Cheques de dividendo de $2,000 por aranceles: Trump cambia la fecha de envío
Trump ajusta la fecha de los cheques de $2,000 dólares por aranceles. El dividendo solo está en declaraciones, propuesta sin ley, ni efecto ni fecha oficial
El presidente Donald Trump cambió la fecha probable de envío de los cheques de dividendo de $2,000 dólares con los ingresos de los aranceles. Crédito: Shutterstock
La promesa de un cheque de $2,000 dólares financiado con aranceles vuelve a moverse en el calendario. Lo que hace semanas se perfilaba como un posible alivio económico para 2026 ahora parece más lejano e incierto. El propio presidente Donald Trump ajustó recientemente su discurso y dejó claro que, si los llamados dividendos arancelarios llegan a concretarse, no será cuando muchos esperaban.
Desde julio, Trump ha insistido en la idea de devolver parte de los ingresos generados por los aranceles en forma de pagos directos a los ciudadanos. En declaraciones públicas y publicaciones en redes sociales, habló de “miles de dólares” para personas de ingresos bajos y medios.
En noviembre, incluso sugirió que los cheques podrían entregarse a mediados de 2026.

Sin embargo, durante una entrevista concedida el 7 de enero a The New York Times, el presidente ofreció una versión distinta. Al ser cuestionado sobre la fecha que habría anticipado se podrían enviar los cheques de $2,000 dólares, Trump pareció dudar de la promesa. “¿Yo hice eso? ¿Cuándo hice eso?”, respondió al ser interrogado por la periodista Katie Rogers, según la transcripción oficial del medio.
Trump desvió la conversación hacia otro programa reciente. “Bueno, hice $1,776 dólares para los militares”, comentó el presidente, en referencia a los pagos únicos enviados a miembros de las Fuerzas Armadas en diciembre. Esos fondos, vale aclarar, provinieron del Departamento de Defensa y no de los ingresos arancelarios.
Minutos después, el tema regresó a la mesa. El reportero Tyler Pager volvió a preguntar cuándo recibirían los estadounidenses los cheques prometidos. Trump respondió entonces que los ingresos por aranceles eran “tan sustanciales” que permitirían entregar los pagos, pero aclaró: “Eso vendrá. Yo diría que hacia finales del año”.
Ese cambio de fecha marca un giro importante frente a declaraciones anteriores. El 17 de noviembre, desde la Oficina Oval, Trump había dicho que los pagos llegarían “probablemente a mediados del próximo año”. Días antes, el 9 de noviembre, había asegurado en su red social Truth Social que los cheques serían para “ciudadanos estadounidenses de ingresos bajos y medios”.
Más allá del calendario, persisten dudas clave sobre el proceso. Durante la entrevista, el periodista Zolan Kanno-Youngs preguntó si era necesaria la aprobación del Congreso. Trump respondió: “No, no creo que lo necesitemos. Tenemos ingresos que vienen de otras fuentes”.
Esa afirmación no coincide con la postura de funcionarios de su propia administración. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha dicho en entrevistas previas que cualquier reembolso de ingresos arancelarios requeriría legislación. No existe actualmente una ley aprobada ni un presupuesto asignado para esos pagos.

El panorama legal tampoco es favorable. La Corte Suprema analiza si los aranceles globales impuestos por Trump exceden la autoridad del Ejecutivo. Una decisión adversa podría invalidar parte de la recaudación y eliminar la base financiera del dividendo.
Para los analistas, un dividendo arancelario es solo una manera disfrazada de beneficio, cuando otras medidas podrían ser más efectivas, si lo que se quiere es beneficiar a los hogares estadounidenses.
“Enviar cheques es una redistribución de riqueza ineficiente y distorsionante”, comentó Scott Lincicome, vicepresidente del Cato Institute, a USA Today. “Es mucho mejor eliminar los aranceles y dejar que los estadounidenses conserven su dinero desde el principio”.
El Comité para un Presupuesto Federal Responsable fue aún más contundente. Estima que una ronda de cheques costaría alrededor de $600,000 millones de dólares, mientras que los aranceles generarían cerca de $300,000 millones anuales.
“Con la deuda nacional acercándose a un máximo histórico y déficits cercanos a los $2 billones de dólares por año, es imperativo usar esos ingresos para reducir el déficit”, señaló la organización.
Por ahora, los cheques de $2,000 dólares siguen siendo una promesa sin ley, sin calendario fijo y con obstáculos legales y fiscales importantes. Para las familias, el mensaje es claro: mientras no exista legislación aprobada y una fecha oficial, cualquier anuncio debe tomarse con cautela y mantenerse atento a las actualizaciones que les brinde La Opinión.
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