, debido a flujos migratorios concentrados, cambios en programas de protección y/o vencimiento de visas y procesos administrativos. También influyen los contextos políticos y geográficos.
El factor determinante no es el país de origen, sino la situación migratoria concreta y el lugar donde ocurre el control.
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