Cinco ruidos del auto que pueden vaciar tu bolsillo
Un chirrido o un golpeteo pueden parecer normales, pero algunos ruidos del auto terminan en reparaciones muy costosas
Motor del Volkswagen Golf GTI. Crédito: Volkswagen. Crédito: Cortesía
Pocas cosas generan más estrés al volante que escuchar un sonido extraño mientras conduces. A veces aparece de repente en medio del tráfico y otras comienza de forma leve, casi imperceptible, hasta convertirse en una molestia constante. Lo complicado es que muchos conductores se acostumbran a esos ruidos y siguen usando el vehículo como si nada estuviera pasando.
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El problema es que varios de esos sonidos funcionan como una advertencia temprana de fallas mecánicas importantes. Ignorarlos puede transformar una reparación sencilla en una factura mucho más elevada. En algunos casos, incluso pueden terminar afectando componentes clave del motor, la suspensión o el sistema de frenos.
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Los mecánicos suelen coincidir en algo. El auto casi siempre avisa antes de sufrir una avería grave. Por eso, identificar ciertos ruidos a tiempo puede marcar la diferencia entre gastar poco dinero o enfrentar una reparación de miles de dólares.
El chirrido que aparece al arrancar
Uno de los sonidos más comunes es ese chillido agudo que aparece apenas se enciende el vehículo o cuando el conductor acelera. Generalmente está relacionado con la correa serpentina o alguna de las correas auxiliares del motor.
Cuando esa pieza pierde tensión, se desgasta o queda desalineada, comienza a deslizarse y produce un ruido bastante molesto.
Aunque muchos lo dejan pasar, una correa dañada puede terminar rompiéndose y afectar sistemas importantes como el alternador, la dirección asistida o el aire acondicionado. En el peor escenario, el vehículo puede quedar detenido en plena carretera.

El traqueo al girar el volante
Si el auto hace un sonido repetitivo al doblar en curvas cerradas o mientras estacionas, hay muchas probabilidades de que las juntas homocinéticas estén dañadas.
Estas piezas permiten transmitir la fuerza de la transmisión hacia las ruedas mientras la suspensión y la dirección trabajan al mismo tiempo. El problema suele comenzar cuando los protectores de goma se rompen y dejan escapar la grasa lubricante.
Sin esa lubricación, las piezas metálicas comienzan a desgastarse rápidamente. Aunque el vehículo puede seguir funcionando durante semanas, una junta CV completamente dañada puede provocar pérdida de tracción de forma repentina.

Golpeteos que nunca deben ignorarse
Un golpeteo metálico proveniente del motor suele ser una de las señales más preocupantes. Ese ruido puede estar relacionado con problemas en pistones, bielas, cigüeñal o fallas de combustión dentro de los cilindros.
También puede aparecer por usar combustible de mala calidad, problemas de lubricación o acumulación excesiva de residuos en el motor.
Seguir manejando bajo esas condiciones puede provocar daños internos severos. En situaciones extremas, la reparación puede terminar costando varios miles de dólares o incluso obligar al reemplazo completo del motor.
Chirridos al frenar y silbidos bajo el capó
Los frenos también suelen enviar señales bastante claras. Cuando las pastillas están desgastadas, aparece un chirrido agudo diseñado para alertar al conductor.
Si el sonido evoluciona hacia un rechinido metálico fuerte, probablemente el metal de la pastilla ya está rozando directamente el disco de freno. Ahí la factura comienza a subir rápidamente, porque ya no basta con cambiar pastillas.

Otro ruido frecuente es el silbido que sale desde el compartimento del motor. Muchas veces está relacionado con fugas de vacío, mangueras dañadas o pérdidas en el sistema de refrigeración.
Ese sonido también puede venir acompañado de sobrecalentamiento, algo que jamás conviene ignorar.
El zumbido parecido a una turbina
Hay conductores que describen este ruido como si un helicóptero estuviera acercándose mientras el auto avanza. Generalmente aparece cuando un rodamiento de rueda comienza a desgastarse.
El zumbido aumenta con la velocidad y suele sentirse más de un lado del vehículo. Aunque algunos siguen conduciendo así durante meses, el problema puede afectar la estabilidad y la seguridad del auto.
La mayoría de estas averías tienen algo en común. Comienzan siendo relativamente económicas de solucionar, pero cuando se dejan avanzar terminan convirtiéndose en reparaciones mucho más caras.
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