Demandan a Amazon por presunta discriminación a trabajadoras durante el embarazo

Amazon enfrenta una demanda colectiva por presunta discriminación contra trabajadoras embarazadas, despidos y falta de adaptaciones laborales

Trabajadoras embarazadas denuncian falta de apoyo en Amazon

Trabajadoras embarazadas denuncian falta de apoyo en Amazon Crédito: Shutterstock

Amazon enfrenta una demanda colectiva a nivel nacional que acusa a la compañía de haber negado adaptaciones laborales a trabajadoras embarazadas y de tomar represalias contra algunas empleadas que solicitaron descansos, cambios en sus tareas o tiempo libre relacionado con su embarazo.

La demanda fue presentada el este 8 de septiembre y nombra inicialmente a cuatro mujeres como demandantes. El caso sostiene que las prácticas denunciadas no serían incidentes aislados, sino parte de un patrón que habría afectado a numerosas trabajadoras en distintos centros de Amazon, de acuerdo con lo publicado por USA Today.

La organización sin fines de lucro A Better Balance, dedicada a la defensa de los derechos laborales, respaldó a las demandantes y sostiene que durante años se han presentado denuncias relacionadas con estas prácticas ante la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC). El grupo también señala que las autoridades estatales han investigado situaciones similares, incluidas pesquisas en Nueva York y Nueva Jersey.

Amazon rechaza las acusaciones

Amazon negó que exista una política general que discrimine a las trabajadoras embarazadas y defendió las medidas que ofrece a sus empleados.

Kelly Nantel, portavoz de la empresa, afirmó que la compañía considera la salud y el bienestar de sus trabajadores una responsabilidad fundamental y aseguró que Amazon proporciona adaptaciones relacionadas con el embarazo a decenas de miles de empleados cada año.

Según la empresa, durante el último año se aprobó más del 99.9% de las solicitudes de adaptaciones relacionadas con el embarazo. Amazon también sostuvo que los relatos incluidos por A Better Balance contienen imprecisiones y omiten información relevante.

La compañía aseguró que analiza cada situación individualmente y que, cuando identifica algún error, trabaja para corregirlo.

Trabajadora afirma que fue despedida tras emergencia médica

Uno de los casos incluidos en la demanda corresponde a Willamina Barclay, de 38 años, quien trabajaba en un almacén de Amazon en Rochester, Nueva York.

Barclay sostiene que durante su embarazo solicitó varias modificaciones en sus condiciones laborales debido a que su médico había considerado su embarazo de alto riesgo. Entre las medidas que pidió estaban poder sentarse durante parte de su jornada, disponer de descansos adicionales, evitar ponerse en cuclillas repetidamente, no utilizar escaleras y tener un límite de aproximadamente 15.4 libras de peso para levantar objetos.

Según la demanda, Amazon tardó en aprobar las adaptaciones y finalmente solo autorizó algunas de ellas.

En junio de 2025, mientras trabajaba, Barclay asegura que sufrió un fuerte dolor abdominal después de levantar objetos pesados. La situación fue tan grave que tuvo que abandonar el almacén en silla de ruedas y su hermana la trasladó directamente a un hospital por una emergencia relacionada con el embarazo.

Al día siguiente, según la denuncia, Amazon le envió una advertencia en la que señalaba que podía perder su empleo por haber utilizado demasiado tiempo libre no remunerado.

Barclay posteriormente avisó que no podría acudir a trabajar y presentó un justificante médico que indicaba que padecía una condición relacionada con el embarazo. Cuatro días después, de acuerdo con la demanda, Amazon la despidió.

La trabajadora, que dio a luz en noviembre de 2025, permaneció desempleada durante meses. Según relató, buscar trabajo mientras estaba visiblemente embarazada hizo que el proceso fuera especialmente complicado.

Otra empleada asegura que le negaron una silla para trabajar

La demanda también incluye el caso de Jennifer Hatch, de 47 años, quien comenzó a trabajar en un almacén de Amazon en Lancaster, Nueva York, en septiembre de 2024.

Hatch asegura que se desempeñaba en el procesamiento de devoluciones y que había recibido comentarios positivos de compañeros y supervisores por su eficiencia. Después de enterarse de que estaba embarazada en enero de 2025, informó de inmediato a su gerente y solicitó adaptaciones, entre ellas la posibilidad de sentarse regularmente.

Según Hatch, la empresa le pidió documentación adicional para confirmar el embarazo, algo que cuestionó debido a que su estado ya era visible.

La demanda sostiene que sus solicitudes fueron rechazadas en repetidas ocasiones. En una ocasión, a comienzos de marzo de 2025, Hatch intentó sentarse en una silla disponible mientras realizaba su trabajo, pero un gerente de planta le ordenó continuar de pie durante el resto del turno. La trabajadora afirma que posteriormente experimentó mareos y fuertes dolores abdominales.

Poco después, Hatch llegó a su trabajo y descubrió que su credencial ya no le permitía acceder al almacén. Al consultar con el personal de seguridad, asegura que descubrió que ya no figuraba como empleada.

Según la demanda, los descansos que había tomado durante su embarazo redujeron su saldo de tiempo libre no remunerado y finalmente contribuyeron a su despido.

Hatch comparó esta experiencia con la que tuvo en otro empleo de medio tiempo, donde también solicitó una adaptación relacionada con su embarazo. En ese trabajo, afirma que su gerente le preparó una silla para que pudiera sentarse durante su jornada pocos días después de realizar la solicitud.

Trabajadora regresó de su licencia por maternidad

Otra de las demandantes es Kristina Green, de 31 años, quien comenzó a trabajar en un almacén de Amazon en Rochester en septiembre de 2025, cuando tenía aproximadamente seis meses de embarazo.

Green solicitó adaptaciones desde el inicio. Entre otras cosas, pidió un puesto que no requiriera subir escaleras ni levantar más de 24 libras, además de descansos adicionales para comer, descansar las piernas y utilizar el baño.

Mientras esperaba una respuesta formal, Green asegura que su gerente le permitía tomar algunos descansos, pero que no se realizaron otros cambios en sus funciones. De acuerdo con la demanda, durante aproximadamente dos meses pidió ser trasladada a un puesto que implicara menos esfuerzo físico, pero sus solicitudes fueron rechazadas.

A finales de 2025 tomó una licencia médica no remunerada para dar a luz y regresó a trabajar a finales de enero de 2026.

Después de su regreso, Green afirma que surgieron nuevos problemas relacionados con el tiempo que necesitaba para extraerse leche materna. La trabajadora asegura que la sala de lactancia estaba a unos 10 minutos a pie de su puesto y que recibió reprimendas por el tiempo que tardaba en llegar y realizar la extracción.

Según Green, recibió varias amonestaciones antes de ser despedida en mayo de 2026.

La demanda cuestiona el manejo de los descansos y las adaptaciones

Uno de los argumentos centrales del caso es que Amazon habría utilizado su sistema de tiempo libre no remunerado de una manera que terminó perjudicando a algunas trabajadoras embarazadas.

Según la demanda, las empleadas que necesitaban pausas para descansar, acudir a citas médicas, ir al baño o responder a una emergencia relacionada con el embarazo podían ver reducido su saldo de tiempo libre. Si agotaban ese tiempo, se exponían a medidas disciplinarias o incluso al despido, sostiene la denuncia.

A Better Balance afirma que casi 200 trabajadores de Amazon se han comunicado durante 2026 con su línea de ayuda legal gratuita. Según la organización, muchas de las consultas están relacionadas con problemas similares a los descritos en la demanda.

El grupo también acusa a Amazon de exigir documentación médica para determinadas adaptaciones relacionadas con el embarazo, incluso cuando se trataba de modificaciones consideradas básicas.

Amazon, por su parte, sostiene que más del 99.9% de las solicitudes de adaptaciones relacionadas con el embarazo fueron aprobadas durante el último año.

Qué dice la ley sobre las trabajadoras embarazadas

Las trabajadoras embarazadas cuentan con protecciones federales que pueden exigir a determinados empleadores realizar adaptaciones razonables cuando las necesitan por motivos relacionados con el embarazo, el parto o condiciones médicas vinculadas.

La Ley de Equidad para las Trabajadoras Embarazadas, conocida como PWFA, establece protecciones específicas para las empleadas que necesitan modificaciones en sus condiciones laborales debido al embarazo.

Entre las situaciones que pueden requerir una adaptación se encuentran la necesidad de sentarse, beber agua con mayor frecuencia, utilizar el baño regularmente, evitar determinados esfuerzos físicos o modificar temporalmente ciertas tareas.

La demanda contra Amazon sostiene que algunas de estas protecciones no se habrían aplicado correctamente a determinadas trabajadoras.

Médicos advierten sobre los riesgos de trabajos físicamente exigentes

Especialistas consultados sobre el tema señalan que las adaptaciones pueden ser importantes para proteger la salud de algunas trabajadoras durante el embarazo.

La doctora Bayo Curry-Winchell, médica de familia, explicó que el embarazo puede incrementar determinados riesgos relacionados con lesiones y caídas. También señaló que las investigaciones han encontrado una mayor incidencia de problemas como preeclampsia y parto prematuro entre mujeres embarazadas que realizan trabajos físicamente exigentes.

La doctora Alexa Mieses Malchuk, también especialista en medicina familiar, destacó que la situación económica puede influir en la salud durante el embarazo y en la capacidad de una trabajadora para solicitar y obtener las condiciones que necesita.

Malchuk recomienda prestar especial atención a factores como la exposición a productos químicos, el calor, la humedad, la hidratación y las actividades que requieren esfuerzo físico. También explicó que síntomas frecuentes del embarazo, como dolor lumbar, molestias en el pubis e hinchazón de piernas y pies, pueden agravarse con determinadas exigencias laborales.

Trabajadoras con menores ingresos enfrentarían mayores obstáculos

El problema no se limita a Amazon. Una encuesta realizada en junio a casi 4,000 madres por la National Partnership for Women and Families encontró que cerca de la mitad de las participantes que habían trabajado durante el embarazo necesitó cambios temporales en sus condiciones laborales.

Entre las adaptaciones mencionadas estuvieron poder llevar una botella de agua, trabajar sentadas, utilizar el baño con mayor frecuencia y evitar levantar objetos pesados.

Sin embargo, 35% de las encuestadas afirmó que su empleador solo realizó algunos de los cambios que necesitaba, mientras que otro 9% señaló que no recibió ninguna adaptación.

La encuesta también encontró diferencias según los ingresos y el grupo racial. Las trabajadoras pertenecientes a minorías étnicas y aquellas con menores ingresos tenían menos probabilidades de recibir las adaptaciones que necesitaban que las encuestadas blancas y las mujeres con ingresos de al menos $100,000 dólares.

Inimai Chettiar, presidenta de A Better Balance, sostiene que las necesidades de las trabajadoras embarazadas suelen quedar relegadas frente a otras discusiones sobre cómo apoyar a los padres que trabajan, como el costo del cuidado infantil.

Según Chettiar, las trabajadoras con salarios bajos pueden tener mucho más que perder cuando una empresa no ofrece una adaptación o cuando solicitarla genera consecuencias laborales.

La demanda llega mientras podrían cambiar las reglas federales

El caso contra Amazon adquiere especial relevancia porque la EEOC tiene previsto proponer en noviembre posibles revisiones relacionadas con la Ley de Equidad para las Trabajadoras Embarazadas.

Por ahora, la agencia no ha publicado los detalles de esos cambios ni ha respondido a las solicitudes de información relacionadas con las posibles modificaciones.

Chettiar considera que el litigio contra Amazon forma parte de una discusión más amplia sobre las condiciones que enfrentan las mujeres en el mercado laboral y sobre la aplicación efectiva de las protecciones para las trabajadoras embarazadas.

Qué pueden hacer las trabajadoras si necesitan una adaptación

Abogados y médicos consultados recomiendan que las trabajadoras embarazadas documenten sus solicitudes y conserven los registros relacionados con su situación laboral.

La abogada Megan Thomas, especializada en casos de acoso, discriminación y represalias en Nueva York, aconseja guardar evaluaciones de desempeño, comunicaciones con supervisores y cualquier documento que permita comparar las condiciones laborales antes y después de solicitar una adaptación o una licencia.

Curry-Winchell también recomienda hablar con el médico sobre las dificultades que puedan surgir en el trabajo y conservar las indicaciones médicas por escrito.

Estas medidas pueden ser especialmente importantes cuando existe una disputa sobre si la trabajadora solicitó una adaptación, cuándo lo hizo y cómo respondió el empleador.

Amazon también ofrece licencia parental remunerada

La compañía afirma que cuenta con beneficios para los empleados que cumplen los requisitos y que se convierten en padres.

Amazon ofrece hasta 20 semanas de licencia remunerada a los padres elegibles que dan a luz. El programa incluye hasta cuatro semanas de licencia prenatal y un esquema de reincorporación gradual para facilitar el regreso al trabajo después del nacimiento de un bebé.

La existencia de estos beneficios, sin embargo, no responde por sí sola a las acusaciones planteadas en la demanda, que se concentran principalmente en las adaptaciones durante el embarazo, los descansos y las consecuencias laborales asociadas con el uso de tiempo libre.

Qué busca la demanda contra Amazon

Las cuatro demandantes buscan que el proceso judicial obligue a Amazon a modificar sus políticas y prácticas relacionadas con las trabajadoras embarazadas. El caso también solicita compensaciones por las presuntas infracciones cometidas en el pasado y en el presente.

Para Barclay, quien fue despedida durante su embarazo y posteriormente tuvo dificultades para encontrar otro empleo, el impacto fue tanto económico como personal. Después de dar a luz consiguió otro trabajo, pero tuvo que dejarlo posteriormente debido a la falta de un servicio de cuidado infantil confiable.

A pesar de su experiencia, Barclay afirma que estaría dispuesta a regresar a Amazon si tuviera la oportunidad. Según explicó, consideraba que era un empleo bien remunerado y que disfrutaba de su trabajo antes de los problemas que surgieron durante su embarazo.

El caso apenas comienza y las acusaciones presentadas en una demanda representan alegaciones que deberán ser examinadas durante el proceso judicial. Amazon rechaza las afirmaciones de discriminación sistemática y sostiene que aprueba prácticamente todas las solicitudes de adaptaciones relacionadas con el embarazo.

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