Dime qué alcohol bebes y te diré cómo es el riesgo de mortalidad a largo plazo
No solo es lo que tomas, sino también la forma. Beber a veces o habitualmente con las comidas se asoció con menor mortalidad que hacerlo fuera de ellas
Botellas con diferentes tipos de bebidas alcohólicas Crédito: New Africa | Shutterstock
Un análisis que siguió a 340,924 adultos del Biobanco del Reino Unido durante un promedio de 13.4 años señala que confirma que el consumo excesivo de alcohol es una de las principales causas de mortalidad. El estudio, publicado en Nutrition Journal, revela que quienes registraron un consumo total alto de alcohol presentaron mayor mortalidad por todas las causas, cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras causas, que quienes bebían poco o nunca. El consumo moderado también se asoció con una mayor mortalidad por cáncer.
Sin embargo, es de resaltar que los resultados también variaron dado el tipo de alcohol consumido.
Cerveza y licores mostraron asociaciones adversas
El consumo elevado de cerveza o sidra se relacionó con mayor mortalidad general y por causas específicas; incluso el consumo bajo se asoció con más muertes por cáncer.
Para los licores, el consumo bajo y los niveles combinados de moderados a altos se vincularon con una mayor mortalidad.
El vino presentó un patrón distinto
El consumo bajo o moderado de vino se asoció con menor mortalidad en algunos resultados. En cambio, los niveles altos de vino —incluidos el tinto, el blanco y el fortificado— se relacionaron con aumentos en ciertos tipos de mortalidad.
No obstante, los autores advierten que estos resultados no demuestran que el vino proteja la salud.

La forma de beber también marcó diferencias
Beber a veces o habitualmente con las comidas se asoció con menor mortalidad que hacerlo fuera de ellas. Las relaciones adversas en niveles altos de consumo fueron más pronunciadas entre quienes bebían fuera de las comidas.
El estudio fue observacional y se basó en informes de consumo recogidos principalmente al inicio; por ello, no permite establecer causalidad y puede estar sujeto a factores de confusión.
Efectos del alcohol en la salud cardiovascular
De acuerdo a estudios varios, el alcohol afecta la salud vascular de forma dependiente de la cantidad y el patrón de consumo: el consumo excesivo o episódico (“binge”) daña claramente los vasos y el corazón, mientras que el efecto de cantidades bajas o moderadas sigue siendo controvertido y no justifica empezar a beber por salud.
Efectos nocivos:
- Aumenta la presión arterial: el consumo habitual elevado y el consumo intensivo ocasional se asocian con hipertensión, un factor principal de daño arterial, ictus y enfermedad cardíaca.
- Daña el endotelio: el endotelio regula la dilatación arterial y la inflamación; el alcohol en cantidades altas o en atracones puede deteriorar su función, favoreciendo rigidez arterial y aterosclerosis.
- Rigidez arterial: estudios sugieren que consumir más de ocho bebidas por semana, o más de una al día, se asocia con mayor rigidez de las arterias; los atracones también se relacionan con este daño.
- Mayor riesgo de ictus: el consumo alto aumenta tanto el ictus isquémico como el hemorrágico; una ingesta de unos 100 g de alcohol por semana ya se asocia con mayor riesgo de ictus, insuficiencia cardíaca, enfermedad hipertensiva fatal y aneurisma aórtico fatal.
- Arritmias y miocardiopatía: el alcohol puede provocar fibrilación auricular y otros trastornos del ritmo, además de debilitar el músculo cardíaco (miocardiopatía alcohólica) y contribuir a insuficiencia cardíaca.
- Estrés oxidativo e inflamación: el alcohol excesivo genera estrés oxidativo, disfunción mitocondrial, inflamación y muerte celular, mecanismos que contribuyen al daño cardiovascular.
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