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Inflación en EE.UU. sube a 3.3% en marzo por alza récord en energía no vista desde 2005

La inflación en EE.UU. subió a 3.3% en marzo impulsada por el alza en energía. El aumento en gasolina representó casi tres cuartas partes del incremento mensual

Inflación de marzo

La inflación de marzo explotó, debido a los elevados precios registrados en energía y gasolina, reflejo del conflicto en Irán. Crédito: Shutterstock

El más reciente informe de inflación en Estados Unidos mostró que los precios de los bienes y servicios registraron un aumento de 3.3% en marzo, en comparación con el año anterior. El dato representa un fuerte repunte frente al 2.4% registrado en febrero, en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía durante el mes, reflejo del conflicto con Irán que, hasta hace unos días, inició una tregua de alto al fuego con Estados Unidos.

La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) señaló que, en términos mensuales, el Índice de Precios al Consumidor (CPI) aumentó 0.9% durante marzo, luego de haber registrado un incremento de 0.3% en febrero.

Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles como alimentos y energía, se ubicó en una tasa anual del 2.6%, mientras que el incremento mensual fue de 0.2%. El contraste cuando se integran los datos sobre los precios de la energía y su ausencia es enorme.

Y no es para menos, el índice de energía se disparó un 10.9% en marzo, el mayor incremento mensual desde 2005, impulsado principalmente por un aumento del 21.2% en la gasolina, que por sí sola representó cerca de tres cuartas partes del incremento mensual de la inflación general.

Como era de esperarse, los especialistas lo anticiparon en varias ocasiones durante marzo, este comportamiento es el resultado de un mes marcado por las tensiones en Medio Oriente, particularmente tras el conflicto con Irán, que provocó disrupciones en el suministro global de petróleo con el cierre del Estrecho de Ormuz y que elevó significativamente los costos de transporte y producción a nivel mundial.

Solo para tener esto en perspectiva, el crudo Brent, que cotizaba a $73 dólares el barril antes de que comenzara la guerra el 28 de febrero, se situó en $95.88 dólares el barril el viernes por la mañana.

Por su parte, los precios de la gasolina en Estados Unidos se han disparado casi un 40% desde que estalló el conflicto, alcanzando los $4.15 dólares por galón el viernes, según la AAA. Este aumento representa la mayor subida mensual de los precios de la gasolina desde 1957, según Pantheon Economics.

El resultado del informe de la BLS estuvo en línea con las expectativas del mercado, donde analistas anticipaban una inflación cercana a 3.3% anual, de acuerdo con un consenso de seis estimaciones recopiladas por CBS News, en medio de un entorno marcado por el repunte en los precios del petróleo y la volatilidad geopolítica.

Si bien el informe apunta a que la inflación se acelera, el desglose muestra que el principal impulso provino de la energía, mientras que otros rubros, como los alimentos, mostraron señales de contención, aunque fuera de manera temporal.

El índice de alimentos se mantuvo sin cambios durante marzo, con una caída del 0.2% en los alimentos en el hogar, que fue parcialmente compensada por un aumento de 0.2% en los fuera del hogar.

Es posible que estos indicadores cambien en abril, ya que los precios de la energía, especialmente de la gasolina y el diésel, suelen encarecer otros productos, debido a los costos de traslado, y puede que su impacto todavía no se perciba del todo. Hay que tomar en cuenta que aun cuando la tregua con Irán ayude a mitigar los costos de la energía, cuando los combustibles suben de manera vertiginosa, tardan en bajar. Y esto también depende de que los acuerdos de alto al fuego se mantengan.

El informe también es seguido de cerca por la Reserva Federal (Fed), que enfrenta un entorno cada vez más complejo en materia de política monetaria. Actualmente, los mercados asignan alrededor de 30% de probabilidad a un recorte de tasas hacia finales de 2026, una caída significativa frente a expectativas previas al repunte inflacionario, lo que refleja una postura más cautelosa ante el riesgo de que la inflación vuelva a acelerarse.

En circunstancias normales, un dato de inflación en línea con lo esperado podría ser recibido positivamente por los mercados. Sin embargo, en el contexto actual, la lectura debe hacerse con cautela, dado que el reporte refleja apenas el inicio del impacto del encarecimiento energético y sus efectos secundarios sobre la economía.

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