Presión arterial alta en personas jóvenes: un riesgo silencioso que suele pasar desapercibido

A pesar de que se reportan menos casos de mortalidad por ACV, el aumento de supervivientes puede traducirse en más casos de discapacidad a largo plazo

Presión arterial alta en personas jóvenes: un riesgo silencioso que suele pasar desapercibido

Hombre cae inconsciente en el baño producto de un accidente cerebrovascular. Crédito: StockLab | Shutterstock

Un estudio publicado en Neurology revela que la tasa de accidentes cerebrovasculares (ACV) entre adultos de 20 a 54 años casi se duplicó entre 1993 y 2020 en la región metropolitana de Cincinnati y el norte de Kentucky. Mientras los casos disminuyeron entre los adultos mayores, aumentaron de forma marcada entre los más jóvenes.

Los investigadores atribuyen gran parte del incremento a los ictus isquémicos, provocados por la obstrucción del flujo sanguíneo hacia el cerebro. El análisis incluyó datos poblacionales recopilados durante casi tres décadas.

El estudio identificó un aumento de varios factores de riesgo tradicionales entre los pacientes jóvenes que sufrieron un ictus. La hipertensión pasó del 47.3% al 60.3%; la diabetes, del 19.1% al 25.5%; y la fibrilación auricular, del 1.4% al 5.9%.

El consumo de sustancias en el foco

La proporción de pacientes con antecedentes de consumo de sustancias aumentó del 4.6% al 40.2%. El consumo de marihuana representó una parte importante del incremento y alcanzó el 30.6% en 2020.

“El consumo de marihuana se ha generalizado mucho más en Estados Unidos durante las últimas tres décadas, y existen algunas pruebas de su relación con las enfermedades cardiovasculares, sobre todo entre quienes la consumen a diario”, declaró a Newsweek el doctor David Robinson, neurólogo de la Universidad de Cincinnati y coautor del estudio.

Los investigadores advierten que los estudios disponibles aún no permiten establecer una relación causal definitiva y reclaman investigaciones más rigurosas.

Una menor edad ya no garantiza menos riesgo

Los especialistas señalan que la hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado pueden avanzar sin síntomas. Por ello, recomiendan controlar la presión arterial, el azúcar y el colesterol, evitar el tabaco, mantener un peso saludable, hacer ejercicio, seguir una alimentación equilibrada y dormir adecuadamente.

Es importante destacar que los adultos jóvenes tienen menos probabilidades de mantener una relación regular con un médico de atención primaria. Los investigadores consideran necesario mejorar la detección de pacientes de alto riesgo en centros de atención urgente y otros servicios médicos de uso ocasional.

Hipertensión, enemigo silencioso

La hipertensión arterial es una de las principales causas prevenibles de accidente cerebrovascular, porque con el tiempo daña y debilita los vasos sanguíneos del cerebro, favoreciendo tanto la obstrucción como la ruptura de una arteria. A menudo no causa síntomas hasta que ocurre una complicación.

Una lectura de 180/120 mmHg o más, especialmente junto con debilidad, dificultad para hablar, cambios visuales, dolor de pecho, falta de aire, confusión o dolor de cabeza intenso, puede ser una emergencia médica, según la OMS.

Síntomas de un ACV

Los síntomas suelen comenzar de forma repentina:

  • Cara: un lado de la cara se cae o se adormece; la sonrisa queda torcida.
  • Brazo o pierna: debilidad o adormecimiento, especialmente de un solo lado.
  • Habla: dificultad para hablar, palabras arrastradas o problemas para comprender.
  • Vista: pérdida o alteración repentina de la visión en uno o ambos ojos.
  • Equilibrio: mareo intenso, dificultad para caminar o pérdida de coordinación.
  • Cabeza: dolor de cabeza súbito e intenso, especialmente si no tiene una causa conocida.
  • También puede haber confusión, convulsiones o pérdida del estado de alerta.

Qué hacer si parecen

Si aparece cualquiera de estos signos, llama inmediatamente al servicio de emergencias. No esperes a que desaparezcan: un ataque isquémico transitorio puede durar pocos minutos y también requiere evaluación urgente. Anota la hora en que comenzaron los síntomas y no conduzcas a la persona por cuenta propia.

Más supervivientes, pero mayor carga de discapacidad

La mortalidad durante los 30 días posteriores al ictus disminuyó ligeramente entre los adultos jóvenes, lo que apunta a mejoras en el tratamiento.

Sin embargo, el aumento de supervivientes podría traducirse en más casos de discapacidad a largo plazo y una mayor demanda de atención médica y rehabilitación.

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