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¿Los cupones SNAP te permitirían comprar un pollo asado? Esto es lo que debes saber

Nueva propuesta en el Congreso busca que beneficiarios de SNAP puedan comprar pollo asado caliente: esto es lo que podría cambiar en el programa

Cupones SNAP y pollo rostizado

Es probable que muy pronto puedas comprar pollo rostizado con tus cupones SNAP: está en discusión en el Congreso. Crédito: Shutterstock

Para muchas familias en Estados Unidos, un pollo asado listo para servir puede ser la solución perfecta en días ocupados. Sin embargo, quienes dependen de los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) saben que no todo lo que se vende en el supermercado está permitido. Ahora, una nueva propuesta busca cambiar esa realidad y abrir la puerta a opciones más prácticas y accesibles.

Un grupo bipartidista de senadores presentó recientemente una iniciativa conocida como la “Hot Rotisserie Chicken Act” (Ley del Pollo Asado Caliente). El principal objetivo de esta propuesta es permitir que los beneficiarios de SNAP puedan comprar pollo asado caliente en tiendas de comestibles, algo que actualmente no está autorizado bajo las reglas del programa.

Hoy en día, SNAP proporciona un apoyo económico mensual a millones de familias de bajos ingresos para adquirir alimentos básicos. No obstante, existe una limitación importante: no cubre comidas calientes ni alimentos preparados listos para consumir. Esta regla, que existe desde hace décadas, fue diseñada para fomentar la preparación de alimentos en casa, pero ha sido cuestionada por considerarse desactualizada.

El senador demócrata John Fetterman de Pensilvania defendió la propuesta, destacando su impacto en el bolsillo de los consumidores.

“La mejor (y deliciosa) opción de ahorro en Estados Unidos es el pollo asado de $4.99 de Costco”, comentó el legislador en una nota informativa desde su oficina. “Es uno de los favoritos de mi familia, y estoy orgulloso de unirme a este proyecto con el senador Justice para intentarlo para todos. Los fondos de SNAP estarían bien utilizados para alimentar a las familias de nuestra nación que lo necesitan”.

La iniciativa también cuenta con el respaldo del senador Jim Justice, senador por Virginia Occidental, quien enfatizó la necesidad de ofrecer alternativas prácticas.

“Tenemos que dar a las personas la opción de poner en la mesa una alternativa saludable, rica en proteínas, que realmente sepa bien y que no tome una hora y media en cocinarse”, afirmó el legislador. Su perspectiva se vio reforzada en redes sociales, donde escribió que “es de sentido común: un pollo asado caliente es una comida sana y fácil para familias ocupadas. Las personas que reciben SNAP deberían poder comprar uno sobre la marcha”.

Además de Fetterman y Justice, la propuesta incluye a otros senadores como Shelley Moore Capito, senadora republicana por Virginia Occidental, y Michael Bennet, senador demócrata por Colorado, reflejando un esfuerzo conjunto entre demócratas y republicanos. En la Cámara de Representantes, el congresista por Arkansas, Rick Crawford, ha impulsado medidas similares.

El debate sobre qué alimentos deberían ser elegibles bajo SNAP no es nuevo. En distintos niveles de gobierno se ha discutido si se deben restringir productos considerados poco saludables, como refrescos o dulces. Incluso, el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha promovido limitar este tipo de compras dentro del programa.

Actualmente, SNAP es uno de los pilares de la red de apoyo social en Estados Unidos. Cerca de 42 millones de personas, es decir, aproximadamente 1 de cada 8 estadounidenses, dependen de este beneficio para comprar alimentos. En promedio, los hogares reciben alrededor de $350 dólares mensuales, mientras que el beneficio individual ronda los $190 dólares.

Los críticos de la normativa vigente argumentan que excluir alimentos calientes no refleja la realidad de muchas familias trabajadoras, que enfrentan largas jornadas y poco tiempo para cocinar. En ese contexto, permitir opciones como el pollo asado podría representar una mejora significativa en términos de conveniencia y nutrición.

Por ahora, la propuesta sigue en discusión y no hay garantía de que se convierta en ley. Sin embargo, el tema vuelve a poner sobre la mesa la manera en la que este tipo de programas de asistencia deberían adaptarse a las necesidades actuales de las familias.

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Cupones de alimentos Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP)
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