Rolls-Royce crea un Phantom único inspirado en un colibrí
El Phantom Hummingbird lleva abulón, nácar y decenas de piezas trabajadas a mano para crear un interior inspirado en un colibrí
El exclusivo Rolls-Royce Phantom Centenary. Crédito: Rolls-Royce. Crédito: Cortesía
El colibrí es el protagonista de uno de los encargos más particulares que Rolls-Royce ha creado recientemente. El fabricante británico tomó este pequeño animal como inspiración para desarrollar el Phantom Hummingbird, una unidad personalizada para homenajear a la esposa de un cliente.
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El proyecto fue desarrollado por Private Office Dubai y llevó la personalización del Phantom hacia un terreno mucho más artesanal.
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La concha de abulón, el nácar y diferentes tipos de madera fueron utilizados para construir una decoración que cambia de apariencia según la luz.
Las alas están hechas de decenas de piezas
La marquetería concentra buena parte del trabajo artesanal. El abulón fue elegido por sus reflejos naturales en tonos azules y verdes, un efecto que Rolls-Royce aprovechó para representar las plumas del colibrí.
Las dos mesas de picnic traseras incorporan un ave formada por 53 piezas individuales de abulón y nácar, de las cuales 18 corresponden a las alas. El panel trasero tipo cascada añade un motivo botánico compuesto por otras 84 piezas.
La fragilidad del material obligó a desarrollar una metodología específica. Los artesanos necesitaron más de nueve meses y seis iteraciones para encontrar una técnica que permitiera trabajar la concha sin comprometer su acabado.
Cada pieza recibió un ajuste manual
Los fragmentos se cortan inicialmente con láser ligeramente por encima de su tamaño definitivo. Después comienza un proceso completamente manual en el que los especialistas liman cada pieza hasta conseguir el ajuste exacto.

El objetivo es que las uniones entre los fragmentos prácticamente desaparezcan, algo especialmente complicado en las alas del colibrí por la cantidad y el tamaño de las piezas utilizadas.
Una vez terminados los elementos, las dos mesas y el panel trasero requirieron otras ocho horas de trabajo cada uno. En total, estos tres componentes acumularon unas 45 horas adicionales de elaboración.
El exterior también tiene un acabado exclusivo
El habitáculo combina cuero crema claro con tonos mocasín y marrón claro. Las alfombras tienen inspiración marina y el techo estrellado completa la ambientación característica de la marca.
La carrocería utiliza dos colores, Wildberry en la parte inferior y White Sands en la zona superior. Una línea decorativa aplicada a mano marca la separación entre ambos tonos.
Rolls-Royce convirtió un símbolo elegido para representar alegría, resiliencia y belleza en el elemento central de un automóvil concebido como un objeto personal y destinado a conservarse durante generaciones.
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