Recortes federales a Medicaid amenazan a la salud rural 

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Los recortes en salud afectan a ciudadanos vulnerables. Crédito: zimmytws | Shutterstock

Los cambios al programa Medicaid y la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) se sentirán con mayor fuerza en el área rural, donde sus habitantes ya enfrentan a una crisis creciente de cuidado médico que se refleja en que muchos han perdido su cobertura y sufren retrasos en la atención. 

La crisis se manifiesta con mayor gravedad en el cierre de hospitales rurales, ya que según datos de mayo de 2026 del Centro para la Calidad de la Atención Médica y la Reforma de Pagos (Center for Healthcare Quality and Payment Reform), 720 hospitales rurales corren peligro de cerrar.  

De ellos, 294 se encuentran en riesgo inmediato y podrían dejar de funcionar en un plazo de dos a tres años. Las organizaciones de defensa de la salud prevén que las primas volverán a subir un 15% en enero de 2027. 

Durante la videoconferencia “La atención sanitaria rural, al límite: ¿Quién puede permitirse mantenerse sano?”, organizada por American Community Media (ACoM), la doctora Katherine Hempstead, asesora principal de políticas de la Fundación Robert Wood Johnson, dijo que las zonas rurales enfrentan desafíos sanitarios incluso desde antes de los profundos cambios normativos que hoy estamos enfrentando. 

“Suelen registrar tasas de pobreza más elevadas que las no rurales, sufren un descenso demográfico y un envejecimiento extremo de la población; y la salud es más precaria que la de la urbana con mayores tasas de enfermedades crónicas, tabaquismo y causas externas de muerte como el suicidio y la sobredosis de drogas”. 

Además dijo que se enfrentan a factores sociales determinantes de la salud, como dificultades para acceder a alimentos nutritivos, riesgos laborales y exposición a sustancias químicas, entre otros. 

Mencionó que hay elevadas tasas de cáncer en estas zonas, al tiempo que muchos pequeños hospitales rurales operan con márgenes muy reducidos o negativos.  

“Otro problema en las comunidades rurales es la persistente escasez de profesionales de la salud, cuya proporción respecto a la población es mucho menor que en otras zonas” 

Dijo que debido a los cambios tanto en el programa Medicaid como en el mercado de seguros de la ACA, se proyecta que entre 10 y 15 millones de personas se quedarán sin seguro en los próximos diez años, lo que representa un incremento masivo en las cifras de falta de cobertura. 

“¿Cómo se traduce esto en las zonas rurales? El efecto es realmente profundo, ya que en estas áreas la dependencia de la cobertura pública es mayor. Menos personas cuentan con un seguro proporcionado por el empleador y más dependen de Medicaid y de la ACA”.  

Indicó que cuando las personas pierden su cobertura, los hospitales se enfrentan a un grave problema de ingresos. 

“El impacto se siente en toda la economía local y en el sistema de salud en particular, ya que si un hospital cierra o reduce sus servicios, las consecuencias son enormes para todos”.  

Destacó que muchas personas en las zonas rurales como los agricultores suelen trabajar por cuenta propia y con el mercado de seguros de la ACA, se registraron en tasas muy elevadas. 

Sin embargo, los recientes aumentos en las primas, derivados de la expiración de los créditos fiscales mejorados, han encarecido considerablemente la cobertura.  

“Esto supone un duro golpe económico para los agricultores, y dado que muchos de ellos son mayores, sus primas son aún más elevadas, por lo que la pérdida de los créditos fiscales mejorados resulta realmente significativa”. 

La perspectiva de Tennesse 

La doctora Amy Gordon Bono, médica de atención primaria en Tennessee dijo que su estado que a menudo se ha enorgullecido de ser sede nacional de grandes empresas de atención médica y de ser centro de innovación en salud, últimamente resulta evidente que los beneficios de esos logros quedan fuera del alcance de la mayoría de los habitantes de Tennessee.  

“Esto se hace patente en la experiencia de una paciente de poco más de 60 años, que sufrió un derrame cerebral que se podría haber evitado, porque estaba inscrita en un plan de salud auspiciado por la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act), pero perdió la cobertura al no poder seguir pagando las cuotas”.  

Así que terminó sin seguro en un hospital rural del centro de Tennessee tras sufrir el derrame cerebral. 

“El hospital que le brindó atención no recibirá reembolso alguno, lo que contribuye al cierre de esos centros de salud rurales”. 

Lamentablemente, dijo que el caso de esta paciente con derrame cerebral es bastante común en Tennessee.  

“El mes pasado figuramos entre los 10 peores estados en cuanto a servicios de salud asequibles y de calidad; según algunas publicaciones para 2025, Tennessee es el quinto peor estado del país en mortalidad prematura entre adultos de 18 a 64 años, una cifra impulsada en gran medida por enfermedades cardíacas, muertes relacionadas con el consumo de sustancias y enfermedades respiratorias crónicas”.  

Cuáles son las alternativas 

“Es una situación difícil porque, sinceramente, hoy en día la atención médica y los seguros de salud son muy costosos. Así que, si no puedes acceder a ellos a través de un empleador, la situación se complica”, dijo la doctora Gordon-Bono.  

“Sé que hay quienes defienden soluciones como el acceso directo a médicos mediante modelos de atención primaria, evitando por completo el sistema de seguros. Sin embargo, a largo plazo, ni garantiza una oferta estable de atención médica para todos. Basta un accidente automovilístico para necesitar atención médica altamente especializada”. 

Por eso, expuso que al plantear cambios, debemos tener muy presente que existe un gran impulso para debatir una reforma sanitaria significativa en nuestro país.  

“Hemos llegado a un punto crítico, así que les animo a hablar con sus vecinos y con sus líderes políticos. Tenemos que hacerlo mejor para todos”. 

Estrategias para un modelo más inclusivo 

El doctor Neil Mahone, profesor de economía de la Universidad de Stanford dijo que en las comunidades rurales, el 92% de las personas cuenta con cobertura de seguro; pero para muchas de ellas, no responde cuando más lo necesitan.  

“He escuchado en numerosas conversaciones, decir que  ‘nuestro seguro no es realmente un seguro’. Pagamos cientos, o tal vez miles de dólares al mes por la póliza, pero cuando ocurre un percance, el seguro no está ahí para cubrirnos, y terminamos viendo cómo nuestra estabilidad financiera se desmorona”.  

Dijo que debido a esto, está cobrando fuerza un debate político sobre cómo lograr que el seguro responda efectivamente cuando lo necesitamos. 

“Por ejemplo, limitando los gastos de bolsillo a una cifra mensual razonable, incluso dentro de Medicare para así recuperar la promesa de que, si se cuenta con un seguro, un problema de salud no debería conducir a la ruina financiera, a deudas médicas ni a la bancarrota”. 

Agregó que un problema fundamental del sistema de salud es el hecho de que perder el empleo implica perder también el seguro médico.  

“Perder el trabajo no debería suponer la pérdida del seguro médico. Debería existir una modalidad de seguro médico sólida y de confianza, de alta calidad que fomente la competencia en todos los mercados, garantizando así la seguridad de las familias”.  

Consideró que estas cuestiones se manifiestan con mayor intensidad en las zonas rurales, donde a menudo las pequeñas empresas solo tienen una o dos opciones de planes de seguro para contratar a través de los mercados de seguros; lo que otorga a dichas aseguradoras un enorme poder de mercado. 

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