Cómo es el proceso del sueño, según la edad
Una investigación resalta que la fase REM del sueño, crucial para el aprendizaje y la gestión emocional, se reduce en adolescentes
Niño afectado por mal dormir. Crédito: Kittyfly | Shutterstock
Un reciente estudio realizado por la Clínica Universidad de Navarra concluye que el patrón de sueño en adolescentes es más parecido al de los adultos que al de los niños. La investigación incluyó a 419 participantes de entre 1 y 18 años que fueron sometidos a polisomnografías, técnica utilizada en medicina del sueño para el diagnóstico de diferentes patologías.
El estudio, publicado en la revista Clinical Neurophysiology, que refirió EFE Salud, revela que el tiempo total de sueño disminuye con la edad, siendo los preescolares los que más horas duermen. Los adolescentes, en cambio, presentan mayor dificultad para conciliar el sueño y un aumento de microdespertares.
Mientras que la fase REM del sueño, crucial para el aprendizaje y la gestión emocional, se reduce en adolescentes. Esta fase es fundamental para la memoria procedural y emocional, contribuyendo al aprendizaje en un ambiente seguro.
Diferencias del sueño en niños y adolescentes
Elena Urrestarazu, responsable de la Unidad del Sueño de la Clínica Universidad de Navarra y una de las investigadoras del estudio, reflexiona acerca de que no es preciso el porqué, por ejemplo, los bebés prematuros tienen tanto sueño en fase REM.
“Creemos que puede tener una función madurativa al inicio de la vida. Los cambios son progresivos. Hay unas características de las fases del sueño en la infancia y no se sabía en qué momento empiezan a parecerse a las de los adultos”, señala Urrestarazu.
“El niño pequeño tiene mucho sueño profundo. Empieza a dormir desde fase de sueño activo, que es lo que luego llamaremos REM. En cambio, en un adulto sería supernormal dormir directamente en esa fase de sueño, que es lo normal en el prematuro y en el recién nacido”, abunda la experta.

Evaluaciones individualizadas para problemas de sueño
Los resultados sugieren que los criterios de evaluación deben ser ajustados para adolescentes. Los organismos de salud consideran que los problemas de sueño deberían abordarse con un enfoque más similar al de los adultos, en lugar de aplicar exclusivamente criterios pediátricos.
Por otro lado, la apnea del sueño, que afecta a un número creciente de adolescentes, subraya la necesidad de una evaluación precisa y adaptativa. Se plantea la cuestión de cómo clasificar este trastorno en población adolescente, dado que los límites entre normalidad y anormalidad siguen sin estar claros.
El problema de la falta de sueño
La investigación resalta que la falta de horas de sueño es un problema significativo para más del 50% de los adolescentes. Se relaciona con un horario escolar que no ha cambiado y el uso de pantallas que interfiere con la producción de melatonina, afectando tanto el rendimiento académico como el estado emocional.
“El reloj interno del adolescente es tardío. Y a ese gran retraso natural metemos pantallas con luz, que retrasan la melatonina, con lo cual todavía lo retrasamos más de lo que es fisiológico. Además, el horario de entrada a clase no ha cambiado, siguen entrando temprano”, señala la experta.
Añade que los adolescentes españoles se duermen tarde y se levantan temprano, lo que repercute en el rendimiento escolar y en su estado de ánimo.
“Van a estar más irritables. También se relaciona mucho con un estado de ánimo bajo o con ansiedad. Es un gran problema”, concluyó.
También te puede interesar:
· Desmontando el mito de bañarse con agua fría para bajar la fiebre
· No es una gripe tradicional: el síndrome respiratorio que surge tras la contaminación del aire por desastres naturales
· “Cuello tecnológico”: cómo el uso del teléfono nos arruga el cuello y debilita las manos