¿500 km en 5 minutos? BMW no compra la idea de BYD
BYD habla de recargas casi instantáneas, pero desde BMW advierten que esa velocidad podría tener un precio oculto
BYD ATTO3. Crédito: BYD. Crédito: Cortesía
BYD lanzó una promesa que suena casi a ciencia ficción, mientras que BMW decidió poner los pies sobre la tierra y cuestionar lo que hay detrás de esos números.
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El fabricante chino asegura haber dado un salto importante con su nueva tecnología de carga ultrarrápida. Hablan de potencias de hasta 1,500 kW, una cifra que rompe con lo que hoy conocemos.
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Traducido a la vida real, eso significaría recuperar hasta 500 kilómetros de autonomía en apenas cinco minutos. Una experiencia que, según BYD, acercaría al eléctrico al ritual clásico de cargar combustible.
La promesa que entusiasma y genera dudas
Este sistema no se queda en teoría. Ya forma parte del Denza Z9GT, un modelo que integra la segunda generación de baterías Blade. La marca plantea un escenario donde la ansiedad por la carga desaparece y el usuario apenas nota la diferencia frente a un vehículo tradicional.
Además, la propuesta no se limita al auto. Incluye una red de cargadores de megavatio y una arquitectura eléctrica completamente nueva, pensada para soportar semejante exigencia. Todo suena bien en el papel, pero no todos están convencidos.

Desde BMW, algunos de sus principales responsables técnicos han mostrado reservas. Markus Fallböhmer, jefe de Producción de Baterías, fue directo al referirse a este tipo de anuncios. “Siempre hay que tener cuidado con ese tipo de anuncios. Es posible optimizar un único indicador de rendimiento, pero hay que hacer concesiones en otros aspectos. También podríamos aumentar la velocidad de carga, pero entonces habría que reducir otros factores importantes de la batería. Es como una manta: si se estira por un lado”, explicó.
El enfoque de BMW: equilibrio antes que cifras récord
Lejos de entrar en una carrera por titulares impactantes, la marca alemana apuesta por un equilibrio más conservador. Sus nuevos modelos eléctricos, como el BMW iX3 o el próximo BMW i3, alcanzan potencias de carga de hasta 400 kW. Esto permite recuperar alrededor de 400 kilómetros en unos 10 minutos, cifras que siguen siendo competitivas dentro del mercado actual.
La diferencia está en el enfoque. BMW insiste en que no se trata solo de cargar rápido, sino de hacerlo sin comprometer la salud de la batería. Aumentar demasiado la velocidad podría traducirse en un desgaste acelerado, menor autonomía con el paso del tiempo y una caída en el valor de reventa del vehículo.

Mike Reichelt, responsable de los modelos Neue Klasse, también dejó clara la postura de la marca. “Buscamos reducir cada vez más el tiempo de carga, pero también debemos tener en cuenta la autonomía, la durabilidad y la fiabilidad de las baterías. Nosotros garantizamos todos estos aspectos. Analizamos la velocidad del mercado chino, pero, por otro lado, garantizamos la calidad y la seguridad. Este es un tema que no negociamos con nadie”.
Lo que está en juego va más allá de una cifra llamativa. La industria entera busca hacer más práctico el uso diario de los autos eléctricos, y reducir los tiempos de carga es clave para lograrlo. Sin embargo, los límites tecnológicos siguen marcando el ritmo.
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