Nissan confirma que el GT-R seguirá fiel a la gasolina
El nuevo GT-R no será eléctrico. Nissan apuesta por mantener la esencia con un sistema híbrido que combine potencia y emoción al volante
El gran Nissan GT-R. Crédito: Nissan. Crédito: Cortesía
Hablar del Nissan GT-R es meterse en terreno sagrado para muchos fanáticos del automovilismo. No es solo un deportivo más, es un símbolo de ingeniería japonesa que ha sabido plantar cara a superautos mucho más caros. Por eso, cada decisión sobre su futuro se sigue con lupa.
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Cuando la producción del R35 llegó a su fin en 2025, el panorama no estaba del todo claro. La marca atravesaba ajustes internos y el discurso global apuntaba con fuerza hacia la electrificación. En ese contexto, la posibilidad de un GT-R completamente eléctrico empezó a tomar forma, aunque no terminó de convencer a los puristas.
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Ahora el escenario cambió. Nissan decidió marcar una línea clara y despejar dudas. El próximo GT-R no será eléctrico, al menos no en el sentido estricto que muchos imaginaban.
Un giro que devuelve tranquilidad a los fanáticos
Durante la presentación de su hoja de ruta para los próximos años, la marca japonesa dejó en claro que el futuro GT-R seguirá ligado a la combustión. No se trata de un retroceso, sino de una decisión estratégica basada en lo que hoy puede ofrecer la tecnología.
Richard Candler, responsable global de estrategia de producto, fue directo al explicar el panorama: “La tecnología actual de baterías simplemente no está lista para un auto como el GT-R”. Esa frase resume bastante bien el motivo detrás de la decisión.
El peso de las baterías, la gestión térmica en condiciones exigentes y, sobre todo, la experiencia de conducción siguen siendo puntos donde un eléctrico puro todavía no alcanza el nivel que se espera de un auto con este apellido.

La electrificación no desaparece
Que no sea eléctrico no significa que se quede anclado en el pasado. Todo apunta a que el próximo GT-R, conocido internamente como R36, adoptará una configuración híbrida de alto rendimiento.
La idea es combinar lo mejor de ambos mundos. Por un lado, un motor de combustión que mantenga esa respuesta visceral que caracteriza al modelo. Por otro, un sistema eléctrico que aporte eficiencia y una entrega de potencia más inmediata.
Este enfoque no es casual. Nissan viene trabajando fuerte en el desarrollo de tecnologías híbridas, buscando un equilibrio entre prestaciones y reducción de emisiones. En ese contexto, el GT-R aparece como el laboratorio ideal para llevar esas soluciones al extremo.

El legado del R35 sigue pesando
El listón está alto. El GT-R R35 dejó una huella difícil de igualar con su motor V6 biturbo de 3.8 litros, capaz de generar 562 caballos de fuerza y 467 libras-pie de torque. A eso se sumaba una transmisión de doble embrague y un sistema de tracción integral que lo convertían en una máquina precisa tanto en pista como en carretera.
Ese ADN no se negocia. La próxima generación deberá no solo igualar esas cifras, sino superarlas, algo que podría lograrse gracias al apoyo del sistema híbrido. La combinación permitiría una aceleración más contundente y una respuesta más inmediata en cada pisada del acelerador.
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