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¿Funciona lo que está haciendo el gobierno de Trump para bajar la gasolina?

La administración de Trump busca bajar los precios de la gasolina o, por lo menos, amortiguar su alza: expertos analizan la efectividad de estas medidas

Precio de la gasolina, según expertos

Los expertos analizan si las diferentes medidas del gobierno de Trump para bajar la gasolina funcionarán. Crédito: Shutterstock

Con los precios de la gasolina en aumento en Estados Unidos y acercándose a los $4 dólares por galón, muchos conductores se preguntan si las acciones del gobierno de Donald Trump realmente están logrando contener el impacto. Aunque la administración ha puesto en marcha varias medidas para estabilizar el mercado energético, el contexto internacional, marcado por el conflicto con Irán, está limitando sus efectos y generando dudas entre los expertos.

El principal obstáculo para que las medidas de cualquier gobierno reduzcan los precios de los combustibles es porque el impacto no está dentro del país, sino en el escenario global. De acuerdo con especialistas, la forma más efectiva de reducir los precios sería reabrir el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas del mundo; sin embargo, la escalada de violencia ha reducido casi por completo el tránsito marítimo, afectando de manera directa la oferta internacional de crudo.

Ante esta situación, el gobierno estadounidense ha optado por medidas alternativas mientras el crudo Brent, referencia global, ronda los $108 dólares por barril, con un incremento cercano al 48% desde el inicio del conflicto. Entre las acciones destaca la liberación de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés), una herramienta creada en la década de 1970 para enfrentar interrupciones en el suministro energético.

El presidente ordenó liberar 172 millones de barriles, una de las mayores extracciones en la historia de esta reserva; no obstante, expertos advierten que su impacto es limitado tanto por el volumen como por la velocidad a la que puede llegar al mercado.

Solo para que te des una idea de lo que señalan los especialistas, la Agencia Internacional de Energía estima que los países del Golfo han reducido su producción en aproximadamente 10 millones de barriles diarios, una cifra que supera ampliamente la capacidad de respuesta inmediata de Estados Unidos.

“El problema fundamental es que todas estas medidas que están tomando buscan contrarrestar el hecho de haber retirado del mercado el 20% del suministro mundial”, comentó Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, a CBS News.

Patrick de Haan, especialista de petróleo en GasBuddy, se alinea con este pensamiento, ya que antes de la guerra transitaban 20 millones de barriles de petróleo diariamente por el estrecho de Ormuz. La reducción de producción y distribución es considerable.

“La liberación no tendrá mucho impacto en absoluto. Es como intentar reemplazar una tubería principal con una pajilla”, concluyó de Haan.

Asimismo, las limitaciones logísticas impiden que, a pesar de incrementar el ritmo de extracción, el petróleo estadounidense pueda llegar al mercado lo suficientemente rápido para atender la escasez global.

Otra de las medidas ha sido la suspensión temporal de la Ley Jones, lo que permitirá que embarcaciones extranjeras transporten combustible entre puertos estadounidenses. Esta decisión podría incrementar ligeramente la oferta interna, aunque su efecto sería mínimo, con reducciones estimadas de apenas unos centavos por galón.

También se han flexibilizado algunas restricciones internacionales, como la autorización temporal para comprar petróleo ruso que ya se encuentra en tránsito. Sin embargo, los volúmenes disponibles son reducidos frente a la demanda global, lo que limita su impacto en los precios finales para los consumidores.

Desde la Casa Blanca, la vocera Taylor Rogers aseguró que se están evaluando “todas las opciones sobre la mesa” para mitigar el alza en los precios energéticos. Entre ellas se incluyen seguros para transporte marítimo en zonas de riesgo y la liberación de petróleo sancionado, además de esfuerzos diplomáticos para restablecer el flujo en rutas clave.

“Los precios del petróleo y el gas bajarán rápidamente, incluso por debajo de sus niveles previos a la guerra, una vez que Estados Unidos logre sus objetivos militares”, aseguró Rogers. “Como resultado, las familias estadounidenses se beneficiarán enormemente a largo plazo”.

A pesar de estas proyecciones, los analistas coinciden en que el impacto inmediato es incierto. Algunas medidas podrían estar evitando aumentos aún mayores, pero el comportamiento del mercado dependerá en gran medida de factores externos, especialmente de la duración del conflicto y de la reapertura de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. En pocas palabras, la gasolina y los combustibles seguirán subiendo y, en el mejor de los casos, estas medidas solo reducen el verdadero impacto en el alza.

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