Tesla transforma la planta que dio vida al legendario Model S
Tesla desmanteló en 46 días la línea del Model S y Model X en Fremont para preparar la producción de los robots humanoides Optimus
Tesla Model S. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
Pocas fábricas han tenido un impacto tan grande en la evolución del automóvil eléctrico como la planta de Fremont, en California. Fue allí donde Tesla produjo el Model S, el sedán que cambió la percepción del mercado al demostrar que un vehículo eléctrico podía ofrecer autonomía, prestaciones y tecnología suficientes para competir con los modelos de combustión.
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Ahora ese mismo complejo industrial comienza una nueva etapa. La compañía decidió desmontar por completo la línea de producción dedicada a los Model S y Model X para destinar ese espacio a un proyecto muy diferente, uno que tiene como protagonista al robot humanoide Optimus.
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La transformación refleja el cambio de prioridades dentro de Tesla. Aunque los vehículos eléctricos siguen siendo el corazón de su negocio, la empresa también está destinando buena parte de sus recursos al desarrollo de inteligencia artificial, conducción autónoma y robótica.

Una línea histórica desapareció en apenas 46 días
Tesla compartió imágenes del proceso de desmantelamiento realizado en Fremont. Según la empresa, los trabajos finalizaron en apenas 46 días, un plazo especialmente corto si se tiene en cuenta la magnitud de la infraestructura que debía retirarse.
La operación incluyó el desmontaje de brazos robóticos utilizados para soldadura y ensamblaje, cintas transportadoras, sistemas automatizados para mover carrocerías, estaciones de instalación de baterías y propulsores, además de la demolición de estructuras de concreto que sostenían parte de la línea de producción.
Con esos trabajos concluidos, una de las áreas más grandes de la planta quedó completamente despejada para recibir una nueva generación de equipos de fabricación automatizada.
El siguiente objetivo es fabricar robots Optimus
El espacio liberado servirá para impulsar la producción del robot humanoide Optimus, uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de Tesla.
Elon Musk ha señalado en varias oportunidades que la compañía aspira a fabricar hasta un millón de estos robots al año cuando la planta opere a plena capacidad. Aunque esa meta todavía parece lejana, deja ver la importancia estratégica que Tesla le está dando a este negocio.
La apuesta por Optimus se suma al desarrollo del Robotaxi y a la expansión de las tecnologías de conducción autónoma, áreas que hoy ocupan un lugar central dentro de los planes de crecimiento de la empresa.

El Model S deja un legado difícil de igualar
El cierre de esta línea de producción también marca el final de una etapa para el Model S, considerado por muchos como el primer automóvil eléctrico moderno capaz de competir de igual a igual con los vehículos tradicionales gracias a su autonomía, desempeño y tecnología.
En los últimos años, sin embargo, Tesla ha concentrado la mayor parte de sus esfuerzos en modelos de mayor volumen como el Model 3 y el Model Y, mientras el mercado se ha vuelto mucho más competitivo con la llegada de nuevos fabricantes.
Ese escenario quedó reflejado en 2025, cuando BYD superó a Tesla como el mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos. Frente a esa nueva realidad, la compañía estadounidense parece decidida a diversificar su negocio más allá de los automóviles.
La planta de Fremont vuelve así a convertirse en protagonista de un momento clave para Tesla. Después de haber sido el lugar donde nació uno de los vehículos eléctricos más influyentes de la industria, ahora se prepara para impulsar una nueva generación de productos centrados en la robótica y la inteligencia artificial.
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