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Enero, el mes del divorcio: cómo sobrevivir a uno después de los 50

El divorcio después de los 50 es cada vez más común y enero es considerado su mes. Te decimos cómo enfrentar el impacto financiero y emocional

El divorcio gris, enero 2026

A enero se le conoce como el mes del divorcio gris, aquel que se refiere a las parejas mayores de 50 años que se separan. Crédito: Shutterstock

Para muchas personas, enero simboliza nuevos comienzos. Es el mes de los propósitos y de replantear la vida. Sin embargo, entre abogados de familia existe una percepción menos optimista. Desde hace años, enero carga con la fama de ser el “mes del divorcio“, especialmente entre parejas mayores de 50 años.

Este fenómeno suele llamarse “divorcio gris”. Se refiere a las separaciones que ocurren en la madurez, cuando los hijos ya son adultos y la jubilación está en el horizonte. Para algunos, representa libertad personal. Para otros, implica un golpe emocional y financiero difícil de anticipar.

Las cifras son contundentes. Tras un divorcio gris, el nivel de vida de los hombres suele caer alrededor de 21%. En el caso de las mujeres, la caída puede llegar al 45%. Ambos cónyuges suelen ver reducido su patrimonio total a la mitad. Aun así, la tasa de divorcio entre estadounidenses mayores de 55 años se ha duplicado desde 1990.

Uno de los primeros errores es pensar que la vida seguirá igual. En un divorcio, los bienes se dividen. Pero los gastos no se reducen proporcionalmente. Cada persona debe afrontar vivienda, servicios, seguros y otros costos por separado.

“En realidad, es empezar de nuevo con finanzas básicas desde cero”, comentó Michelle Crumm, planificadora financiera certificada en Michigan, a USA Today en junio. El ajuste suele ser más duro para las mujeres, que con frecuencia conservan la casa familiar sin contar con ingresos suficientes.

“Se quedan con la casa, pero no pueden pagarla, ni mantener a las tres mascotas que tienen“, explicó Niv Persaud, asesor financiero en Atlanta, al mismo portal informativo.

Aferrarse al hogar familiar es otra trampa común. Muchas personas renuncian a otros activos con tal de quedarse en la casa. El problema es que una vivienda no es dinero líquido. Requiere mantenimiento, impuestos y seguros.

“Puede convertirse en una trampa”, advirtió George Mannes, editor ejecutivo de AARP The Magazine.

La jubilación no desaparece por el divorcio. Al contrario, se vuelve más crítica. Para muchas parejas, el mayor patrimonio está en cuentas de retiro y en la plusvalía de la vivienda.

“Eso es, en general, lo que la mayoría de la gente tiene”, explicó Monica Dwyer, planificadora financiera en Ohio.

Dividir esos fondos requiere cuidado legal. En muchos casos se necesita una orden calificada de relaciones domésticas, conocida como QDRO. Este documento define cómo se reparten las cuentas de retiro.

“Puede ser una gran herramienta”, señaló Dwyer, ya que permite transferencias sin penalización fiscal inmediata.

No todos los activos valen lo mismo. $500,000 dólares en efectivo no equivalen a $500,000 dólares en un 401(k). Las cuentas tradicionales de retiro aún no han pagado impuestos. En cambio, un Roth IRA tiene un valor mayor porque ya fue gravado. “Vale muchísimo más”, comentó Crumm.

La pensión alimenticia tampoco es eterna. Aunque busca equilibrar ingresos tras el divorcio, hoy suele ser temporal.

“La manutención ya no está pensada para durar toda la vida”, señala un informe de AARP. Por eso, Crumm recomienda ahorrar una parte importante de esos pagos. “Cuando se termina, el golpe es como caer por un precipicio”, advirtió.

Pelear por objetos personales suele ser costoso y poco productivo. Cuadros, joyas o boletos deportivos pueden generar conflictos largos. Si el caso llega a un juez, el resultado rara vez satisface a alguien. “Cuando vas a la corte, te estás castigando a ti mismo”, aseguró Dwyer.

Finalmente, divorciarse también significa separar por completo las finanzas. Es clave cambiar beneficiarios, cerrar cuentas conjuntas y vigilar el crédito.

“Tu ex tiene tu número de Seguro Social”, recordó Dwyer. Si hubo problemas de deudas o apuestas, protegerse no es exageración.

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