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Soldados latinos, los primeros en morir en las guerras de los Estados Unidos

Una organización permite a miembros de las fuerzas armadas abandonar su puesto; ya hay 70

Veterano de guerra en un monumento en honor a los soldados latinos en el este de LA.

Veterano de guerra en un monumento en honor a los soldados latinos en el este de LA. Crédito: AP

Los soldados latinos suelen ser las primeras bajas cada vez que Estados Unidos entra en guerra y en Irán no serían la excepción de efectuarse una incursión terrestre, afirma Michael Prysner, director ejecutivo del Center on Conscience and War (Centro sobre la Conciencia y la Guerra).

Prysner, un socialista y activista político estadounidense y veterano del Ejército de los Estados Unidos que sirvió en Irak y Siria como especialista, y Fernando Suárez del Solar, fundador de la organización “Guerrero Azteca”, en memoria de su hijo Jesús, fallecido en la Guerra de Irak en 2003, coinciden en que es habitual que los soldados latinos sean considerados “carne de cañón” en cada conflicto bélicos.

“En parte, se debe a que los reclutadores, cuando se dirigen a las comunidades latinas, apuntan a personas de comunidades desfavorecidas. Buscan a latinos de comunidades pobres, a familias inmigrantes cuyos miembros —ya sean ellos mismos o sus parientes— necesitan obtener la ciudadanía”, dijo Prysner.

“Y así, cuando se apunta a personas que provienen de comunidades pobres y que han tenido acceso a recursos educativos limitados, estas tienden a obtener puntuaciones más bajas en las pruebas de aptitud; como consecuencia, terminan asignadas a puestos de trabajo más peligrosos, o simplemente acaban en labores que nadie más desea realizar”.

Prysner, cuyas funciones en Irak incluían la vigilancia terrestre, los allanamientos de viviendas y el interrogatorio de prisioneros, fueron experiencias que lo llevaron a adoptar una postura antibélica.

“Los reclutadores tienen la capacidad de aprovecharse de aquellos aspirantes que se encuentran en una situación de mayor desesperación y que, por ello, están dispuestos a aceptar puestos de trabajo que tal vez no comprendan del todo —o cuyos peligros no perciban con claridad—, dado que su urgencia por conseguir un beneficio para sí mismos o para sus familias es muy grande”, describió. “De este modo, terminan ocupando puestos menos deseables debido a los riesgos inherentes que conllevan”.

Según Fernando Suárez del Solar, los soldados latinos siempre han sido e históricamente seguirán siendo “carne de canon” como ocurrió en Vietnam, Corea e Irak.

“Los latinos siempre han sido los primeros muertos y los que más número representativo han tenido en esas bajas”, explicó Suárez del Solar.

“Ese fenómeno ocurre por una situación cultural y migratoria muy triste”, analizó. “En la época que he estado viendo todo esto aprendí que primero [los reclutas] se van sobre el honor y convencen a los jóvenes: “Eres mexicano, eres extranjero, nadie te va a hacer caso aquí para tener un estatus y ser respetado. ¿Qué mejor que portar el uniforme de los Estados Unidos, el uniforme gallardo de un ejército norteamericano?”.

“También les venden la idea de, “eres residente legal; aquí te vamos a ayudar a que tengas tu ciudadanía más pronto. Vente para acá. Oye, tu padre es jornalero, tu mamá limpia casas. ¿Cuándo te van a mandar a la universidad? Eso va a ser muy difícil. Vas a terminar haciendo lo mismo, vente al ejército y aquí te pagamos la universidad. Esos son los ganchos fuertes que han usado. Y desgraciadamente es fácil de entender que nuestra gente en situaciones precarias y vulnerables caigan en ese engaño”.

Crece la objeción a la guerra de Irán

Prysner destacó que, en momentos donde la guerra en Irán se ha vuelto más peligrosa para todos, lamentablemente no existen derechos que permitan a los individuos cuestionar si una guerra en particular es legal o ilegal.

No obstante, sostuvo que los soldados sí tienen el derecho de negarse a cumplir órdenes ilegales cuando se encuentran en una misión o despliegue, siempre y cuando la orden sea directa y específica; por ejemplo, si su comandante les ordena disparar contra un civil, ellos pueden responder: “Esa es una orden ilegal. No voy a hacer eso, y pueden recibir protección”.

“Pero en lo que respecta a ir a la guerra en general, nadie puede simplemente decir: “Esta guerra no ha sido aprobada por el Congreso; es simplemente la guerra de Trump, así que no voy a ir”. No existe nada que te proteja en ese caso; sin embargo, sí existe una política del Departamento de Defensa para proteger a las personas bajo la figura de “objetor de conciencia”, aclaró.

Por lo tanto, si un soldado ha desarrollado sobre sí mismos y sus convicciones al observar la guerra en Irán y lo terrible que esta es y eso los ha llevado a concluir: “Ya no puedo participar en el ejército de los Estados Unidos en absoluto; no se trata solo de la guerra en Irán, sino que simplemente ya no puedo. Ya no puedo vestir este uniforme. Ya no creo en aquello de lo que formo parte”.

Prysner especificó que existen esos derechos y están amparados por las regulaciones militares y la política del Departamento de Defensa, que protegen a esas personas. Es lo que se conoce como objeción de conciencia.

“En consecuencia, cualquier soldado puede solicitar la objeción de conciencia en cualquier momento, incluso un día antes de ser desplegados o mientras ya se encuentran desplegados. Su mando tiene la obligación de respetar sus creencias. Esto significa que su mando debe tratarlos con respeto y profesionalismo, y reasignarlos a tareas que no entren en conflicto con sus creencias mientras se tramita su solicitud”, añadió. 

El director ejecutivo del Center on Conscience, con sede en Washington, informó que actualmente están trabajando con un total de 70 miembros del Ejército de Estados Unidos que serán desplegados en cuestión de días y no desean participar en ningún operativo en Irán e incluso están presionando a sus mandos para que los mantengan en territorio nacional.

Los objetores de conciencia de la operación “Furia Épica” forman parte de la infantería del Cuerpo de Marines; son pilotos de cazas; son miembros de unidades que se están desplegando en misión al Medio Oriente, como la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines o la 82.ª División Aerotransportada. Son soldados de combate, suboficiales de alto rango y un Mayor, es decir, de una variedad de orígenes diversos”.

“No se trata simplemente de chicos que se alistaron para costearse la universidad y nunca imaginaron que tendrían que entrar en acción, y que, en cuanto estalla la guerra, dicen: “Oh, esto no es para lo que me apunté”. No se trata en absoluto de ese tipo de personas”, manifestó Prysner.

Enfatizó que se trata de profesionales que desempeñan trabajos de alta especialización y que creían firmemente en la institución de la que formaban parte, pero que ha experimentado un cambio profundo, tras el cual saben que ya no pueden vestir este uniforme y expresar “ya no creo en aquello de lo que formo parte”.

Menos respaldo a la guerra

Fernando Suárez del Solar añadió que los soldados, así como el pueblo estadounidense no quieren la guerra.

En efecto, una encuesta del Pew Research Center muestra que aproximadamente seis de cada diez estadounidenses (61%) desaprueban la gestión del conflicto por parte del presidente Donald Trump, mientras que solo el 37% la aprueba.

La nueva encuesta realizada a 3,524 adultos de Estados Unidos, entre el 16 y el 22 de marzo revela también un equilibrio

de opiniones similar respecto a si la decisión inicial de recurrir a la fuerza militar fue acertada (38%) o errónea (59%).

Asimismo, en una proporción de casi dos a uno, son más quienes afirman que la acción militar no está yendo bien (45%) que quienes sostienen que está yendo extremadamente o muy bien (25%).

“Yo siento que al final, en esta guerra habrá una jugada maestra del presidente Trump que va a decir: nuestro aliado Israel ya tiene control. Nosotros nos retiramos, ganamos como siempre dice, -aunque nunca haya ganado nada- Ganamos y evitamos el derramamiento de sangre”.

También dirá: “Ya hay un nuevo gobierno en Irán; está en buenas relaciones con Israel y nosotros vamos a tener buenas negociaciones respecto al petróleo. Él [Trump] se va a retirar y le va a dejar la pelota a Israel, porque la presión cada vez está más fuerte contra el gobierno americano sobre esta guerra que no ha sido consensuada ni autorizada por el Congreso, y hasta sus mismos miembros del propio gabinete están desmintiendo de las razones de la guerra”.

“Al final, Trump va a salir diciendo ganamos, fuimos increíble. Nunca nadie en la historia del universo había hecho tanto como hice yo para detener esta guerra y lo logré…”.

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