El acné no es solo cuestión de adolescentes

El acné maduro presenta algunas diferencias con el acné convencional. Por ejemplo, no manifiesta las típicas papulopústulas o comedones de la edad adolescente

El acné no es solo cuestión de adolescentes

Cara femenina con acné madura. Crédito: alexkoral | Shutterstock

El acné maduro se presenta con características distintas al acné adolescente, evidenciándose en la zona inferior facial y con lesiones que son más difíciles de tratar. Las lesiones comprenden pápulas inflamatorias y nódulos, principalmente en mujeres entre 25 y 50 años.

Diversos factores contribuyen al desarrollo del acné maduro. Entre ellos se encuentran cambios hormonales, predisposición genética, alimentación y estilo de vida. El impacto de factores como el estrés y el uso de productos inadecuados puede agravar la situación.

Este tipo de acné, además de ser poco estético, en ocasiones es doloroso y deja marcas que son difíciles de eliminar, explicó a EFE Salud el doctor Ricardo Moreno Borque, dermatólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Diferencias con el acné adolescente

El acné maduro presenta algunas diferencias con el acné convencional. Por ejemplo, no manifiesta las típicas papulopústulas o comedones de la edad adolescente.

Por lo general, las lesiones del acné adulto tienen una distribución diferente. Los granos aparecen en una zona con influencia hormonal mayor, es decir, en la zona del tercio inferior facial (zona mandibular, también conocida como zona de la U), sostiene Moreno Borque.

“Las lesiones recalcitrantes son más difíciles de tratar que las de adolescentes”, explica.

Tratamiento y recomendaciones

Se aconseja consultar con un especialista dermatológico ante la aparición de síntomas.

Existen tratamientos efectivos y medidas para mejorar el estilo de vida que pueden contribuir a la resolución del acné maduro.

El acné maduro (acné adulto) se trata con una combinación de cuidados tópicos, tratamientos orales y procedimientos dermatológicos según la gravedad y la causa (hormonal, inflamatorio, comedónico); el plan debe individualizarse y supervisarse por un dermatólogo.

Tratamientos tópicos (primera línea para formas leves-moderadas):

  • Retinoides tópicos (tretinoína, adapaleno, tazaroteno) para normalizar la queratinización y desobstruir poros; mejoran comedones y previenen nuevas lesiones.
  • Peróxido de benzoilo para reducir bacterias y la inflamación; puede combinarse con retinoide o antibiótico tópico.
  • Antibióticos tópicos (clindamicina, eritromicina) en combinaciones cortas para reducir flora bacteriana; evitar monoterapia prolongada por resistencias.

Tratamientos orales (para acné moderado-grave o cuando hay componente inflamatorio/hormonal):

  • Antibióticos orales (doxiciclina, minociclina, tetraciclinas) usados durante semanas-meses para controlar inflamación bacteriana; siempre con plan para retirada y medidas alternas por resistencia.
  • Anticonceptivos orales combinados y antiandrógenos (espironolactona) en mujeres con acné hormonal para reducir producción de sebo y mejorar lesiones; requieren evaluación médica y control.
  • Isotretinoína oral para acné noduloquístico severo o resistente a otros tratamientos; es muy eficaz, pero exige seguimiento por efectos adversos y controles (laboratorio y contracepción si procede).

Procedimientos y tratamientos complementarios:

  • Peelings químicos superficiales y microdermoabrasión pueden mejorar texturas y marcas superficiales; la radiofrecuencia con microagujas o láseres fraccionados se utilizan para cicatrices profundas.
  • Tratamientos despigmentantes (niacinamida, ácido azelaico, hidroquinona o retinoides) y protección solar para la hiperpigmentación postinflamatoria.

Cuidados diarios y medidas no farmacológicas:

  • Higiene suave con limpiadores no agresivos y cosméticos no comedogénicos; evitar productos que irriten o resequen en exceso.
  • Rutina de hidratación y protección solar diaria para prevenir empeoramiento de manchas y cicatrices.
  • Dieta baja en azúcares refinados y lácteos en algunos casos puede ayudar, aunque la evidencia varía; controlar estrés y revisar medicamentos que puedan agravar el acné.

Estrategia práctica sugerida:

  • Formas leves: comenzar con retinoide tópico alternado con peróxido de benzoilo o ácido azelaico; evaluar a las 6–8 semanas.
  • Formas moderadas: añadir antibiótico oral limitado en tiempo y luego pasar a terapia mantenedora con retinoide/peróxido o terapia hormonal si es mujer.
  • Formas graves o con cicatrices: considerar derivación a dermatología para valorar isotretinoína y/o procedimientos de cicatrización.

Efectos secundarios y precauciones:

  • Retinoides y peróxido producen irritación y fotosensibilidad; usar fotoprotector y ajustar aplicación.
  • Antibióticos orales tienen riesgo de resistencia y efectos gastrointestinales; isotretinoína exige control de lípidos y función hepática y contracepción en mujeres en edad fértil.

También te puede interesar:

· La calidad del sueño no solo depende de si duermes más allá de las ocho horas
· Aumenta el uso de cannabis entre adultos mayores, te contamos por qué
· Preeclampsia, una complicación del embarazo que afecta a decenas de miles de madres y medio millón de bebés al año

En esta nota

Acné cuidado de la piel
Contenido Patrocinado