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5 reglas del Seguro Social para cónyuges que las parejas deben saber

Conoce las 5 reglas clave del Seguro Social para cónyuges y evita errores que pueden reducir los beneficios de jubilación de tu pareja en Estados Unidos

Beneficios conyugales del Seguro Social

Para saber cuándo es el mejor momento para reclamar los beneficios del Seguro Social propios y conyugales, sería recomendable que lo decidan entre los dos. Crédito: Shutterstock

Planear la jubilación en pareja implica algo más que ahorrar. También exige entender cómo funcionan los beneficios del Seguro Social para cónyuges. Estas reglas pueden marcar la diferencia entre recibir un ingreso sólido o enfrentar reducciones inesperadas. Si uno de los dos trabajó menos años o tuvo ingresos más bajos, este tema es todavía más relevante.

En Estados Unidos, más de 2 millones de personas reciben beneficios conyugales del Seguro Social. Este apoyo permite obtener hasta el 50% del beneficio del cónyuge al llegar a la edad plena de jubilación (FRA). Sin embargo, existen condiciones estrictas que pueden afectar cuánto y cuándo se puede cobrar.

A continuación, te explicamos cinco reglas fundamentales que toda pareja debe conocer antes de tomar la decisión de reclamar el Seguro Social propio o el del cónyuge.

1. Si tu pareja no recibe el Seguro Social, tú tampoco

La primera condición es clara. Para que un cónyuge pueda recibir beneficios basados en el historial laboral del otro, la persona titular debe estar cobrando ya su propio beneficio de jubilación.

Esto puede complicar la planificación cuando hay una gran diferencia de edad. También ocurre cuando uno decide retrasar su jubilación para aumentar su pago mensual. Si el cónyuge suspende sus beneficios, el otro deja de ser elegible para el beneficio conyugal.

Además, no es posible elegir cobrar uno y retrasar el otro. Cuando solicitas el beneficio de jubilación, la Administración del Seguro Social (SSA) te pagará el monto más alto entre tu beneficio personal y el conyugal.

2. Existe una excepción a la regla anterior: el divorcio

A diferencia de los matrimonios, las personas divorciadas pueden acceder a beneficios conyugales sin que su ex pareja esté cobrando activamente. Incluso, la SSA no informa al ex cónyuge si alguien está recibiendo beneficios basados en su historial laboral.

Para calificar, el matrimonio debe haber durado al menos 10 años. Además, deben haber pasado mínimo dos años desde el divorcio.

Si la persona vuelve a casarse, pierde el derecho a cobrar sobre el récord del ex cónyuge.

3. Puedes cobrar tu beneficio y cambiar por los conyugales después

Si tu pareja aún no solicita el Seguro Social, eso no significa que debas esperar sin recibir nada. Puedes pedir tus propios beneficios si cumples los requisitos.

Sin embargo, cuando tu cónyuge comience a cobrar, deberás solicitar el beneficio conyugal si es mayor. Es importante saber que la Administración tomará en cuenta la edad en la que solicitaste por primera vez para calcular el monto final.

Por eso, el momento en que presentas tu solicitud influye en lo que recibirás más adelante.

4. Solicitar antes reduce más el beneficio conyugal

Este es un mensaje para el titular: pedir el Seguro Social antes de la edad plena reduce el pago mensual. Pero en el caso del beneficio conyugal, la reducción es mayor que en el beneficio personal.

Para quienes nacieron en 1960 o después, la edad plena es 67 años. Si se solicita a los 62 años, el beneficio conyugal se reduce un 35%. En cambio, el beneficio personal baja un 30%.

A los 65 años, la reducción conyugal es de 16.67%, mientras que la personal es de 13.33%. Según datos de la SSA, estas reducciones se ajustan mensualmente. Cada mes cuenta al tomar la decisión.

5. No existen créditos por retraso en el beneficio conyugal

Quienes cobran beneficios basados en su propio historial pueden aumentar su pago si retrasan la solicitud hasta los 70 años. Estos aumentos se conocen como créditos por jubilación tardía.

Pero esa ventaja no aplica a los beneficios conyugales. Retrasar más allá de la edad plena no incrementa el monto. Por eso, en muchos casos, tiene sentido solicitarlo a más tardar al cumplir la edad plena de jubilación.

Incluso si el beneficio personal es pequeño, puede ser conveniente comenzar a recibirlo mientras se espera el momento adecuado para cambiar al beneficio conyugal.

Entender estas reglas es clave para evitar pérdidas de dinero permanentes en el ingreso de jubilación en pareja. Una mala decisión puede reducir el pago durante toda la vida. Antes de presentar la solicitud, conviene analizar cada escenario entre los dos y, si es posible, buscar asesoría profesional para proteger el futuro financiero de la pareja.

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