Ford se pasó: tiene el eléctrico más rápido del mundo
El Ford Mustang Cobra Jet 2200 marca un antes y un después en aceleración eléctrica con un récord de 6,87 segundos en cuarto de milla
Ford Mustang Cobra Jet 2200. Crédito: Ford Racing. Crédito: Cortesía
El nuevo proyecto de Ford entró sin pedir permiso en una categoría totalmente histórica. No es un modelo de calle ni pretende serlo, pero lo que acaba de lograr en pista obliga a detenerse un segundo y mirar las cifras con calma.
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El Mustang Cobra Jet 2200 no juega a ser rápido, lo es de una forma casi exagerada.
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En una demostración que dejó a más de uno con la boca abierta, este dragster eléctrico firmó un registro que lo coloca en lo más alto de su categoría, demostrando que la aceleración extrema ya no es territorio exclusivo del motor a combustión.
Un laboratorio de velocidad sobre ruedas
El mundo del drag racing siempre ha sido un terreno donde todo se reduce a una sola cosa, llegar primero en línea recta. En ese escenario, Ford decidió llevar la electrificación a su versión más radical.
Este proyecto no busca producción en serie ni concesionarios, es más bien un laboratorio rodante donde la marca experimenta hasta dónde puede empujar la tecnología eléctrica cuando el objetivo es pura velocidad.
El número que lo cambia todo
El gran golpe sobre la mesa llegó con su paso por el cuarto de milla. El Cobra Jet 2200 registró 6,87 segundos y alcanzó una velocidad de 221 mph. La marca fue lograda frente a público en un evento de la NHRA en Charlotte, lo que le dio aún más impacto al momento.
Para ponerlo en contexto, incluso algunos de los eléctricos más rápidos del mundo en versiones comerciales, como el Rimac Nevera, se mueven en cifras cercanas a los 8 segundos en esta prueba.
El nombre 2200 no es casual. Este dragster monta dos motores eléctricos que juntos entregan 2,200 caballos de fuerza. La cifra es brutal, pero Ford no se quedó solo en sumar potencia.
También trabajaron en reducir peso al extremo, con un chasis tubular, carrocería de fibra de carbono y soluciones pensadas exclusivamente para competición. Cada componente fue optimizado para ganar milésimas.
Ingeniería pensada para controlar lo salvaje
Tanta potencia instantánea no sirve de nada si no se puede transmitir al suelo. Por eso el sistema de transmisión es uno de los puntos más curiosos del proyecto.
El Cobra Jet 2200 incorpora una caja sin embrague de cinco velocidades y un sistema de control que ayuda a dosificar la entrega de potencia. La idea es simple pero crítica, evitar que el coche pierda tracción en el momento clave.
También suma sistemas de seguridad avanzados como pirofusibles que pueden cortar el alto voltaje en caso de emergencia, además de protocolos de intervención externa coordinados con la organización de carreras.
Ford ya venía coqueteando con la electrificación extrema en proyectos como la SuperVan 4.2 o la F-150 Lightning SuperTruck, pero este dragster lleva el concepto a otro nivel.
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