Trump propone nuevos aranceles a 60 socios comerciales por presunto trabajo forzoso

La medida reabre la ofensiva comercial de Washington y podría afectar intercambios con China, la UE, México y Canadá

La administración Trump busca reinstalar parte de su estrategia comercial mediante nuevos aranceles a decenas de países.

La administración Trump busca reinstalar parte de su estrategia comercial mediante nuevos aranceles a decenas de países. Crédito: Stephen B. Morton | AP

La administración del presidente Donald Trump volvió a colocar los aranceles en el centro de su estrategia económica. Esta semana, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso imponer nuevos gravámenes a decenas de países bajo el argumento de que no han tomado medidas suficientes para impedir la importación de productos elaborados con trabajo forzoso.

La propuesta alcanza a 60 socios comerciales de Estados Unidos, incluidos algunos de sus mercados más importantes, como China, Japón, Corea del Sur, Brasil, México, Canadá y la Unión Europea.

Según la USTR, la mayoría de los países investigados enfrentarían un arancel del 12.5% sobre determinados productos exportados a Estados Unidos. Otros 16 socios comerciales, entre ellos México, Canadá, Reino Unido, Taiwán y la Unión Europea, recibirían una tarifa reducida del 10% debido a que han mostrado avances o compromisos para combatir estas prácticas laborales.

La nueva estrategia comercial de Trump

El anuncio forma parte del intento de la Casa Blanca por reconstruir su política arancelaria después de que la Corte Suprema invalidara a principios de año buena parte de los aranceles generales impulsados por Trump.

El fallo judicial concluyó que la legislación de emergencia utilizada por el gobierno no otorgaba autoridad suficiente para imponer gravámenes de forma tan amplia. Como respuesta, la administración comenzó a utilizar otras herramientas legales contempladas en la Ley de Comercio de 1974.

En este caso, los nuevos aranceles se apoyan en la llamada Sección 301, una disposición que permite investigar prácticas comerciales consideradas injustas y aplicar sanciones económicas cuando se determine que afectan a la economía estadounidense.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, defendió la iniciativa y aseguró que muchos países mantienen controles insuficientes sobre productos vinculados al trabajo forzoso.

“Es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de productos elaborados con mano de obra forzada“, afirmó Greer.

Impacto económico

La propuesta todavía deberá atravesar un proceso de consulta pública antes de entrar en vigor, por lo que los aranceles no serán inmediatos. Además, algunos productos quedarían exentos, entre ellos carne de res, café y tomates.

La medida podría generar nuevas tensiones comerciales en un momento en que la economía global enfrenta señales de desaceleración. Mientras la administración Trump sostiene que los aranceles protegen a los trabajadores estadounidenses y corrigen prácticas desleales, numerosos economistas advierten que estas políticas suelen trasladar costos adicionales a consumidores y empresas.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha señalado que estos nuevos mecanismos podrían reemplazar gradualmente los aranceles temporales impuestos tras el revés judicial.

“Creo firmemente que las tarifas arancelarias volverán a su nivel anterior en un plazo de cinco meses”, declaró Bessent en una entrevista con CNBC.

De concretarse, la propuesta marcaría una nueva etapa en la política comercial de Trump y podría afectar una parte significativa del comercio internacional con Estados Unidos, reavivando las disputas económicas que caracterizaron su anterior mandato.

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