Aprender otro idioma puede mantener el cerebro más joven

Un análisis de la actividad cerebral demostró que los hablantes bilingües tienen una edad cerebral más joven en comparación con los monolingües

Aprender otro idioma puede mantener el cerebro más joven

Aprendiendo idiomas extranjeros: inglés, francés, alemán, árabe, chino. Crédito: Song_about_summer | Shutterstock

Un nuevo estudio presentado en el Foro de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia de 2026 examina cómo el dominio de múltiples idiomas puede ralentizar el envejecimiento cerebral.

A través de un análisis de la actividad cerebral de cientos de hablantes en la región vasca de España, se demostró que los bilingües tienen una edad cerebral más joven en comparación con los monolingües, recogió Fox News Digital.

Los hallazgos del estudio, tras incluir hablantes de español, euskera, francés e inglés, y utilizar inteligencia artificial para estimar la “edad cerebral” de cada participante, basándose en patrones de conectividad, indicaron que:

  • Hablantes de dos idiomas: cerebros aproximadamente seis años más jóvenes.
  • Hablantes de tres idiomas: cerebros alrededor de siete años más jóvenes.
  • Hablantes de cuatro idiomas: cerebros aproximadamente 13 años más jóvenes.

Un beneficio en cualquier etapa de la vida

El doctor Tommy Wood, neurocientífico, consultor de rendimiento y autor de La mente estimulada: Proteja su cerebro de la demencia y manténgase alerta a cualquier edad, enfatizó a Fox que no hay un límite de edad para beneficiarse del aprendizaje de idiomas. Señala que incluso los adultos que no aprendieron varios idiomas en su infancia pueden experimentar mejoras en funciones cognitivas tras un corto periodo de aprendizaje. Exhorta a aprender otro idioma, ya que nunca es tarde.

Además de los efectos positivos sobre la cognición, el aprendizaje de idiomas también promueve la participación social y enriquece la capacidad del cerebro para asimilar nueva información. Wood aconseja a los adultos no desanimarse por los errores, ya que estos son esenciales para el aprendizaje y la neuroplasticidad.

A pesar de los resultados prometedores, los investigadores reconocieron varias limitaciones en su estudio, incluyendo el impacto de factores como el estilo de vida y la interacción social, los cuales podrían haber influenciado los resultados.

Aprendizaje de idiomas y habilidades cognitivas

El aprendizaje de idiomas suele asociarse con mejoras en memoria, atención y flexibilidad mental, porque obliga al cerebro a recordar vocabulario, aplicar reglas y cambiar entre sistemas lingüísticos. También puede favorecer la resolución de problemas y la toma de decisiones, ya que practicar otro idioma entrena el control ejecutivo y la inhibición de respuestas automáticas.

Cómo se relacionan. Aprender un idioma no solo añade palabras nuevas: también exige retener información, detectar patrones y seleccionar la forma correcta de expresarse en cada contexto. Ese ejercicio mental puede fortalecer la memoria de trabajo, que es la capacidad de mantener y manipular información por periodos cortos. En tareas de resolución de problemas, ese entrenamiento puede traducirse en mayor flexibilidad para probar estrategias distintas y adaptarse a reglas nuevas.

Qué dice la evidencia. La investigación popular y varios resúmenes científicos coinciden en que el bilingüismo se relaciona con mejores resultados en atención, cambio de tareas y control inhibitorio. Sin embargo, el tamaño de esos efectos no siempre es uniforme, y algunos estudios encuentran resultados más modestos o variables según la edad, la frecuencia de uso del idioma y el contexto educativo. En otras palabras, hay una relación real, pero no conviene exagerarla como si aprender idiomas volviera automáticamente a una persona “más inteligente” en todas las áreas.

En la práctica. Si estudias un idioma de forma constante, probablemente estás entrenando varias habilidades a la vez: memoria, atención, autocorrección y manejo de interferencias entre lenguas. Un ejemplo simple es recordar una lista de compras y, al mismo tiempo, elegir entre sinónimos o estructuras gramaticales correctas; ese doble esfuerzo obliga al cerebro a organizar mejor la información. Por eso el aprendizaje de idiomas se considera una actividad cognitiva completa, más parecida a un entrenamiento mental que a una simple memorización.

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