Llanta de repuesto: cuántos años puede durar sin utilizarse
Una llanta de repuesto puede pasar años sin rodar, pero el tiempo también afecta el caucho y puede comprometer su funcionamiento
Neumáticos Goodyear. Crédito: Goodyear. Crédito: Cortesía
Una pinchadura puede obligar a sacar del maletero una llanta que lleva años esperando ese momento.
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El problema es que estar guardada no significa que permanezca en las mismas condiciones en las que salió de fábrica.
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El caucho también envejece cuando la llanta no rueda. El calor, la humedad y los cambios de temperatura pueden acelerar ese proceso, especialmente cuando la rueda permanece debajo del vehículo o en una zona del automóvil expuesta a condiciones poco favorables.
La edad importa aunque conserve la banda
No existe una fecha de vencimiento universal para todas las llantas de repuesto, porque influyen el fabricante, el compuesto y las condiciones en las que se almacenan. Como referencia, una unidad con más de seis años merece una revisión cuidadosa y, entre los seis y diez años, puede ser necesario considerar su reemplazo.

La fecha de fabricación está indicada en el costado mediante un código que permite conocer su antigüedad. Revisarlo es importante porque una llanta con poca o ninguna utilización también puede haber perdido propiedades.
Las compactas o temporales requieren todavía más atención. Estas suelen tener límites específicos de velocidad, distancia y presión, por lo que están pensadas para solucionar una emergencia y no para convertirse en una sustitución permanente.
Grietas y deformaciones son señales de alerta
Una inspección visual puede revelar parte del problema. Grietas en los costados o la banda de rodadura, caucho reseco, deformaciones, abultamientos o cortes son señales que justifican una revisión.
También es importante comprobar si pierde presión y revisar el estado del rin. La ausencia de desgaste no significa necesariamente que la llanta esté en buenas condiciones, ya que el caucho puede endurecerse con el paso del tiempo.
Si la rueda ha permanecido almacenada durante varios años, una revisión profesional puede determinar si todavía puede utilizarse con seguridad.

La presión también necesita atención
La presión de la llanta de repuesto debería comprobarse periódicamente junto con las cuatro ruedas que utiliza normalmente el vehículo. En algunos modelos, la de emergencia necesita una presión diferente y más elevada, por lo que conviene consultar el manual o la etiqueta correspondiente.
También es recomendable mantenerla alejada de aceites, productos químicos y humedad. Si está instalada debajo de la carrocería, conviene comprobar que no tenga golpes, corrosión ni una acumulación excesiva de suciedad.
Revisarla cuando se cambian las llantas principales es una buena oportunidad para comprobar su antigüedad y estado. Después de todo, una rueda que pasa años sin utilizarse puede terminar siendo precisamente la que más se necesita en una emergencia.
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