La estrategia de Honda para competir con las marcas chinas
Honda pide a sus proveedores recortes drásticos en costos, con la meta de ahorrar $9,400 millones de dólares antes de 2030
El Honda CR-V. Crédito: Honda. Crédito: Cortesía
La competencia china ha puesto contra las cuerdas a una de las automotrices más grandes de Japón. Honda enfrenta un escenario financiero adverso y respondió con una reestructuración profunda de su cadena de suministro, un movimiento que busca recortar gastos y recuperar terreno frente a los fabricantes asiáticos que ofrecen vehículos cada vez más económicos.
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La compañía se propuso ahorrar $9,400 millones de dólares en un plazo de cuatro años. Para llegar a esa cifra, sus directivos se reunieron con los principales proveedores durante la primavera de 2026 y les plantearon objetivos concretos de reducción de costos, de acuerdo con documentos internos y fuentes consultadas por Reuters.
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La exigencia es tan alta que, según una de esas fuentes, todavía no está claro si el conjunto de proveedores logrará cumplirla.
Tres áreas bajo la lupa
El ajuste no es parejo en toda la cadena productiva, sino que se concentra en tres frentes puntuales.
- Componentes prensados y forjados, piezas estructurales clave en la fabricación.
- Partes eléctricas, fundamentales para la producción de vehículos híbridos y eléctricos.
- Componentes vinculados a vehículos definidos por software (SDV), un área que Honda considera central para su futuro.
Menos proveedores, más estandarización
Honda también pidió a sus proveedores directos revisar el origen de sus materias primas y ampliar el uso de piezas estandarizadas provenientes de proveedores de segundo y tercer nivel. La marca evalúa, además, aumentar sus compras de componentes fabricados en China, una vía que le permitiría acercarse a los costos que manejan sus competidores asiáticos.
Detrás de este plan hay un dato que explica la urgencia. Honda registró su primera pérdida anual desde que cotiza en bolsa, y la compañía proyecta que su división de vehículos eléctricos acumulará pérdidas superiores a $12,000 millones de dólares. Ese resultado combina el efecto de los aranceles, la cancelación de modelos en Norteamérica y la presión constante de fabricantes chinos con cadenas de producción más integradas y, por tanto, más baratas.
La meta de fondo es acercar la estructura de costos de Honda y Acura a la de sus rivales chinos, cuya integración vertical les da una ventaja considerable. Si la automotriz cumple sus objetivos para 2030, podría trasladar parte de ese ahorro a precios más competitivos, un factor cada vez más decisivo en un mercado donde las marcas asiáticas siguen ganando espacio.
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