La confianza del consumidor cae por el alza de la gasolina y la inflación

El alza de la gasolina y las tensiones comerciales golpean el bolsillo de los hogares, mientras aumentan las expectativas de inflación

El alza de la gasolina presiona a los consumidores

El alza de la gasolina presiona a los consumidores Crédito: AP

La confianza del consumidor volvió a deteriorarse en septiembre, en un contexto marcado por el encarecimiento de la gasolina, mayores expectativas de inflación y nuevas tensiones comerciales. El retroceso refleja una creciente preocupación de los hogares por el costo de vida y su capacidad para afrontar los gastos cotidianos.

El índice preliminar de confianza de la Universidad de Michigan se ubicó en 47.8 puntos en septiembre, frente a los 51.7 puntos registrados en agosto. El resultado quedó por debajo de todas las previsiones recogidas en una encuesta de economistas realizada por Bloomberg.

El dato muestra que los estadounidenses comenzaron el mes con una percepción más negativa tanto de sus finanzas personales como de las perspectivas de la economía.

La gasolina vuelve a presionar el bolsillo de los estadounidenses

Uno de los principales factores detrás del deterioro del sentimiento fue el incremento de los precios de la gasolina. El repunte llevó el precio del combustible a un máximo histórico para un mes de septiembre, en medio del conflicto con Irán.

El aumento en las estaciones de servicio supone una presión adicional para los hogares, ya que reduce el dinero disponible para otros gastos y profundiza las preocupaciones relacionadas con el costo de vida.

La situación se produce además en un escenario en el que la inflación continúa por encima de los niveles que los consumidores consideran cómodos.

De acuerdo con los datos publicados el viernes, los precios al consumidor aumentaron 3.4% en agosto respecto al mismo mes del año anterior. En términos mensuales, el índice de precios al consumidor, excluidos alimentos y energía, avanzó 0.3% frente a julio.

Los estadounidenses esperan más inflación

Las expectativas de inflación también empeoraron durante septiembre. Los consumidores ahora calculan que los precios aumentarán 4,6% durante los próximos 12 meses, por encima del 4% previsto en agosto.

A más largo plazo, los hogares esperan que los costos aumenten a una tasa anual de 3.4% durante los próximos cinco a 10 años, ligeramente por encima de su estimación del mes anterior.

El cambio es relevante porque las expectativas de inflación pueden influir en las decisiones de consumo y gasto de los hogares, además de convertirse en un factor que la Reserva Federal considera al evaluar la evolución de los precios.

Mayor preocupación por las tasas de interés

Otro elemento que llamó la atención en la encuesta fue el cambio en las expectativas sobre las tasas de interés.

Por primera vez desde 2023, la mayoría de los consumidores espera que las tasas aumenten durante el próximo año. Esta percepción aparece mientras la Reserva Federal mantiene el foco en contener las presiones inflacionarias.

Un escenario de tasas más elevadas puede traducirse en mayores costos de financiamiento para hogares y empresas, especialmente en productos como créditos hipotecarios, préstamos personales y tarjetas de crédito.

También empeoran las perspectivas económicas

El deterioro de la confianza no se limitó a la situación financiera actual. Las expectativas de los consumidores sobre la economía estadounidense durante el próximo año también descendieron.

Este indicador alcanzó en septiembre su nivel más bajo desde julio de 2022, lo que refleja una percepción cada vez más cautelosa sobre el rumbo de la economía.

El índice de condiciones actuales cayó a 50.9 puntos, desde los 51.9 registrados en agosto. Por su parte, el índice de expectativas se desplomó hasta 45.8 puntos, frente a los 51,5 del mes anterior.

La encuesta también mostró un deterioro en la percepción de los estadounidenses sobre su situación financiera, tanto en el presente como en los próximos meses.

¿Qué ocurre con el mercado laboral?

La evolución del empleo ofrece un panorama algo más favorable, aunque con señales mixtas.

Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales publicados la semana pasada mostraron que el crecimiento del empleo en Estados Unidos se aceleró en agosto, mientras que la tasa de desempleo permaneció estable.

Estas cifras apuntan a que el mercado laboral podría tener más fortaleza de la que se estimaba inicialmente.

Sin embargo, otros indicadores muestran una realidad menos dinámica. El reducido número de vacantes y las solicitudes de subsidios por desempleo, que permanecen en niveles históricamente bajos, apuntan a un mercado caracterizado por una baja contratación y pocos despidos.

En otras palabras, aunque el empleo no muestra un deterioro pronunciado, las empresas tampoco están contratando al ritmo observado durante etapas más sólidas de expansión económica.

La confianza cae entre republicanos y demócratas

El retroceso del sentimiento consumidor también tuvo un componente político. La encuesta registró una fuerte caída de la confianza entre los estadounidenses de ambos partidos.

Entre los republicanos, solo 35% considera que el Gobierno está haciendo un buen trabajo con la economía, el porcentaje más bajo desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca el año pasado.

Joanne Hsu, directora de la encuesta de la Universidad de Michigan, señaló que la percepción pública sobre la política económica del Gobierno empeoró cerca de 10% durante septiembre.

Hsu también destacó que los niveles actuales permanecen muy por debajo de los registrados en febrero de 2026, antes del conflicto con Irán, y subrayó el descenso de la popularidad de las políticas económicas incluso entre los republicanos, un grupo que tradicionalmente había mostrado mayor respaldo a la administración.

¿Qué significa la caída de la confianza del consumidor?

El deterioro de la confianza representa una señal de alerta para la economía estadounidense porque el consumo de los hogares es uno de los principales motores de la actividad económica.

Cuando los consumidores perciben que la gasolina, los alimentos, la vivienda y otros bienes y servicios son cada vez más costosos, pueden reducir sus compras o aplazar decisiones de gasto importantes.

La combinación de inflación elevada, gasolina más cara, expectativas de mayores tasas de interés y preocupación por el futuro económico podría llevar a los hogares a adoptar una postura más cautelosa.

Por ahora, los datos muestran una economía estadounidense con señales contradictorias: el mercado laboral conserva cierta fortaleza, pero los consumidores perciben un entorno cada vez más difícil para sus bolsillos.

¿Cuándo se realizó la encuesta?

Los resultados preliminares de septiembre de la Universidad de Michigan se basan en las respuestas recopiladas entre el 25 de agosto y el 7 de septiembre.

El descenso del índice será seguido de cerca por analistas y responsables de política monetaria, especialmente ante la necesidad de determinar si el repunte de la inflación es temporal o si puede mantenerse durante los próximos meses.

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