Conoce los errores más comunes al blanquear los dientes en casa
Ciertos ingredientes como el carbón activado y el bicarbonato de sodio pueden eliminar manchas externas, pero también erosionar el esmalte dental
Sonrisa atractiva tras blanqueamiento dental. Crédito: Body Stock | Shutterstock
Un 70% de los estadounidenses considera que tener dientes atractivos es importante, impulsando la búsqueda de una sonrisa blanca y radiante. Los tratamientos varían desde opciones profesionales hasta remedios caseros.
A pesar de la creencia común de que un mayor cuidado dental lleva a mejores resultados, el exceso de cepillado y el uso frecuente de productos blanqueadores pueden ser perjudiciales.
A este respecto, la doctora Fatima Khan, cofundadora de Riven Oral Care, conversó con Newsweek sobre los errores comunes que la gente suele cometer al intentar blanquearse los dientes, advirtiendo sobre la sensibilidad dental y el daño al esmalte.
Riesgo de los productos abrasivos
Ciertos ingredientes como el carbón activado y el bicarbonato de sodio pueden eliminar manchas externas, pero también erosionar el esmalte dental, provocando un aspecto amarillento.
“Hay que tener cuidado con los abrasivos suaves que suelen encontrarse en las pastas dentales blanqueadoras, como el carbón activado, el bicarbonato de sodio, la sílice, el fosfato dicálcico y el carbonato de calcio. Si bien eliminan las manchas externas, pueden ser agresivos con el esmalte y provocar su desgaste”, sostiene Khan.
“La pérdida de esmalte dental puede provocar sensibilidad y hacer que tus dientes se vean más amarillos. Ten en cuenta que esta opción solo proporciona un blanqueamiento extrínseco y no cambia el color del diente, sino que elimina las manchas superficiales”, aclara.
Que quede claro que la clave es la paciencia. Muchos productos prometen resultados inmediatos, pero el blanqueamiento es un proceso gradual. Es fundamental evitar mezclas abrasivas de ingredientes como bicarbonato y peróxido de hidrógeno.

La importancia del tiempo
Cepillarse los dientes justo después de aplicar un tratamiento blanqueador puede causar daños al esmalte, debido a que este se encuentra más vulnerable tras la aplicación.
Además, se debe evitar revertir el proceso. Una vez blanqueados, los dientes son más susceptibles a manchas, por eso es esencial evitar alimentos y bebidas que puedan causar decoloración, como café y vino, justo después del tratamiento.
Cuidado con tendencias virales
Métodos como cepillarse con cúrcuma pueden producir más daño que beneficios, dejando manchas difíciles de eliminar; se recomienda consumirla adecuadamente en la dieta en lugar de aplicarla directamente en el esmalte dental.
“La cúrcuma es de un color amarillo bastante oscuro y puede ser difícil de eliminar por completo con el cepillado. He visto cómo mancha los dientes y los empastes de algunos de mis pacientes porque no se enjuagaron la boca ni se cepillaron bien después de usarla”, señala Khan.
Sonrisa blanca tras un blanqueamiento
Para mantener una sonrisa blanca después de un blanqueamiento, lo más importante es cuidar la higiene diaria, evitar alimentos y bebidas que manchen y seguir las indicaciones de tu odontólogo. Cepíllate al menos dos veces al día, usa hilo dental y, si es posible, enjuágate con agua después de comer para reducir la acumulación de pigmentos.
Hábitos que ayudan
- Evita café, té, vino tinto, refrescos oscuros, salsa de soja, curry, remolacha y frutos rojos, especialmente durante los primeros días tras el tratamiento.
- No fumes o reduce el tabaco, porque mancha con facilidad y acelera la pérdida del efecto blanqueador.
- Bebe agua con frecuencia, sobre todo después de comidas, para arrastrar restos y manchas superficiales.
Rutina diaria
- Cepíllate después de las comidas o, como mínimo, por la mañana y antes de dormir.
- Usa hilo dental o cepillos interdentales una vez al día para eliminar placa entre los dientes.
- Prefiere una pasta dental suave y, si tu dentista lo recomienda, un colutorio sin alcohol ni pigmentos.
Primeros días
Durante las primeras 48 a 72 horas, conviene ser más estricto con la llamada “dieta blanca”, evitando alimentos intensamente pigmentados y bebidas oscuras. Si no puedes cepillarte enseguida, al menos enjuágate con agua para disminuir el riesgo de tinción.
Mantenimiento profesional
Las limpiezas periódicas y las visitas al odontólogo ayudan a conservar el color por más tiempo y a detectar manchas o sensibilidad a tiempo. También puede hacer falta un retoque ocasional del blanqueamiento según tus hábitos y el tipo de tratamiento recibido.
Una regla práctica útil es: si un alimento o bebida deja color en una camisa blanca, probablemente también puede teñir los dientes.
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