Los milagros sí existen
Seis familias de Altadena ya podrán retornar a sus casas reconstruidas tras el devastador incendio Eaton de enero de 2025
La familia de Richard Kang regresará pronto a casa tras el incendio Eaton. Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia
Richard Kang irradiaba felicidad después de que su hija Grace cortó el listón de la puerta de entrada de su nuevo hogar reconstruido en el vecindario privado de La Vina, en Altadena, que había sido reducido a cenizas y escombro durante el incendio Eaton del 7 de enero de 2025.
“No sé si realmente tenía la fuerza para reconstruir mi casa, pero creo que percibíamos una sensación de providencia: que Dios cuidaría de nosotros y que éramos muy afortunados de ver cómo los vecinos de la comunidad se unían diciendo: ‘Podemos lograrlo juntos'”, dijo Kang, a La Opinión.
Kang, de 51 años, quien trabaja en un banco especializado, y la comunidad de sus vecinos se unieron en un grupo de Google y pensaron: “Oigan, deberíamos trabajar juntos para encontrar un constructor”.
Ese constructor fue Adrian Foley, director ejecutivo de Brookfield Residential, la misma empresa que construyó las seis casas en el bloque 3600 de Giddings Ranch Road. La casa de Kang, de 27,000 pies cuadrados y cinco más, fue reconstruida por completo en seis meses.
La Viña es un vecindario privado de aproximadamente 272 viviendas desarrollado por Brookfield Residential entre 1997 y 2003. El incendio de Eaton destruyó 54 casas en la comunidad, dejando a muchos residentes frente al complejo proceso de reconstrucción.

Al coordinar varias reconstrucciones en una misma zona y avanzar de manera conjunta, los propietarios se beneficiaron de una planificación compartida y de eficiencias en la construcción, lo que permitió controlar los costos y simplificar los trámites de aprobación.
Amargos recuerdos
Kan recordó que aquel trágico 7 de enero, él se encontraba en Scottsdale, Arizona, y por la noche recibió una llamada de su vecina. Su esposa ya se había dormido y estaba sola en casa.
“La vecina le dijo que había un incendio a lo lejos. Mi esposa [Julie Kang] me llamó y decidió marcharse por precaución”, narró. “Habíamos visto incendios en la zona antes. Pensamos que todo estaría bien, pero por seguridad, ella agarró un par de cosas y se fue. Pero claro, yo estaba lejos”.
Con la terrible sensación de no poder hacer nada, al día siguiente tomó el primer vuelo de regreso a California.
Con el paso de los días vio que su patrimonio se había ido a la ruina.
“Pensé que todo saldría bien con la providencia de Dios. Y así fue. En el barrio teníamos cierta sensación de confianza, aunque, sin duda, fue una experiencia impactante”, dijo Kang.
Por más de 18 meses, la familia Kang ha vivido en San Marino, y planea regresar a su casa en los próximos meses, ya que tiene contemplado pasar allí el Día de Acción de Gracias.
Reconstrucción a paso de tortuga
Las seis familias del vecindario La Viña en Altadena unieron fuerzas con Brookfield Residential para acelerar la construcción y reducir costos mediante la elección de diseños de viviendas listas para habitar (modelo “llave en mano”).

El plazo de seis meses resultó favorable en comparación con el de la mayoría de los proyectos de reconstrucción tras los incendios Eaton y Palisades, que destruyeron más de 16,000 estructuras en enero de 2025.
Según CBS News, en Altadena solo se ha reconstruido alrededor del 1% de las viviendas en los 18 meses transcurridos desde el incendio.
El panel informativo L.A. County Recovers indica que, al 7 de julio de este año, se han reconstruido por completo 100 viviendas en Altadena y se han emitido 2,981 permisos de construcción en la zona afectada por el incendio.
Nuevos permisos y construcción en Altadena y Palisades
Brookfield Residential también está realizando labores de reconstrucción en otras zonas afectadas por incendios.
Recientemente firmó un contrato para reconstruir seis viviendas en Pacific Palisades, cuya finalización está prevista para junio o julio de 2027.
Brookfield Residential cuenta con otras viviendas bajo acuerdos de predesarrollo en Palisades y espera sumar varias más próximamente en Altadena.
Al igual que en el caso de las viviendas de La Viña, la mayoría de los planos cuentan con la aprobación previa del Condado de Los Ángeles (para las propiedades en Altadena) y de la Ciudad de Los Ángeles (para las propiedades en Palisades).

Desde los incendios de enero de 2025, el presidente y director ejecutivo de Brookfield Residential, Adrian Foley, ha liderado los esfuerzos de reconstrucción, colaborando estrechamente con funcionarios de la Ciudad y del Condado de Los Ángeles para agilizar la revisión de planos y la obtención de aprobaciones.
“La reconstrucción de las seis viviendas de La Viña fue extraordinariamente rápida: transcurrieron apenas seis meses desde el inicio de las obras hasta la entrega de las casas”, señaló Foley. “Contamos con una gran colaboración por parte del Condado en la revisión de planos y otros trámites de aprobación. Además, todos los proyectos se completaron ajustándose al presupuesto o incluso por debajo del mismo”.
Foley destacó que las agencias del condado y de la ciudad de Los Ángeles han optimizado sus sistemas de aprobación.
“Los procesos de aprobación han sido eficientes, especialmente cuando se ha seguido un procedimiento organizado basado en planos preaprobados. Esto también nos ha permitido reducir los costos para los propietarios. Los plazos iniciales para superar la revisión de planos se han reducido de un periodo de entre cuatro y seis meses a uno de entre 45 y 60 días”.
Foley enfatizó que su equipo “ha hecho milagros”. Sí, creo que ha sido fantástico. Los sueños se hacen realidad. Es totalmente opuesto a lo que uno imaginaría. Ha sido un verdadero regalo poder contribuir a la reconstrucción aquí, en La Viña”, dijo.

Marissa Rutka (izq.), una residente que vio su hogar destruido, ya ha regresado a su casa.
Regala la carpeta de entrada
La supervisora del condado de Los Ángeles, Kathryn Barger, sorprendió al señor Richard Kang, a quien le obsequió la carpeta de entrada a su casa con el estampado de “Altadena Forever” (Altadena por siempre).
“Me alegro de ver que tenemos resultados tangibles tras todo el trabajo que se ha realizado”, declaró Barger.
¿Esto le motiva más a enfrentarse a las compañías de seguros?
“No sé si me motiva más. Ya estoy bastante motivada. Voy a insistir con firmeza. State Farm es solo una de las malas compañías. También están Fair Plan y Farmers”, respondió la funcionaria. “Me parece criminal que se les permita salirse con la suya haciendo lo que hacen. Están regateando cada centavo a los supervivientes, hasta el punto de que algunos aceptan lo que sea porque ya no pueden seguir luchando. Otros dicen que no. “He pagado mis primas durante años, durante 20 o 30 años, y que ahora me dan la espalda… “.
Barger indicó que, en el condado de Los Ángeles, ella y sus homólogas de la Junta de Supervisores “vamos a ser su voz [de quienes luchan contra las aseguradoras]”.
La supervisora dijo sentirse “feliz” por escuchar cómo la familia del señor Kang lo perdió todo y al ver que hoy celebran poder volver a su casa con una actitud tan positiva… Esa actitud tan positiva reconforta el corazón; pero, lo que es más importante, el regreso de esta familia es una señal de esperanza para la comunidad. La comunidad celebra a cada familia que vuelve —especialmente si aún no han regresado todas—, porque les hace saber que Altadena se está recuperando”.
Sin embargo, muchas personas, especialmente latinos y afroamericanos, se sienten abandonados por las aseguradoras.
“Ah, sí. Bueno, sí. Me he asegurado de que se escuchen todas las voces; lo interesante es que, antes del incendio, no existía una coalición unificada en la comunidad latina, a diferencia de la comunidad afroamericana, que ya contaba con una coalición sólida”, dijo la supervisora Barger, a La Opinión.

“Tras el incendio, ahora existen coaliciones fuertes en ambos grupos, y eso es importante porque la unidad otorga fuerza y poder. Pero las compañías de seguros —y también el Departamento de Seguros— realmente necesitan hacer una autocrítica. No se trata de uno o dos casos aislados; si fuera así, uno diría: “bueno, son solo uno o dos”.
“Aquí hablamos de miles de personas que luchan contra su aseguradora por derechos básicos”, añadió. “La expectativa es que, tras pagar las primas, si —Dios no lo quiera— llegas a necesitar el seguro, ellos paguen; pero la realidad es muy distinta. En el caso de State Farm, la situación está bien documentada, y por eso los estamos demandando. Y no vamos a desistir”.