Política migratoria de Trump dejaría a médicos inmigrantes sin empleo
Restricciones y demoras en visas afectan a doctores clave y ponen presión al sistema de salud en el país
El sistema de salud de Estados Unidos se está viendo afectado ante las políticas migratorias del presidente Donald Trump. Crédito: Craig Ruttle | AP
La política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump está comenzando a tener un impacto directo en el sistema de salud de Estados Unidos. Médicos inmigrantes —muchos de ellos esenciales en comunidades vulnerables— enfrentan hoy un escenario de incertidumbre legal que amenaza con dejarlos fuera de sus puestos de trabajo.
De acuerdo con un reporte de CNN, miles de profesionales de la salud provenientes de países considerados de “alto riesgo” por la administración están viendo sus trámites migratorios congelados, incluyendo solicitudes de visa, permisos laborales y residencia permanente. El efecto ya empieza a sentirse en hospitales, especialmente en zonas rurales, a través de una falta de personal.
Uno de los casos es el de Al Ghoula, médico originario de Libia, quien ha dedicado años a formarse en Estados Unidos y actualmente trabaja bajo una visa para personas con “habilidades extraordinarias”. Sin embargo, su permiso expira en septiembre y su futuro es incierto. “Realmente confiaba en el sistema. Quería formar parte de este país, y ahora siento que no soy lo suficientemente bueno”, dijo.

Según el Instituto Cato, cerca de 2 millones de solicitudes migratorias están siendo afectadas por estas políticas, incluyendo unas 240 mil relacionadas con la residencia permanente. La falta de respuestas claras por parte del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) ha agravado la situación.
Los médicos desempeñan un papel fundamental
Un portavoz de la agencia explicó al medio citado que la suspensión responde a preocupaciones de seguridad. “Verificar identidades y antecedentes de personas de ciertos países requiere un proceso riguroso”, señaló Matthew Tragesser, al justificar la pausa en las resoluciones. Sin embargo, expertos consideran que la explicación es insuficiente.
David J. Bier, analista del Instituto Cato, criticó la falta de claridad: “Están fingiendo que han hecho algo significativo, en lugar de cambiar realmente la política”.
El problema no solo afecta a médicos en ejercicio, sino también a quienes están en formación. Programas de residencia médica —clave para el funcionamiento hospitalario— dependen en gran medida de profesionales extranjeros. En 2025, solo el 56% de médicos internacionales logró acceder a una plaza, frente al 93% de graduados estadounidenses.

La Asociación Médica Estadounidense (AMA) ya ha advertido sobre las consecuencias. En una carta enviada a autoridades federales, subrayó que los médicos formados en el extranjero “desempeñan un papel fundamental” en cubrir la escasez de personal, especialmente en zonas con alta demanda.
Historias como la de Iqbal, médico afgano que atiende a más de 1,600 pacientes al año en una comunidad rural, reflejan el impacto humano de estas decisiones. “He cumplido todas las reglas… y ahora no hay forma de continuar”, lamentó.
USCIS ha mencionado la posibilidad de exenciones
El caso de la doctora venezolana Ezequiel Veliz evidencia las consecuencias más inmediatas. Tras perder su estatus legal, fue despedida de su residencia médica en Texas. “He dedicado mi vida a la medicina, y ahora me la han arrebatado”, dijo.
A nivel legal, varios médicos han comenzado a presentar demandas contra el gobierno. El abogado Curtis Morrison, que representa a un grupo de afectados, describió la situación como “un limbo muy oscuro”. Según explicó, obligar a los médicos a dejar de trabajar no solo afecta sus vidas, sino también a los pacientes que dependen de ellos.
Mientras tanto, la incertidumbre persiste. Aunque el USCIS ha mencionado la posibilidad de exenciones, los médicos consultados por el medio antes mencionado aseguran que estas no se están otorgando en la práctica.

Expertos advierten que reemplazar a estos profesionales tomará años y que muchos podrían optar por emigrar a otros países como Canadá.
“Cada médico es importante… cuando falta uno, se produce un efecto dominó”, advirtió una fuente cercana a la política de salud.
En medio de este panorama, el sistema sanitario estadounidense enfrenta un nuevo desafío: mantener su capacidad operativa mientras decisiones migratorias redefinen quién puede, y quién no, ejercer la medicina en el país.
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