Números en rojo: GM está en alerta por los autos eléctricos

General Motors muestra buenos números, pero su división eléctrica sigue generando pérdidas millonarias en medio de inversiones y cambios clave

General Motors supera expectativas en Norteamérica

Crédito: General Motors. Crédito: Cortesía

General Motors atraviesa un momento curioso. Por un lado, los números generales invitan al optimismo y dejan tranquilos a los inversionistas. Por el otro, hay un frente que sigue siendo un dolor de cabeza, el negocio de los autos eléctricos.

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La compañía presentó resultados sólidos en el primer trimestre de 2026, con un rendimiento que superó lo que muchos analistas esperaban.

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Sin embargo, cuando se mira con lupa, aparece una realidad menos cómoda. La transición hacia la electrificación sigue siendo costosa, mucho más de lo que la propia empresa quisiera.

Un trimestre con sabor agridulce

El balance financiero dejó un EBIT ajustado de $4,300 millones de dólares, una cifra que refleja fortaleza en varias áreas del negocio. A eso se suma un impulso extra gracias a un reembolso de $500 millones de dólares, derivado de un fallo judicial que benefició a varios fabricantes.

Ese dinero no llega por casualidad. La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos anuló ciertos aranceles que habían sido aplicados en el pasado a vehículos y autopartes importadas. Para GM, esto representa un alivio directo en sus cuentas.

La empresa incluso proyecta cerrar el año con un EBIT de entre $13,500 y $15,500 millones de dólares, lo que marcaría un ejercicio sólido si se cumplen las previsiones.

El peso de los autos eléctricos

El problema aparece cuando se analiza el desempeño de su división eléctrica. Solo en el primer trimestre, GM registró pérdidas por $1,100 millones de dólares en este segmento.

La cifra no es menor y responde a varios factores. Entre ellos, la cancelación de acuerdos con proveedores y ajustes en la producción que terminaron impactando directamente en los costos.

Si se suman los resultados negativos acumulados desde la segunda mitad de 2025, el agujero asciende a casi $8,700 millones de dólares. Es una inversión enorme en un negocio que todavía no logra despegar en términos de rentabilidad.

Más ventas, menos ganancias

A pesar de todo, GM no está retrocediendo. Al contrario, su presencia en el mercado eléctrico crece. En el primer trimestre de 2026, su cuota pasó del 10% al 13% en Estados Unidos, lo que la posiciona como el segundo mayor vendedor de vehículos eléctricos, solo detrás de Tesla.

El Buick Electra L7 arrasa
El Buick Electra L7 arrasa. Crédito: General Motors.
Crédito: Cortesía

Esto demuestra que hay interés por parte de los consumidores. Modelos de marcas como Chevrolet, Cadillac y GMC están ganando terreno, pero vender más no siempre significa ganar más.

Los costos de producción siguen siendo elevados. Las baterías, la presión competitiva y la infraestructura aún limitada complican el camino hacia la rentabilidad.

Inversión y estrategia a largo plazo

Lejos de frenar, GM sigue apostando fuerte. La compañía anunció inversiones por más de $830 millones de dólares para reforzar su red de producción en Estados Unidos. En total, ya supera los $6,000 millones de dólares invertidos en el último año en este ámbito.

La estrategia apunta a consolidar su posición en el futuro del automóvil, aunque el presente todavía exija sacrificios financieros.

Además, otros mercados como China están aportando resultados positivos, lo que ayuda a equilibrar la balanza global de la compañía.

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